
Eugenia Brito
Poeta chilena, académica de la Escuela
de Arte de la Universidad de Chile.
Artículo publicado en Marzo de 2004

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Cierta
Femenina Oscuridad de Eugenia Prado
Un texto obstinado
"Cierta Femenina Oscuridad" de Eugenia Prado es un texto atravesado
por múltiples formas: en él comparecen tanto la lírica
como el drama y el tejido ficcional propio de la narrativa. Y sin embargo
escapa a todas esas formas, no es ninguna de ellas, pero sí las
contiene.
"Cierta Femenina Oscuridad" aparece como un poema dramático
estructurado en siete capítulos que en realidad configuran un solo
diálogo, más bien un monólogo entre consciente e
inconsciente, entre hombre y mujer, vicio y virtud, amor y erotismo, sumisión
e irreverencia.
La pregunta que dota de sentido al texto es la pregunta por la sexualidad
femenina, encarnada en forma par por dos personajes símbolos: Tulcea
y Udine: Tulcea representa a la amante, la mujer sumisa, sacrificada,
erótica, devoradora, la costilla de adán, el silencio de
la mujer, sus fluidos, su caprichoso extravío. Su histeria.
Udine, mientras tanto, es la voz sabia, que guía, que aconseja,
reordena. Udine es el consciente, es la voz maternamente de esa Tulcea,
que se odia a si misma, que es una y múltiple, que es devoradora,
pero masoquista, en fin, es autofágica.
El deseo de Tulcea es poseerse a si misma, pero este deseo falla, por
el hombre: el sexo masculino interrumpe la auto posesión y la condena
a vivir dominada para conseguir de él las percepciones de ella
entre el placer y la existencia.
El es Nak, la contrafigura masculina, asustado, macilento, inquieto por
las pasiones que despierta. Además, Nak no es sino un pretexto
para esta Eva, paridora de seres, de una humanidad que le exige cumplir
un papel, que la necesitan.
El texto se cumple con la integración de Tulcea y Udine y el alejamiento
de Nak. Sabiduría y erotismo se fusionan conformando a la mujer.
¿Que molesta al texto? Qué lo obsesiona?. La obsesión
es la pérdida de ser, no lograr ser en el otro ni con la otra que
lleva consigo. Disgregada, interrupta, se experimenta como bestia, esclaba,
hembra sadomasoquista que goza de placer con los golpes y el sufrimiento,
adepta de la mirada y del goce que incita, excita al otro. Es la que vive
del otro. No lo ama, le exige, le pide dominación, dolor, cortes,
castración.
Además Cierta Femenina Oscuridad es un texto en trance de parirse
parirse como poema, como drama, como épica? No lo sabemos, es multiforme
y multilingue.
Desde la Biblia hasta el I Ching, pasando por textos de psicología
de divulgación, se predican "argumentos" sobre la mujer.
Se la califica, se la tacha, se la predica, La mujer es el objeto de sermón
bíblico, religioso, lingüístico, lexicológico,
psicológico, etc. Que ocupa una buena parte del texto de E. Prado.
Como si nos propusiéramos llenar un espacio inconcluso, una zona
desvastada, desamparada y lo hiciéramos mediante palabras: no muchas,
las que circulan, desde occidente a oriente en el medio local.
Bellas frases poéticas alternan estos mensajes conocidos "No
hay placer sin que exista su opuesto, sólo llegaré hasta
el final cuando me acerque todavía más a su profundidad
infinita".
"Nuestra existencia estaba separada por la fragilidad del silencio"
p.16
El texto de E. Prado logra atraer por el predominio de lo semiótico
y pulsional que devora el lenguaje en sucesivas formas, constituyendo
una especie de desesperado diccionario de esa psicósis en llamar
amor: cuando el ser de la mujer encarna en otro y experimenta así
el vacío, la ausencia, el misterio de la muerte y la vida en su
inextricable conjunción. Tulcea sabe que ha sido formada dentro
de un programa cultural, su drama es no poder pararlo. Y porqué
es un drama, el texto llena con astucia, con ironía y belleza ese
pasaje entre cómo se llega a ser mujer casi sin desearlo, con ira
y rebeldía, con cansancio y con odio. Ese es el límite del
texto, lo pulsional y el lenguaje cultural que bosqueja como un formato
mayor el texto de los personajes, los que dotan lo femenino como una oscuridad.
La locura de la mujer es funcional al texto "abandónate a
mí: sólo a través de tu locura podré ser razonable"
dice Nak la contraparte masculina.
Y para terminar cabe decir, que el gran arte del texto es la productividad
de su escritura, entrecortada con el decir común y conservador,
emergen las voces que pueblan un paisaje por todos conocido: la tiniebla
femenina, la grieta que todo lo contiene, la Medusa que apenas si se ríe
esta vez de si misma y de sus sombríos pelos. |