Joris Escher
Traducción del inglés:
Ricardo Cuadros
Enero de 2006
art. publicado el 20/04/2006
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JUEGOS MENTALES
La pintura según Ignacio Gumucio
Texto sobre la muestra Golden Year ("Año dorado") del pintor chileno Ignacio Gumucio en
Canvas International Art, Amstelveen, Holanda. 21 de enero-11 de febrero
de 2006.
Je chante pour passer le temps, el poema de Louis
Aragon parece haber sido escrito para Ignacio Gumucio, que pinta para
pasar el tiempo, pero si alguien piensa que no toma en serio su arte,
está muy equivocado. Sacarse de encima el aburrimiento es un asunto
serio, especialmente cuando se dedica la vida entera a ello, como hace
este artista multifacético. Gumucio está permanentemente
inventando nuevas estrategias para seducir y despistar tanto al espectador
como a sí mismo.
Felizmente estas páginas no pretenden explicar por
completo la exposición Golden Year: el trabajo de Gumucio
es demasiado complejo y rico como para pretenderlo y existen demasiadas
maneras de acercarse a él. Lo que propongo es un breve viaje al
mundo de juegos mentales y experimentos del artista. El texto está
basado en una serie de entrevistas hechas en su taller del ex cuartel
de bomberos donde funciona Canvas International Art, en Amstelveen.
Gumucio necesita entretenerse mientras trabaja y, más tarde, entretener
al que mira sus obras. Hay un punto de natural reciprocidad entre creador
y espectador. Y aun cuando el placer de uno y otro es distinto, ambos
provienen de la misma fuente: la no aceptación de que la realidad
tangible es la única realidad. El dilema de Gumucio es que él
mismo es a la vez creador y observador, lo que hace necesario que invente
nuevas estrategias para distraerse. El artista considera que si una pintura
se conoce hasta sus últimos detalles - qué materiales y
cómo se utilizaron, qué resultó bien y qué
no - resulta tremendamente aburrida. El artista deja de disfrutar con
su trabajo. Pero,para él este dilema no es "problemático".
Algo que hace a Ignacio Gumucio un caso bastante único en el arte
contemporáneo, es que para él los problemas en el arte no
existen. "¿Cuál es el problema? Es solamente arte".
Al mismo tiempo, el arte para él es la única manera de no
morirse de aburrimiento.
Gumucio utiliza un par de estrategias sicológicas y técnicas.
Conocer totalmente una pintura es aburrido, pero practicar y practicar
para dominar plenamente una técnica es igualmente aburrido. El
artista se mueve entre la experimentación y la obra maestra. Y
en algún momento del trabajo pierde interés en la pintura
que está haciendo porque toma demasiado tiempo, exige mucha repetición,
se complica, le falta vivacidad o simplemente porque su producción
se está haciendo demasiado cara. Esta situación lo obliga
a inventar una nueva técnica que le permita componer la representación
de una manera más eficiente. Este mecanismo es el motor de todas
sus innovaciones pictóricas.
Él mismo habla del "Elogio de la pereza". Pero esto hay
que entenderlo como una prueba de su fina manera de burlarse de sí
mismo. Parece mejor hablar de la urgencia de renovar el arte de la pintura
por impaciencia y descontento con las técnicas existentes. Dicho
sea de paso, Gumucio piensa que en ésto no está solo y que
son muchos los artistas que utilizan este mecanismo. Para él la
pintura es un asunto de excepciones, de imposibilidades, de rodeos e imperfecciones.
Ahí es donde se encuentran la belleza y el placer.
La imagen-memoria.
Pero volvamos un paso atrás. El arte de Gumucio comienza generalmente
con el deseo de recuperar una imagen de su memoria. Una imagen que lo
moviliza. Pero no se trata solamente de la imagen sino de la memoria como
un todo. La fotografía es insuficiente para representar la imagen-memoria.
Aquí se hace evidente la necesidad de la pintura. Pero,pintar siguiendo
la perspectiva albertiana clásica con un punto de fuga tampoco
es suficiente.La imagen-memoria es una Gestalt que incluye olor, sonido,
sabor y materiales tangibles. Es más grande y muestra detalles
en lugares insospechados. Detalles que desaparecerían en un espacio
lógico albertiano. Esta es la razón por la que una imagen
se puede percibir como "consistente" aun cuando ignore las leyes
ópticas y físicas.
Para Gumucio, la representación precisa de la imagen-memoria ha
sido un campo de interés durante años. En las series de Golden Year el pintor muestra una solución ya utilizada
antes. Las pinturas tienen una perspectiva inusual, con muchos puntos
de fuga que piden especial atención a los detalles, pero no se
trata de una torción ingenua de la perspectiva sino de una manera
muy bien pensada de hacer que la imagen sea panorámica y esté
a la vez llena de detalles. Este modo de representación ha jugado
un rol en la pintura desde el Renacimiento. Las bellas distorsiones de
la perspectiva en Zielenvisserij ("Pesca de almas")del holandés
Ardriaen van de Venne, por ejemplo, muestra cómo una obra con varios
puntos ópticos puede ser todavía espacialmente consistente.
David Hockney, en su Pearlblossom Highway (1986)- un paisaje construido
con más de mil fotografías de detalles del mismo paisaje
- muestra el mismo fenómeno in extremis. El mismo Hockney, en su
libro Secret Knowledge (2002, Thames & Hudson) ha probado que
la utilización de instrumentos ópticos en pintura ha contribuido
a la creación del espacio "intuitivo", al entregar detalles
nítidos que aparecen de manera ilógica en el espacio representado.
Reconocimiento de la imagen.
A Gumucio no siempre le resulta bien la representación de
la imagen-memoria en sus pinturas. Cuando lo consigue lo considera un
descubrimiento, algo más cercano a la casualidad que a una misión
cumplida. La imagen-ha-ser-pintada se manifiesta a sí misma mediante
la pintura y el pintor la reconoce. Y, sobre todo, no se trata de algo
personal. Es algo común a todos nosotros, sostiene el artista,
simplemente porque la memoria trabaja con imágenes. Con su habitual
tendencia a burlarse de sí mismo, el artista llama a este hecho
"el elemento cristiano" de su trabajo. La pintura le permite
recuperar algo del paraíso o, si se quiere, de las imágenes
arquetípicas. Aquí lo esencial es el permanente juego de
observar y hacer. El ojo que crea es distinto del ojo que juzga el producto.
Este es es el sino de todo pintor. La manera de eliminar la distancia
entre el ojo que crea y el que juzga es, mientras se pinta, ubicarse en
un estado mental no demasiado consciente.
Jugando a las escondidas consigo mismo.
Por lo dicho podría creerse que Ignacio Gumucio utiliza un
sistema de trabajo, pero lo cierto es lo contrario. El artista dice que
ha creado un "anti-sistema". Normalmente pinta cinco cuadros
a la vez. Cuando en una pintura no encuentra la solución para seguir
adelante, la abandona. No es raro que una pintura quede almacenada durante
meses. Gumucio la retoma cuando ha olvidado su intención inicial.
En el comienzo de su carrera, alrededor de 1995, Gumucio utilizaba las
pinturas de otros como base de las suyas. Pinturas encontradas en mercados
o en la basura. Gumucio no es un artista preocupado por "lo nuevo":
para él todo lo que hacemos está fundado en algo ya sabido.
Gumucio descubrió esta manera de trabajar mientras daba lecciones
de pintura a señoras mayores. Sus alumnas le pedían consejos
y él terminaba tomando el pincel y pintando encima de lo que ellas
estaban haciendo. La fotocopia le permite igualmente trabajar con formas
ya existentes. Visualmente, la fotocopia se puede ubicar entre la fotografía
y la pintura. Gumucio extrae la pintura de la fotografía a través
de este recurso de copiado que transforma la imagen de brillante en opaca,
ablanda las líneas de la fotografía dejando a la vista estructuras
visuales nuevas y produce marcas más suaves que las de sus propios
dibujos. Además la fotocopia es impredecible: lo "pinturesco"
de la imagen depende de la calidad de la máquina copiadora. Virtualmente,
este recurso técnico tiene todo lo necesario para evitar el aburrimiento
y hacer divertido el trabajo del pintor. En sus obras Gumucio muestra
también cómo la fotocopia facilita sorpresivos juegos con
la perspectiva y las proporciones.
Pintura en un soporte transparente, inversión
de la técnica pictórica.
Otra de las fuentes de diversión de Gumucio es la pintura
en soportes transparentes, a la que llegó mientras enseñaba
a alumnos de arte de segundo año en la universidad. Ese año
los estudiantes deben tomar conciencia de lo que han hecho hasta ese momento
de manera más bien intuitiva. Gumucio encontró la manera
de analizar la técnica pictórica. Normalmente una pintura
se hace comenzando por el fondo, avanzando desde lo general hacia los
detalles. Mediante la pintura en la cara contraria de un soporte transparente
como el vidrio, se opera de manera inversa. El pintor debe comenzar por
los detalles, que luego van quedando cubiertos por los elementos de fondo.
A medida que avanza la obra, los detalles se van haciendo invisibles y
la relación con la pintura deviene cerebral, el artista pinta a
ciegas.
Esta manera de trabajar ofrece muchas ventajas a Ignacio Gumucio. En primer
lugar está llena de sorpresas y no aburre. En el caso de la pintura
más grande en plexi glass exhibida en Golden Year (In the
Garden, óleo en plexi glass transparente, 205 x 610 cm) era imposible
darla vuelta regularmente para ver los avances, de manera que el artista
debía imaginar lo que iba sucediendo. Por lo mismo, el giro y la
mirada por el lado que verá el espectador es emocionante. En el
período previo a esta exposición, al girar una pintura en
vidrio quedó en evidencia que el fondo era demasiado oscuro, por
lo que se perdía el necesario contraste con los detalles. La decepción
de Gumucio fue absoluta. Una enorme cantidad de trabajo para nada. Pero,
el fracaso es parte de la apuesta, y a partir de un caso como éste
el artista puede plantearse el abandono de una técnica o su perfeccionamiento.
Otra ventaja de esta manera de trabajar es que, tal como sucede con las
fotocopias, el dibujo no es necesario. El objeto pintado se puede poner
bajo el vidrio, los colores y las formas pueden ser analizados y remanipulados
al otro lado de la pintura. Una especie de calco con pintura. El fondo
transparente ofrece puntos de conexión directa con los materiales,
puentes inmediatos para la traducción de la realidad cotidiana
en la realidad de la pintura.
A Gumucio le agrada la relación directa con la realidad que resulta
de este modo de trabajo. La perspectiva que se crea es la de un scanner.
No hay aquí perspectiva óptica propia de la "camera
obscura", con un primer plano nítido y un fondo que se desvanece.
No hay jerarquías entre los elementos representados. Todo tiene
un peso equivalente. El resultado es milagrosamente sencillo y espectacular
al mismo tiempo. Además, Gumucio se comenzó a sentir como
un jardinero, y no lo pasaba mal.
Pintar es traducir.
Gumucio traduce realidad en pintura, mediante las pinturas de otros,
fotocopias, soportes transparentes o desde la memoria. En una exposición
anterior (Visual Inventions, Canvas Internacional Art, 2000)utilizó
también traducciones "literales" como laca para madera
para representar un suelo o té verde para pintar un césped.
En las obras más pequeñas exhibidas en Golden Year hay todavía huellas de este tipo de efectos, que el artista llama
"traducciones estúpidas".
La búsqueda de una representación precisa y eficiente de
imágenes arquetípicas ha llevado a Ignacio Gumucio a estos
experimentos de traducción. La utilización de soportes alternativos
es parte del proceso. Además del plexi glass, en Golden Year el artista ha utilizado con éxito una alfombra y un felpudo para
recrear la obra Het laandtje van Middelharnis (1689) de Meindert
Hobbema, uno de los clásicos del paisaje holandés. El color
y la textura de la alfombra dan profundidad a la obra y abren espacio
a la imaginación. Además, la pintura ha sido hecha "en
negativo" para dejar que el soporte sugiera lo representado y que
la pintura sólo indique el contraste.
El paisaje es la consecuencia y el medio.
Después de todo, el paisaje no es el tema de la exposición Golden Year sino la consecuencia y el medio. El artista considera
que el paisaje no pertenece a la naturaleza sino al arte. El trabajo de
Gumucio no se origina en la naturaleza sino en el estudio, con luz artificial.
Nuestra memoria está ligada a lugares. Por lo mismo, el paisaje,
interior o exterior, es su representación más evidente.
La curiosidad de Gumucio por la perspectiva lo conduce al uso de espacios
y por lo mismo al paisaje. El soporte transparente, que invita a la repetición
y la representación detallada, sugiere la utilización de
materias naturales y su consecuencia es el paisaje. Incluso las alfombras,
por su color y textura, se prestan bien para pintar un paisaje.
El paisaje es el medio y ofrece espacio para todos los experimentos sicológicos
y técnicos que Ignacio Gumucio realiza consigo mismo, el espectador
y la imagen. El artista utiliza el paisaje para ampliar los límites
de la pintura.
Pinturas chilenas, todavía.
Gumucio habla de las pinturas de Golden Year como "todavía
chilenas". Su estadía en Holanda lo ha llevado a clasificar
los experimentos de los últimos 5 años y entregar un resumen
de los que han sobrevivido este proceso. La muestra en Canvas International
Art es el resultado y abre espacio a nuevos experimentos "holandeses"
de Ignacio Gumucio. |