Musa Ammar Majad R.
Táriba,
Estado Táchira, Venezuela. 26 de febrero de 1977.
E-mail: musamajad@hotmail.com.
CURSOS
Y SEMINARIOS
2005 Procesos museísticos. La museología
del siglo XXI, por Consejo Nacional de la Cultura, Museo de Artes Visuales
y del Espacio, San Cristóbal, Edo. Táchira, Venezuela. (16h.)
2005 Cubismo. La invención del siglo XX, por Museo de Bellas
Artes, Caracas, Venezuela. (8h.)
2005 Museos. Consecuencias
y perspectivas del cambio de paradigmas, por Museo de Bellas Artes, Caracas,
Venezuela. (10h.)
2001 La sombra, la ironía,
el límite. 4º Simposio Internacional de Estética, por
Asociación Venezolana de Estética, Mérida, Venezuela. (36h.)
1998 Primer Congreso Internacional de Literatura, por Centro de Letras
Hispanoamericanas, Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, Argentina.
(24h.)
1998 VI Jornadas Nacionales de Estudios Clásicos,
por Departamento de Lenguas y Literaturas Clásicas, Universidad de Buenos
Aires, Buenos Aires, Argentina. (12h.)
PUBLICACIONES
ACADÉMICAS
2004 La Trinidad trifacial de Tepotzotlán. Lo monstruoso
y lo herético en un cuadro novohispano, Memoria de Grado para optar a la
Licenciatura en Letras: Mención Historia del Arte, con calificación
máxima de 20 puntos y mención publicación.
2002 Iconografía mariana en la Catedral de Mérida, trabajo realizado
para ser conservado en los archivos de la Catedral de Mérida, Venezuela.
ARTÍCULOS
2002 Sobre un tríptico de Francis Bacon,
en Gris Líquido, revista web, Universidad de los Andes, Mérida,
Venezuela.
2000 E. M. Cifran y Ben Ami Fihman: correspondencias
en Respiración artificial, en Cuadernos de Literatura, Universidad
de los Andes, Mérida, Venezuela.
1996 Columna semanal
y de opinión Nueva Visión, en Diario de los Andes, San Cristóbal,
Edo. Táchira, Venezuela.
1996 Entre las murallas
del tiempo, poemario, Editorial Lito-Lila, San Cristóbal, Edo. Táchira,
Venezuela.
PONENCIAS Y CONFERENCIAS DICTADAS
2005
Título: Aportes a la plástica venezolana del maestro Armando Reverón.
Lugar: Museo de Artes Visuales y del Espacio, San Cristóbal, Edo. Táchira,
Venezuela.
2005 Título: El Mudéjar y su expresión
en Venezuela.
Lugar: Museo de Artes Visuales y del Espacio, San Cristóbal,
Edo. Táchira, Venezuela.
DISTINCIONES
2004
Distinción Suma Cum Laude conferida por la Universidad de los Andes, Mérida,
Venezuela, por Licenciatura en Letras, Mención Historia del Arte.
2004
Diploma de Honor conferido por la Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela,
a la Memoria de Grado La Trinidad trifacial de Tepotzotlán. Lo monstruoso
y lo herético en un cuadro novohispano.
2004 Orden
Luis María Ribas Dávila conferida por Léster Rodríguez,
Rector de la Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela, por alto
desempeño académico.
art. publicado el 20/09/05 |
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E. M. Cioran y Ben Ami Fihman:
correspondencias
en Respiración Artificial
Enero, 1979; París comenzaba en
la rue de L'Odeon para adquirir, más que nunca, emboque de agudeza y reflexión,
de máxima y aforismo, de postura. Nada impide imaginar que el venezolano
Ben Ami Fihman, acompañado del fotógrafo Jesse Fernández,
terminó de abandonar las escaleras que lo habían conducido al apartamento
del pensador rumano Emil Michel Cioran con la sentencia: un fracasado es "un
hombre que no tiene quizás todos los dones, pero sí muchos y no
los explota". 1980; una madrugada propicia a las confidencias, el joven escritor
argentino Emilio Renzi escucha de labios de Tardewski, polaco escéptico,
mientras caminan por las calles de Concordia, Provincia de Entre Ríos,
Argentina, que un fracasado "es un hombre que no tiene quizás todos
los dones, pero sí muchos (...) y no los explota". La sensación
de paradoja queda extirpada cuando comprendemos que Piglia escribe Respiración
Artificial como una refundación de columnas, de soportes encontrados
en los anaqueles, allí donde se desenvuelven los materiales intelectuales
ajenos. No implica una versión contemporánea del palacio doblemente
soñado, primero por Kublai Khan y, siglos después, por Coleridge.
Sí, en cambio, una prueba material de aquello que Borges llegó a
percibir como patrimonio en el Escritor argentino y la tradición, susceptible
de ser resumido por un único sustantivo: el universo. Es de entender. Con
el dominio heredado de sus ascendientes, el escritor nutre, sin devoción,
cada una de sus construcciones y piensa que toda literatura ha de adquirir capacidad
de fagocito, ha de ser -a veces resulta inevitable recurrir a Perogrullo- literatura
a base de toda literatura. Lejos, sin embargo, la vía de la asimilación
parasitaria; el escritor, a fuerza de transformar, destruye en pro de una obra
previamente planeada.
La conjetura es lícita. Hacia la segunda mitad
de 1979 Piglia debió de tener en sus manos un ejemplar del número
doscientos once de la hoy desaparecida revista Eco. Escribía entonces una
novela en la que, por destreza consciente, habrían de permanecer múltiples
referencias culturales cuyo fin mayor postularía el asedio de posibilidades
y componentes históricos, manteniendo una disposición en serie,
recreadora de las descomposiciones que sufre toda circulación cultural,
toda idea. Con la modalidad del relato que interrumpe el desarrollo cronológico
y lineal de los eventos para retroceder a sucesos ocurridos en un tiempo anterior,
con ayuda de la retrospección, Piglia inserta en Respiración
Artificial, alterando detalles no sustanciales y propiciando que Tardewski
se las refiera a Emilio Renzi, dos experiencias que Cioran le relató a
Fihman. (La experiencia, aquí, no deviene de lo imaginario ni de los intersticios
de la realidad. Aparece con la lectura para mantenerse como sólo los rumores
logran hacerlo: con la repetición, de texto en texto. Ya Foucault insistió
que es menos propicio al acto de soñar el cerrar los ojos que el leer.)
Son de nombrar. La del saboteador de ímpetus ajenos que escamotea en Cioran-Tardewski
cierta sensación de belleza suscitada por una mujer, al hacer que ésta
sea blanco de la irrupción, en un caso, de un barro infame detrás
de la oreja, y, en otro, de una verruga, que por ser verruga no resulta menos
inicua:
Un día estábamos juntos y nos presentan
a una mujer que me entusiasma, que me gusta muchísimo. Al observar esto
me dice: ¡Ah pero no ha mirado usted su oreja derecha? Le respondo: Está
usted loco, no me interesa. -Pero ande fíjese. Mire. Al final me las arreglo
para ver lo que tenía detrás de la oreja. Tenía un barro
infame, en fin, un barro. Todo se derrumbó. El tipo era el demonio. Su
función era sabotear los ímpetus de los demás. Era un gran
conocedor de hombres. (Entrevista con Cioran.)
Una noche, me dice Tardewski,
estábamos juntos y nos presentan a una mujer que me entusiasma, que me
gusta muchísimo. Al observar esto me dice: Ah, ¿cómo?, ¿es
que no le ha mirado usted la oreja derecha? ¿La oreja derecha? Le contesto:
Está usted loco, no me interesa. Pero vamos, fíjese, me dijo, cuenta
Tardewski. Fíjese. Mire. Al final me las arreglo para ver lo que tenía
detrás de la oreja. Tenía una verruga infame, en fin, una verruga.
Todo se derrumbó. Una verruga. ¿Se da cuenta? El tipo era el demonio.
Su función era sabotear el ímpetu de los demás. Era un gran
conocedor de los hombres. (Respiración Artificial);
y
la de la mujer terriblemente fea que escribe cartas a Cioran-Marconi y que posee
una sensibilidad tan extraordinaria de la vida.
Las similitudes en la sintaxis
no se dejan esperar. Es más, reaparecen:
Me interesé
por mucha gente así, que sabía ver el otro lado de las cosas. Tenían
un encanto demoníaco. Porque ejercían la verdadera función
del conocimiento, que es destructora. (Entrevista con Cioran.)
Me
interesé mucho por gente así, en los años de mi juventud.
Tenían para mí un encanto demoníaco. Estaba convencido de
que esos individuos eran los que ejercían, dijo, la verdadera función
del conocimiento que siempre es destructiva. (Respiración Artificial.)
Las concordancias son múltiples y continúan. Sin embargo, respecto
a la segunda experiencia el final en Respiración Artificial no es
el mismo que recuerda el filósofo rumano. Según lo que recoge Fihman
de Cioran y Tardewski de Marconi, sabemos: como intelectuales atraen a los muy
jóvenes, a los ancianos y a las mujeres. En determinado momento de sus
vidas recibieron consecuentes cartas de una mujer. Eran textos "delirantes",
para Cioran, y "excepcionales", para Marconi. Un día de tantos,
los dos intelectuales -uno bajo el influjo de la música húngara
y otro bajo el opio de Beethoven- deciden verla. Sus razones son válidas
en cuanto a reflejos análogos de una misma miseria: la necesidad de reconocimiento.
Me
visto, me pongo una corbata. Estaba en tal estado que necesitaba a alguien que
me dijera: usted es el más grande, el mejor. Momentos de debilidad, en
todo el sentido de la palabra (Entrevista con Cioran).
Me cambio de ropa,
me pongo un traje, una corbata, contaba Marconi. Estaba en un estado de ánimo
tan particular que necesitaba que esa mujer y ninguna otra me dijera: Usted es
el más grande, es el mejor, no hay otro poeta como usted. Momentos de debilidad
que uno tiene, dijo Marconi (Respiración Artificial).
Ambas
referencias emplean idéntica coordinación para anunciar el encuentro:
"Abro y al abrir..." A partir de aquí el monstruo femenino que
eleva su inteligencia a despecho de la fealdad se hace dos. La mujer que conversó
con Cioran le contó su vida a éste. Ahí culmina el episodio.
Marconi, en contraste, conversa con la mujer, de la que sobresale su vida, su
inclinación a la literatura. La historia prosigue más allá
del referente, pues participa de principio, nudo y fin. Tal la labor del escritor:
ejecutar la historia, no la anécdota o la sola idea, que no tiene desenlace.
El
relato es el resultado de la organización y manipulación de la historia.
Es su eco parcial, no su copia. Piglia, suerte de Pierre Menard, muestra así
una novela de sólida postura teórico-literaria en la que se borran
fronteras para acceder a la puesta de un montaje narrativo, donde ha sido necesario
captar distintas formas posibles de ficción. Innegable: ésta observación
ya es lugar común en la teoría literaria de Piglia e innumerables
veces ha sido reafirmada por la crítica.
Crítica que, al parecer,
aún no ha añadido al archivo de referencias textuales de Respiración
Artificial la del venezolano Ben Ami Fihman. |