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La Derecha en período de elecciones
"la palabra individualista
nos resulte ahora más musical que la palabra colectivista,
y ya no tan pecaminosa"
Martín Hopenhayn
La derecha chilena, en tiempos de elecciones, hace suyo
el discurso ideológico que alguna vez profitó la izquierda.
Los valores de justicia social, la distribución del ingreso, el
derecho a la libre expresión, la dignidad y libertad de las personas,
han sido todos manoseados y abusados por esta derecha en el intento de
democratizar y flexibilizar su discurso autoritario, como si se trataran
de mercancías que tienen un valor de cambio al mejor postor.
Pues bien, tomemos solo un elemento. Cuándo, en
que época la derecha política y económica se ha preocupado
por la distribución equitativa del ingreso, es decir repartir el
producto nacional. Taxativamente decimos que nunca, ya que siempre ha
estado a favor del crecimiento material individual. Postulan a que para
mejorar la distribución hay que mejorar la educación y dejar
actuar libremente al mercado. Pero nada dicen sobre la concertación
del capital, que está en unas pocas manos (léase sector
financiero y servicios) y que es un factor gravitante en la desigualdad
del ingreso.
Para la derecha el Estado debe dar paso a una mayor libertad
y flexibilidad para distribuir las riquezas, donde el mercado es el encargado
de regular cualquier falla que presente. Así, solo basta con crecimiento
económico para salir de la pobreza. En tal caso, la distribución
del ingreso es un elemento cuasi-natural del mercado. La hipótesis
que se maneja es que si hay crecimiento económico entonces vendrá
por añadidura la igualdad en la distribución.
Ciertamente es solo a nivel de enunciado que esta derecha
se proclama una alidada de una distribución más justa. Pero
si se investiga meticulosamente a los dueños del capital, seguramente
nos encontraremos con que los asalariados siguen percibiendo sueldos miserables
y condiciones laborales bastante precarias. Sabemos que si los sueldos
se elevan entonces deben bajar las utilidades de las empresas. Cabe preguntarse
por qué el sueldo mínimo sigue siendo vergonzosamente mínimo,
por qué se amedrenta a los trabajadores con la cesantía
cuando exigen mayores sueldos, por qué los derechos de los trabajadores
son conculcados permanentemente. Por qué la flexibilidad laboral.
Las respuestas están a la vista.
No es vergonzoso acaso que Chile tenga uno de las peores
distribuciones del ingreso del mundo (séptimo lugar), donde el
10 por ciento más rico concentra el 40% de los ingresos (casen
2003). Seguramente, el lector que postule la candidatura de derecha, lo
tomara como un argumento para fundamentar que la "Concertación"
no ha sido capaz de revertir tal situación, sin embargo, si reflexiona
un poco mas, se dará cuenta que la desigualdad del ingreso o de
la riqueza tiene que ver, en gran medida, con la adquisición de
dinero. En tal caso viene la pregunta ¿en qué manos están
las riquezas de la nación?, en la de algunos pocos, mayoritariamente
en la derecha económica.
No por nada, la abanderada de la concertación expresa
que la derecha vive una especie de travestismo político, porque
toma los valores de sus oponentes, creo que está en lo cierto,
ya lo dijimos con el tema de la distribución, pero también
con el manoseado y vilipendiado "humanismo cristiano". No solo
toma valores ajenos, sino también reinterpreta el crisitanimo,
donde ser cristiano ya no es parecer y tratar de hacer lo que Cristo postuló,
si no que ser cristiano es quitarle a los pobres para darle a los ricos.
Creemos firmemente que el valor más importante que ha mantenido
la derecha económica, es el dinero.
Entonces, parece una ironía cuando el candidato-empresario
siquiera enuncia el tema de la distribución, o habrá distribuido
sus riquezas con sus trabajadores, creo que never. No olvidar el refrán
que dice "cuando se es empresario y millonario es necesario explotar
al trabajador para amasar fortuna" ( la autora). O parafraseando
a Radomiro Tomic "yo se que la derecha está formada por grupos
de una variada y confusa gama ideológica, desde fervientes católicos
hasta ateos militantes; desde creyentes sinceros que quisieran servir
mejor sus deberes sociales, hasta duros e implacables "señores
del dinero" para quienes lo único importante es que nadie
se meta en su propiedad y que para lo único que trabajan en la
política es para ensanchar y alzar el cerco" (The Clinic Nº
168)
Sabemos que la distribución de ingresos es un tema
fundamental y trascendental que solo se enuncia por una cuestión
de coyuntura política y que ningún conglomerado ha sido
capaz de reflexionar seriamente.
En síntesis, parece que la derecha se quedó
sin discurso y tuvo que vestirse con ropaje ajeno, el problema es que
el traje le queda demasiado grande. Veremos en el futuro ...
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