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Influencias Cervantinas: Fuentes y
Génesis del Quijote en su IV Centenario
Al considerar que las aportaciones
críticas del cervantismo en torno al Quijote han aumentado notablemente
en las últimas décadas, resulta una necesidad considerar
aquellas aproximaciones que más contribuyan al objetivo de trazar
las líneas maestras del cervantismo actual. En este sentido, el
libro de José Montero Reguera : El Quijote y la crítica
contemporánea , galardonado con el Premio Fernández Abril
de la Real Academia Española, constituye una pieza fundamental
a la hora de hallar una acuciosa clasificación de los estudios
publicados entre 1975 y 1990. Con esto Montero hace eco del renovado interés
que muestra la crítica internacional en el Quijote y en su autor,
interés que sin duda atestiguan el creciente número de revistas
especializadas, asociaciones y coloquios dedicados al estudio y la difusión
de Cervantes y los estudios cervantinos.
A cuatrocientos años de la publicación del
Quijote, interesa ahondar en estos parajes sinuosos de la crítica
especializada y rescatar los planteamientos que mejor iluminen tres líneas
fundamentales en la génesis de esta novela: las fuentes que habrían
contribuido en la elaboración de la obra; la influencia de Avellaneda
en el Quijote de 1615 y, por último, la contribución que
el teatro habría ejercido en la creación del Quijote.
Para tratar el primer punto se vuelve imprescindible
hacer referencia a los libros de caballería como la fuente por
excelencia en la elaboración de la novela de Cervantes. Al respecto,
resulta pertinente recalcar entre los numerosos planteamientos de investigadores
lo que E. C. Riley sostiene en su Introducción al Quijote respecto
a la consideración de teorías pertenecientes a estudiosos
ávidos en el hallazgo de fuentes: " Lo prudente sería
no otorgar demasiada importancia a ninguno de esos precedentes, sean históricos,
literarios o pictóricos. Los investigadores siempre a la caza de
fuentes y afinidades, tienen tendencia a infravalorar la originalidad
imaginativa de los escritores de ficción . A través de esta
afirmación, Riley junto con valorar la presumible originalidad
de Cervantes intenta llevar a terreno baldío las interpretaciones
de los principales "modelos" literarios.
Ahora bien, en cuanto a
la elaboración del Quijote conviene tener en cuenta la hipótesis
que data de principios del siglo XX referente a la existencia de un texto
primitivo anterior a las dos partes conocidas del Quijote, el que recibiría
el nombre de Ur-Quijote o Quijote primitivo, planteamiento sugerido por
J. J. A. Bertrand de acuerdo al modelo del Urfaust de Goethe. Este hipotético
Protoquijote acabaría en el capítulo seis cuando se produce
la primera vuelta de don Quijote a la aldea . Un aspecto interesante de
destacar es que esta primera versión sería una parodia del
Entremés de los romances, obra que ha interesado de sobremanera
a los defensores de la hipótesis del Protoquijote. El primero en
sostener la defensa que el entremés de los romances sería
anterior al Quijote y, por tanto Cervantes pudo inspirarse en él
para elaborar su personaje, fue Menéndez Pidal en su trabajo: "Un
aspecto en la elaboración del Quijote". Sin embargo, L. A.
Murillo sostiene una fecha de composición del entremés posterior
a 1605. Sus argumentos, sin embargo, son
poco consistentes, por lo que no invalidan el planteamiento de Menéndez
Pidal.
En lo referente al estudio
de los descuidos cervantinos en el Quijote , si bien se han formulado
diversas teorías existiría la creencia de que estos descuidos
serían concientes por Cervantes. Tanto Mauricio Molho como Thomas
Lathrop sostienen una presunta deliberación en estas incoherencias
de la obra fundamentalmente por el intento del autor de imitar los libros
de caballerías, en especial el Amadís. Sin embargo, "lo
más prudente sería llegar a un término medio, es
decir, no todos los posibles descuidos que se han señalado son
intencionados, pero tampoco todos son debidos al desaliño del escritor".
(Montero Reguera)
La presencia de novelas
interpoladas en el Quijote constituye otro de los miramientos de los investigadores
de la obra cervantina. Martín Moran señala que el Quijote
habría sido un "vehículo de transmisión"
de una serie de obras de Cervantes, las cuales no habían encontrado
modo de difusión impresa. Así, las novelas intercaladas
no tendrían como función compensar ciertos vacíos
de la trama quijotesca, sino, más bien, una dilatación de
la llegada a la aldea.
El segundo aspecto que interesa
destacar es el de la influencia de Avellaneda en el Quijote de 1615. La
referencia al Quijote de Avellaneda aparece por primera vez en el capítulo
cincuenta y nueve de la segunda parte. Sin embargo, hay autores, como
es el caso de Nicolás Marín, que sostienen que la idea de
Avellaneda está presente en la segunda parte del Quijote desde
capítulos muy anteriores al cincuenta y nueve: "Cervantes
sigue a Avellaneda desde mucho antes del capítulo 59, y lo que
dice antes y después está condicionado por cuanto ha escrito
el aragonés" . En todo caso lo interesante de la línea
de análisis del Quijote de 1615 no se enmarca en el descubrimiento
de "quién plagio a quién sino en el descubrimiento
de cómo cada autor se apoderó de materias encontradas en
la obra del otro y las utilizó para sus propios propósitos,
constituyendo con ellas su propio 'argumento literario' con que rebatir
a su rival" .
Por último, cabe
destacar el estudio concerniente a las posibles técnicas teatrales
empleadas por Cervantes en la génesis del Quijote. Jill Syverson
Stork ha sido quien ha estudiado de manera más extensa la posible
génesis teatral del Quijote. Según la autora serían
cuatro los aspectos fundamentales que permitirían hablar de la
teatralidad del Quijote: la presencia de narradores "dramatizados"
que aparecen y desaparecen de escena, con lo cual se propicia una mayor
autonomía a los personajes; la importancia creciente del diálogo;
la aparición de personajes novelescos que se ven a sí mismos
como actores dentro de una novela, improvisando y representando obras
teatrales y el método "dramático" cervantino de
crear escenas" . Sin embargo las imbricaciones entre la novela y
el teatro no siempre resultan fáciles de discernir, siendo por
lo mismo muy discutibles. De todas maneras la experiencia e inclinación
de Cervantes hacia la vocación teatral le sirvió ante todo
para una efectiva renovación de los géneros narrativos de
la época, mediante el préstamo de formas de caracterización
de personajes y de creación de escenas, empleando la tendencia
del género teatral hacia el suspense y la sorpresa, etc. Todos
estos elementos, junto a muchos otros, condujeron a Cervantes a la creación
de la novela moderna.
De este modo se ha trazado
un recorrido por la génesis del Quijote, tomando en cuenta un destacado
corpus de autores cuyos planteamientos rescata a la manera de un cuidadoso
arqueólogo, José Montero Reguera. Por nuestra parte queda
toda una constelación de aproximaciones cervantinas, conducentes
hacia la comprensión de dimensiones caracterizadoras del origen
de una novela, cuyo cuarto centenario invita a redescubrir en toda su
complejidad.
Notas _________________________
1. Montero destaca por su especial alcance e influencia en las siguientes
asociaciones y publicaciones: The Cervantes Society of América,
la Asociación de Cervantistas, la Sociedad Cervantina, el Centro
de Estudios Cervantinos, la revista Cervantes, y la serie de estudios
monográficos Juan de la Cuesta.
2. El Quijote y la crítica contemporánea, Madrid: Centro
de Estudios Cervantinos, 1997.
3. Torres de Alcalá sostiene la posible influencia de la novela
de Martorell, Tirant lo Blanc en el Quijote, pero su acercamiento resulta
demasiado general; Enrique Rull ve el topos del castillo encantado,
presente en diversos libros de caballería como El Caballero Cifar
y El Olivante de Laura, una clara influencia en la conformación
del castillo encantado que aparece en el capítulo cincuenta del
Quijote de 1605; Thomas R. Hart considerando la interpretación
que E Auerbach hace del Quijote, resalta la deuda cervantina con Ariosto
tanto en el tratamiento de la literatura caballeresca como en el de
la pastoril, anticipando técnicas que posteriormente utilizaron
otros novelistas; Donald McGrady explora las posibles fuentes de inspiración
cervantina en la novela italiana, en Boccacio y Bandello singularmente;
Pilar Concejo examina algunas de las posibles huellas de Guevara en
el Quijote bajo tres aspectos: historia-ficción, efectos humorísticos
y estilo; Lina Rodríguez Cacho sostiene la importancia que el
prólogo del libro Don Olivante de Laura pudo tener como posible
fuente de inspiración en el episodio de la cueva de Montecinos.
4. E. C. Riley. Introducción al "Quijote". Barcelona:
Crítica, 2000.
5. De acuerdo a E. Koppen el cervantista francés habría
sido el primero en sugerir la posibilidad de un Ur- Quijote. Véase:
Erwin Copen. "¿Hubo una primera versión del Quijote?
Sobre una hipótesis de la filología cervantina" (1976),
en su libro Thomas Mann y Don Quijote. Ensayos de literatura comparada.
Versión castellana de Rafael de la Vega. Barcelona: Gedisa, 1990,
p.160. Vid. Asimismo J. J. A. Bertrand, "La naissance d'un chef-d'oeuvre",
ACer, 6 (1957), pp. 193-226.
6. Conviene tener en cuenta, sin embargo, numerosos planteamientos tanto
favorecedores como contrarios a esta teoría. Por ejemplo, Luis
Andrés Murillo se muestra escéptico ante la posibilidad
de aplicar el título de Ur-Quijote a esta hipotética novela
corta primitiva. Su argumentación sugiere que en realidad el
Ur-Quijote pudiera ser la novela del capitán cautivo. Sin embargo,
su hipótesis se basa en criterios temáticos y de interpretación
muy subjetivos.
7. Téngase en cuenta las inconsistencias textuales que se producen
en varios pasajes del Quijote de 1605: el episodio de Grisóstomo
y Marcela, la pérdida del rucio de Sancho, la novela de El curioso
impertinente, el cuento del cautivo y el discurso de las armas y las
letras.
8. Como es el caso de la novela de Lucinda, Cardenio, Dorotea y Fernando
o la novela de El curioso impertinente, por ejemplo.
9. Nicolás Marín, "Reconocimiento y expiación:
Don Juan, Don Jerónimo, Don Álvaro, Don Quijote"
(1978) en Estudios literarios sobre el Siglo de Oro. Edición
póstuma al cuidado de Agustín de la Granja. Granada: Universidad
de Granada, 1988, p. 250.
10. Albert A. Sicroff. "La segunda muerte de don Quijote como respuesta
de Cervantes a Avellaneda", NRFH, XXIV (1975) p. 269.
11. Syverson Stork. Theatrical Aspects of the novel: A study of "Don
Quixote". p. 21.
Bibliografía ______________________
- Miguel de Cervantes y Saavedra. Don Quijote de la Mancha. Edición
del IV
Centenario, Alfaguara : 2004.
- Martín de Riquer. Aproximación al Quijote.
España: Salvat, 1970.
- José Montero Reguera. El Quijote y la crítica
contemporánea. Madrid: Centro de
Estudios Cervantinos, 1997.
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