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Las Almas Muertas
1. EL ANTIHÉROE
APARECE: ¡VENGA EL CANALLA!
2. LA INNOMINALIDAD Y LA INTERTEXTUALIDAD
3. LA PERPLEJIDAD DEL ABSURDO
4. DELINEA EL MUNDO KAFQUIANO
5. Y LA CORRUPCIÓN Y LA BUROCRACIA
6. LA NATURALEZA PERSONIFICADA
7. ATMÓSFERA DE MUERTE
8. EL ESTUDIO DEL CARÁCTER
9. DESCRIBE LA HISTERIA ANTES QUE FREUD
10. IRONÍA, SARCASMO
11. JUVENTUD, DIVINO TESORO, ¡YA TE VAS PARA NO VOLVER!
12. FUNDA UNA REFLEXIÓN SOBRE EL TIEMPO
13. LA FASCINACIÓN DE LOS VIAJES
14. DISCURRE SOBRE LA LITERATURA FANTÁSTICA
15. PROPAGANDA NACIONALISTA Y LIBERTAD
16. LA AUTOCRÍTICA Y SOLEDAD DE UN ESCRITOR DE VERDAD
17. PIERROT INMORTAL
18. PALABRAS FINALES
Nikolai Gógol prefiguró a Dostoievski, tal como el mismo
autor de Los hermanos Karamázov reconoció. Hay humor, realismo,
pero es más compleja la trama de Almas muertas.
Enorme obra, que demuestra el vasto conocimiento del alma humana. El
autor, admirador de Cervantes, convino que siempre quería escribir
un libro que imitara al Don Quijote. Y no es casual que subtitulase como
'Las aventuras de Tchitchikof', transcurriendo el argumento por los campos
de Rusia. Un ex empleado de impuestos, bribón, un canalla, recorre
una finca tras otra comprando 'almas muertas'. ¿Cómo puede
ser esto, que parece inconcebible? Sucede que se dio cuenta un día,
mientras trabajaba para el Estado que los amos de entonces podían
hipotecar sus fundos, incluyendo a los siervos, es decir, las almas, como
se les llamaba en ese país y que por razones de perspicacia, el
protagonista, Pável Ivanovitch Tchitchikof, decide hacer el negocio
de su vida, al 'adquirir' a los siervos que han muerto o desaparecido,
almas que no habían pasado como muertas en el censo, y de las que
el propietario debía pagar la contribución al Estado. El
'héroe' de la novela, bellaco, tenía el plan de que le pagaran
a él los subsidios para hacerse propietario de una hacienda perdida,
que las daban gratuitamente, como colonizador, y de esa forma convertirse
en millonario, sueño de su existencia. La corrupción, finalmente,
tal como lo señala el escritor, es total, en el país se
levantan escándalos, y una vez que es tomado preso Tchitchikof,
acude en su providencial ayuda una de sus víctimas y logra salvarlo
con argumentos de tipo religioso-metafísico moral, una filosofía
de la redención que cundía en el territorio, al tiempo que
los siervos se iban rebelando, indicio de la Revolución que años
más tarde se produciría en esa nación. El tema es
fascinante, cómo se puede llegar a concebir que los siervos ya
muertos sigan teniendo valor de compraventa, cómo esas pobres almas
si bien muertas, no lo estaban tanto, pues tenían utilidad. Si
bien muertas, son existentes, vivientes. Como se comprende tampoco es
casual que Gógol llamara a su novela de 'Mi poema'. Más
cuanto en sus planes originales estaba también el epigonar a Dante,
escribiendo una comedia humana. El existencialismo moderno nacería
con Gógol, si no con don Quijote y el siglo de oro español,
que admiraba el literato ruso. Aunque la novela no se halló completa,
con lagunas, se entiende todo el tema, y se medita hondamente sobre la
condición y conocimiento del ser humano. '¡Que venga el canalla!',
dice Gógol, pues ya bastaba de héroes impolutos, llenos
de virtudes, que de tanto hablar de virtud no poseían ninguna.
Sabemos que el alma del hombre es perpetuamente la misma, en esencia,
que eso no cambia, en todas las épocas ha sido igual. Alegoría
cómica realista y fantástica que da para disertaciones y
divagaciones. La ironía se pasea en la troika rusa gloriosa y su
sarcasmo es universal. El examen de un detalle, como el de la suerte de
mortales de los siervos, en almas, convierte a la obra en una inspirado
tratado sobre la vida y la muerte y los caracteres de todos los tiempos,
vigentes hasta hoy. El personaje, que comercia esas almas, como se entiende
es un rufián, un arribista, que no tuvo nunca nada y que sin cesar
aspiró a ser de la alta sociedad, sin miramiento alguno de los
otros seres humanos, a quienes despreció, para quien nadie estaba
despierto como él para labrarse un futuro, cometiendo la falacia
aberrante de comprar y vender almas, muertas, porque hasta en eso les
encuentra utilidad, especulando y viviendo de los muertos, como ha sido
norma entre los vivos hasta hoy. Robar para él era normal, si las
'cosas estaban allí, no había más que tomarlas' y
'las necesidades eran ilimitadas'
Capaces de vender a su madre o
de casarse por interés con cualquier mujer. El que manda, caballero,
es don Dinero, nos recuerda Quevedo.
En términos generales, Gógol prefigura a Kafka, Joyce,
Dostoievski, Ionesco, Beckett, el teatro del absurdo; a Rulfo, y la lista
de contemporáneos se hace larga, incluyendo a Borges.
Gabriela Mistral recomendaba leer a los escritores rusos porque en un
estilo sencillo y directo daban cuenta de la universalidad de la tierra.
Basándose en refranes edificaban al mundo, como hizo el autor aquí
reseñado, que tanto le fascinó, además que esos proverbios
los creaba el propio Gógol, para lo que se necesita mucho conocimiento
y llaneza del alma humana.
EL ANTIHÉROE APARECE: ¡VENGA EL CANALLA!
El propio Gógol realiza la crítica de su obra dentro de
ella, al disertar largamente sobre el rufián pagado de sí
mismo, en oposición a la opinión culta de la época
que exigía protagonistas virtuosos. Era Tchitchikof un demonio
que pedía: 'Quiero los muertos
', ante la perplejidad de sus
oyentes que pensaban si tal vez estaba 'malo de la cabeza'. 'Pero los
ojos de Tchitchikof estaban despejados; no se notaba en ellos ese brillo
aturdido y salvaje que se observa en la mirada de los locos'.
Advierte que 'es dudoso guste al lector el héroe que hemos escogido'.
Que al contrario de lo que esperan este no es perfecto. 'Por mucho que
el autor ahonde en el alma de su protagonista, y aunque la refleje con
la fidelidad de un espejo, para nada le ha de servir.' 'El autor no ignora
esto y, no obstante, le resulta imposible escoger, como héroe,
a un hombre virtuoso. Pero
quizás en esta misma novela, se
oirán algunos acordes hasta ahora no sonados, se pondrá
de manifiesto la riqueza infinita del alma rusa; quizás se presente
en ella, tanto como a Tchitchikof, al campesino dotado de cualidades divinas
y a la maravillosa rusa, sin igual en el mundo, radiante con la hermosura
imponderable de su alma de mujer, rebosando abnegación e impulsos
generosos. Y las gentes virtuosas de otras razas parecerán pobres,
comparadas con ellos, como es pobre el libro comparado con la vida.'
'Resulta indecoroso que el autor, hombre de edad madura, disciplinado
por la rigurosa vida interna, y por la templanza vigorizante de la soledad,
se deje arrebatar como un chiquillo. Todo tiene su lugar y tiempo apropiados.
Con todo, no he escogido, como héroe, a un hombre virtuoso. Y hasta
os diré por qué, no lo he hecho. Porque ya era hora de dejar
descansar al pobre hombre virtuoso; porque se tergiversa muchas veces
la frase 'hombre virtuoso'; porque han convertido en verdadero rocín
al hombre virtuoso, y no hay escritor que no le haya cabalgado, fustigándole
con el látigo, o con lo que viniera a mano; porque tanto le han
manoseado al hombre virtuoso, que no le queda ya sombra de virtud, y no
es más que huesos; porque es por hipocresía que invocan
al hombre virtuoso; porque no se respeta al hombre virtuoso. No, ya ha
llegado por fin la hora de sacar a luz al canalla. Así, ¡venga
el canalla!'
Pero ¿por qué era Pável Tchitchikof un canalla?
Gógol describe su vida, desde su nacimiento. Padre severo y mezquino,
insensible, le inculcó lo poco que estuvo con él las peores
ideas, el egoísmo, pragmatismo, oportunismo, arribismo, materialismo
y la tacañería, la innobleza y la mendacidad. Y lo lanzó
solo al mundo, al duro mundo. Tan hondo calaron las palabras del padre,
que no era fiel a nadie, ni a los que más lo querían. El
egoísmo máximo, ese era el canalla Tchitchikof. Sabía
que no tenía talento, que debía congraciarse con las personas,
sobre todo si estas poseían posición. No había otro
norte que el sucio escalar, atropellando a medio mundo, estafando, robando
y birlando. Se preparó para ello, como todo pelafustán:
era apariencia: parecía una mujer coqueta de tanto arreglarse y
encoloniarse y arreglarse las uñas. No tenía vicios. No
iba a desperdiciar la vida gastando su dinero en tonterías. Iba
a casarse algún día con una mujer de dinero, por interés,
por supuesto y tener un patrimonio y si tenía hijos, era para que
nadie se olvidara de que él existió, sin otro fin.
Comenzó su vida de trabajo, en una triste oficina de empleado.
Ahí aprendió a robar, con sagacidad y traicionar doblemente.
Luego lo echaron y pasó tras nueva burla a la agencia de aduanas,
donde perpetró otras tantas fechorías, no sin ingenio.
De la personalidad moral, si no era un héroe rebosando virtudes
y perfecciones, es evidente. 'Entonces, ¿qué era? Supongo
que habrá sido un canalla.' '¿Por qué canalla? ¿Por
qué mostrarse tan intolerante con los demás? En nuestros
días no hay canallas: hay gentes bien intencionadas y agradables,
pero apenas si encontrarán más de dos o tres hombres que
se expongan a la pública ignominia de una bofetada, y aun esos
hablan ahora de la virtud. Lo más justo sería llamarle a
Tchitchikof un buen administrador, un hombre resuelto a ganar dinero.
El ganar dinero es un vicio universal; se han realizado, en aras del dinero
acciones que el mundo califica de 'no estrictamente honradas'. Es cierto
que existe en un carácter de esta naturaleza algo repugnante, y
los mismísimos lectores que en el curso de su vida recibirían
en sus hogares a un hombre de esta índole, y que pasarían
agradablemente con él sus ocios, le mirarán de reojo si
se le hace héroe de un drama o poema. Pero sabio es el que no desdeña
ningún carácter, sino que, ahondando en él con vista
penetrante, analiza sus componentes primarios.'
¿De qué asombrarse, le pregunta Gógol al lector,
pues si somos sinceros, hallaremos que todos de un modo u otro, somos
tenemos un poco de su protagonista? Y pide que en honor a la verdad, no
lo censuren. Como un patriotero se asusta de que se digan las verdades,
de que se enriquece a costa de los obreros y campesinos y a la hora de
ver sus defectos se escandaliza, diciendo para qué mostrar en público
estas cosas, qué van a pensar de nosotros.
El personaje más ominoso de todos es Plyushkin, un cicatero del
demonio, que riquísimo era miserable incluso consigo mismo. Realmente
detestable. El egoísmo llevado a su categoría infernal.
Tan detestable que el canalla protagonista se asombra de su bellaquería,
mas como buen vendedor puerta a puerta logra engañarle lindamente
con su oferta de no sólo quitarle un peso de encima sino pagarle
El tacaño no podía sino aceptar.
Y cantar una canción solitaria.
Hay personajes tan grotescos como los que llaman Temístocles a
sus hijos. Que prefieren hablar en griego o en francés antes del
ruso, y hablan mejor una lengua ajena que la suya propia, de cursis que
son. Gógol funda una nacionalidad literaria con su obra, al lado
de Pushkin, su más caro amigo.
LA INNOMINALIDAD Y LA INTERTEXTUALIDAD
Es Gógol fundador junto a Von Kleist de la innominalidad, tan cara
al narrador contemporáneo (de lo que hemos escrito en otra oportunidad.)
Asimismo la intertextualidad, juguete de moda no ha poco, la inició
este autor ruso, junto a Cervantes.
El héroe llega a 'la ciudad de N.'
'Es de lamentar la imposibilidad de acordarse de todos los grandes hombres
de este mundo'.
No hay mayor innominalidad que un 'alma muerta'. Se es menos que 'Pobres
almas', como escribió Platonov. Menos que un muerto sin alma, menos
que un esclavo muerto. No puede haber miseria más radical.
A dos amigas chismosas, las llama: 'La dama agradable por todos conceptos'
a una y a la otra, 'la dama agradable'.
LA PERPLEJIDAD DEL ABSURDO
El héroe necesitaba 'las almas que realmente están muertas.'
'Es la voluntad de Dios, señora-dijo Tchitchikof, lanzando un
suspiro.-Es inútil luchar contra la voluntad del Señor
Le ruego que me las dé a mí'.
-¿Darle qué, señor?
-Pues esos que se han muerto.
-Pero ¿cómo puedo hacer eso?
-¡Cómo! Yo no le comprendo. Seguramente no querrá
usted desenterrarlos, ¿verdad?
-Pero ¿de qué le servirán?-dijo la vieja mirándole
con los ojos muy abiertos.
-Pero ¿usted comprende que son almas muertas?
-Pues ¡quién ha dicho que estaban vivas! Precisamente porque
no lo están, porque están muertas, representan una pérdida
para usted; usted tiene que pagar la contribución por ellas, pero
yo le ahorraré esos gastos y molestias, ¿comprende? Y no
sólo eso: le daré además quince rublos. Bueno, ¿lo
comprende ya?
-Realmente, no sé- respondió la vieja.- Vea usted, yo nunca
he vendido a los muertos.'
Inquirida por el protagonista de que si creía que se podría
sacar una ganancia de ellos, responde que 'No sirven para nada.'
Y con otro afincado:
' -Así, pues, si no hay obstáculos, hagamos, si Dios quiere,
la escritura de traspaso-.
' -¿Cómo?
¿un traspaso de almas muertas?'
'-las inscribiremos como vivientes'. 'Ante la ley soy mudo'. 'Et praeterea
nihil.'
'-Entonces, sólo resta fijar el precio
'
'-¿El precio?', ¡pero usted cree que voy a recibir dinero
por unas almas que en cierto sentido han dejado de existir!'
('las almas muertas carecían, en cierto sentido, de valor.'
'las
no existentes'.)
'Aunque a decir verdad, son una mercancía extraña
suena
muy raro hablar del precio.'
'Hace mucho que las almas están muertas; no queda más que
un nombre sin substancia.'
'Otro hombre le engañaría, vendiéndole un rastro
cualquiera en lugar de almas.'
Tchitchikof abrió la boca para observar, que a pesar de esto, Mijeyef
había abandonado este mundo'.
'Pero de nuevo Tchitchikof procuraba observar que también Probka
había subido al cielo.'
'Es un surtido variado de siervos a su disposición.'
'¿Por qué hace usted constar todas sus cualidades? Ahora
no valen nada, ¿sabe? Esos campesinos están muertos. Un
muerto no sirve ni para sostener una cerca, como se dice vulgarmente.'
'Aunque realmente es un hecho que los otros que se consideran como vivientes
no merecen que se les califique de hombres; no valen más que una
mosca.'
'-No obstante, existen, mientras que los otros no son más que un
recuerdo.'
'-¡Quisiera saber en qué parte va usted a encontrar un recuerdo
como ése!'
'-¡Válgame Dios! ¡Por mi vida
como si se tratara
de algo verdadero!'
DELÍNEA EL MUNDO KAFQUIANO
Escribe Gógol, casi un siglo antes que Kafka: 'Supongamos, por
ejemplo, que existe una oficina del Estado, no aquí, sino en un
lugar imaginario; y supongamos que en esa oficina hay un jefe. Les ruego
observen cuando está sentado entre sus subordinados; uno siente
un pavor que le priva de la palabra. El orgullo y la dignidad
' '¡un
Prometeo, un verdadero Prometeo! Parece un águila, se mueve con
paso mesurado. Esa misma águila, cuando abandona su despacho y
se dirige al sanctasanctórum de su superior, avanza como mejor
puede, balanceándose como una perdiz, con papeles bajo el brazo.
En la sociedad, y en una velada, si el resto de los invitados son de menor
categoría social, Prometeo sigue siendo Prometeo; pero si los invitados
pertenecen a una clase siquiera un poquito superior a la suya, Prometeo
sufre una metamorfosis (el remarque es de quien reseña) tal como
jamás la haya imaginado Ovidio: se convierte en una mosca, en menos
que una mosca: ¡se arrastra en el polvo!'
En otro pasaje, describe así a su personaje: 'Como un hombre medio
dormido, vagaba por la ciudad, incapaz de determinar si había él
perdido el juicio o si eran los funcionarios los que lo habían
perdido, si era sueño o si era una realidad más extravagante
que ningún sueño.'
Y LA CORRUPCIÓN Y LA BUROCRACIA
'Y si a veces los timaba, lo hacía con gran habilidad.'
Del Jefe de Policía comentan los comerciantes: '
si bien
toma Alexey Ivanovicht lo que le corresponde, nunca le traiciona a uno.'
LA NATURALEZA PERSONIFICADA
Cobra valor narrativo poético lo que Pasternak llevaría
a altas cumbres, tomado a través de Gógol y este del 'Ludmila',
de Zhuhovsky: 'El bosque de pinos duerme, duerme el valle, y la palabra
'Tchoo!', de modo que parecía que realmente veían cómo
dormía el valle; para rematar la ilusión, cerraba los ojos
al recitar estas líneas.'
'Y este montón de árboles y tejidos se refleja, invertido,
en las aguas del río, donde los pintorescos sauces, viejos y torcidos,
creciendo en la orilla, otros en el agua misma, en que bañan sus
hojas y ramas, parecen contemplar fijamente ese reflejo que no ha cesado
de admirar en todos los largos años de su vida.'
ATMÓSFERA DE MUERTE
'En cuanto dejó atrás el pueblo, apareció en ambos
lados del camino, toda suerte de brozas y escombros
montones de tierra,
árboles con viejos troncos carbonizados. ' No se veía un
árbol ni verdor alguno que aliviase la monotonía del pardusco
risco.'
'formaba una mancha borrosa en lontananza. El tiempo también
estaba en armonía con el cuadro. El día se presentaba ni
brillante ni obscuro, sino de un color gris pálido, de ese color
que se ve únicamente en los uniformes de los soldados de la guarnición.'
'Para rematar el cuadro, un gallo, heraldo de los cambios del tiempo,
cacareaba estrepitosamente, a pesar de que, durante sus galanteos, su
cabeza había sido picoteada hasta el seso por los otros gallos,
y aun batía sus alas, peladas como una estera vieja.'
'
pronto hervía una multitud alrededor de los carruajes,
no quedando en la aldea ningún ser viviente, ni siquiera las viejas
y los niños.'
'y permanecieron como piedras.'
'la desolada planicie de los campos circundantes.'
'En la vida de todos, relampaguea la alegría, festiva y radiante,
a través de las penas innumerables de que está tejida la
tela de nuestra existencia.'
'Ocurre siempre en la vida, sea entre las clases toscas, cruelmente pobres
y repulsivamente escuálidas, o sea entre las clases monótonamente
frías y pesadamente decorosas'
'Su semblante no revelaba sombra de lo que pudiera llamarse expresión.
No parecía sino que en aquel cuerpo no moraba alma alguna, o si
lo habitaba, que no estaba donde debía estar, sino que yacía,
como decía el inmortal Boney, en un lugar recóndito, cubierta
de una concha tan gruesa, que lo que ocurría en la profundidad
no producía el más leve estremecimiento en la superficie.'
'¡Que el demonio te desuelle el alma!
Y la troica desapareció entre polvo y ruido.'
EL ESTUDIO DEL CARÁCTER
Un gran observador, como él mismo declara:
'el autor gusta
de ser extremadamente minucioso en todo y, respecto a ello, prefiere ser,
aunque ruso, tan detallista como un alemán.'
'Pero, en verdad, le da vergüenza al autor fijar por tanto tiempo
la atención de sus lectores en personas de baja ralea, sabiendo
por experiencia cómo les repugna familiarizarse con gentes de las
clases inferiores. Es característica de los rusos su grande pasión
por conocer a cualquiera que se halla en una posición superior
a la suya, por poco que sea: el privilegio de saludar a un conde o a un
príncipe lo aprecian más que la estrecha amistad con gentes
corrientes.' De su héroe, comenta, 'puede que le echen una de esas
miradas de desprecio que reserva el hombre para todo lo que se arrastra
a sus pies; o, peor aun, puede que le pasen de largo con una indiferencia
premeditada, que sería una puñalada en el corazón
del autor.'
No obstante, confiesa que llegado este punto resulta mucho más
fácil describir a los protagonistas a grandes rasgos; no se tiene
que hacer más que echar el color por puñados en el lienzo
-ojos negros, relampagueantes; una frente surcada por las penas; una capa
negra, o roja encendida, echada sobre los hombros, y el retrato es cabal.-
Pero resulta terriblemente difícil retratar a los caballeros (que
tan numerosos son), que tanto se parecen, y quienes, no obstante, muestran,
cuando se les examina más atentamente, muchas peculiaridades extremadamente
sutiles. Es preciso devanarse los sesos hasta lo sumo para hacer resaltar
todos los rasgos delicados y casi imperceptibles de la persona y, en fin,
se tiene que ahondar en la materia con un ojo aguzado por larga práctica
en el arte. 'Todos poseemos alguna peculiaridad'. Mas ironiza con el caballero
Manilof, de quien dice que no poseía ninguna. Agrega respecto a
ese personaje: 'En su gabinete había un libro, con un marcador
en la página catorce, que hacía dos años estaba leyendo'.
O cuando describe a un desclasado: 'Y habiendo ascendido a administrador,
se condujo, claro está, como todos los administradores: trabó
intimidad con aquellos de la aldea que poseían más que él,
e hizo pesada la carga de los pobres'.
'Como todas las formas de tortura tenían un fin'.
'¡Ay! los gordos saben mejor que los delgados arreglárselas
en este mundo'.
'Sus rostros eran llenos y gordinflones, algunos hasta mostraban verrugas,
y otros estaban también picados de viruelas; el pelo no lo llevaban
en moño, ni á la diable m'emporte, como dicen los franceses;
lo tenían o bien rapado, o bien muy pegado a la cabeza, y las facciones
tendían más bien a lo redondo y macizo. Esta categoría
representaba a los funcionarios más serios de la villa.'
'Esa era probablemente la razón por la cual se encuentran a los
flacos principalmente como comisionados especiales o como meros agregados,
mandados de aquí para allá. Su existencia parece demasiado
inconstante, tenue e incierta para que se confíe mucho en ellos.
Además los gordos nunca se desvían de los atajos, sino que
siguen siempre el camino real, y si se sientan, se sientan firmes y sólidamente,
de modo que es más fácil que se les hunda la silla que no
que se les desaloje de ella. No se preocupan mucho de la ostentación
externa, y, por consiguiente, sus levitas no son de corte tan elegante
como las de los delgados; mas su ropero es mejor surtido. Al hombre delgado
no le quedará, en espacio de tres años, ni un solo siervo
sin hipotecar; pero si se observa, el gordo tiene una casa al otro lado
del pueblo, comprada a nombre de su esposa; más tarde adquiere
otra en un barrio distinto; después una en alguna pequeña
aldea cerca de la ciudad y, finalmente, una finca con todas las comodidades.
Al cabo, el hombre gordo, después de haber servido a Dios y su
zar, y de haber conquistado el respeto de todos, abandona sus actividades,
se traslada a otra región y se convierte en terrateniente, en caballero
ruso, cordial y hospitalario: ha tenido éxito, y hasta mucho éxito.
Y cuando Dios se lo lleva, sus herederos delgados, fieles a la tradición
rusa, revientan la fortuna de su padre.' Los delgados rodean a las mujeres,
'sentados al lado de las damas, hablaban en francés y las divertían
del mismo modo que lo hacían los caballeros de Petersburgo.'
'Acaba de perder su dinero; pero no así su cabeza y, por consiguiente,
tengo que andarme con cuidado.'
'Pero la gente es poco observadora.'
'Transcurrirán largos años ante que desaparezcan los Nosdriof',
otro pillo, un mentiroso, que decía que tenía 'caballos
azul celestes o rosados'.
'Todo era sólido y tosco hasta el último grado, y guardaba
una extraña semejanza con el amo de casa.' "Cada objeto parecía
que decía: '¡Yo también soy un Sobaketich!'"
"-Y el gobernador, ¡qué hombre más simpático!
-¡Es el más grande bellaco que existe!'
-¡Tiene la cara de un ladrón!'.
-Por lo que a mí toca, he de confesar que el que más me
gusta es el jefe de Policía: ¡un carácter franco y
sincero! Tiene su rostro una expresión de afectuosidad sencilla.'
-¡Un canalla!- contestó serenamente Sobaketich.- Le traicionaría
a uno, le engañará, y luego cenará con uno. Los conozco
a todos: son unos bellacos; toda la ciudad es un nido de bribones. Los
pillos encarcelan a los pillos y procesan a los pillos. ¡Son todos
unos Judas!"
'Después de estas laudatorias, aunque breves biografías'.
'Contemplando los anchos hombros, parecidos a los de un grueso caballo
de Vyatka, y las piernas, que semejaban postes de hierro, no podía
menos que exclamar para sus adentros: '¡Uf! ¡Dios ha sido
pródigo contigo! Eres lo que llaman 'mal cortado, pero bien cosido'
Quisiera saber si naciste oso o si te has vuelto oso a fuerza de vivir
en el bosque, cultivando los campos de maíz y tratando con campesinos;
y si por lo mismo, te has vuelto avaro. Pero no; creo que serías
el mismo aunque hubieras recibido una educación brillante, aunque
te hubieras criado en la alta sociedad de Petersburgo, en lugar del bosque.
La única diferencia consiste en que ahora engulles medio lomo de
carnero y granos, y pasteles de requesón como un plato, mientras
que en Petersburgo, habrías comido chuletas con trufas. Siendo
las cosas como son, tienes en tu poder a muchos campesinos, y marchas
bien con ellos; no los maltratas porque son tuyos y no te conviene; ¡pero
allá en la ciudad, tendrías dependientes, con los cuales
armarías camorra, por lo mismo que no serían tus siervos;
o bien malversarías los fondos del Estado, puesto que un usurero
es siempre aficionado al dinero ajeno. Si adquiere un conocimiento superficial
de una materia, cuando se halla en una posición, lo hará
sentir a los que poseen un verdadero dominio de la misma. Y aun puede
que se diga: ¡Déjenme mostrar de qué soy capaz!, e
inventará un sabio reglamento del cual no pocos tendrán
que dolerse
¡Uf!, si todos los hombres fueran tan mezquinos
"
'Son gustos: 'uno ama al pope y el otro a la esposa del pope'
'Las canas son el aliado más fiel de la avaricia.' Así
mismo afirma que la vida solitaria es el pasto de la mezquindad, que 'este
vicio posee, como todos sabemos, el apetito voraz de un lobo, insaciable
cuanto más devora.'
O de otros sujetos, como Nosdriof: 'Quizás quiere echárselas
de grande como todos estos manirrotos.' 'Dirá grandes embustes
sólo por el gusto de hablar y conseguir una taza de té,
y luego se marchará.'
'Cierto es que se conoce a la legua a un caballero que lo es: no come
porque ya ha comido bastante, pero cuando viene un impostor de aquéllos,
hay que darles de comer sin tasa.'
Y sobre los apodos, comenta que lo arrastrará el bautizado hasta
los últimos confines de la tierra. 'Y haga lo que quiera para ennoblecer
su apodo, aunque emplee a un genealogista para trazar su descendencia
de una antigua familia noble, de nada le ha de servir: el mero sonido
del apodo, como graznido del cuervo, denuncia la procedencia del pájaro.
Una palabra apropiadamente pronunciada o escrita, no se troncha a hachazos.'
'Hay gentes que existen en este mundo no como individualidades en sí
mismas, sino como manchitas o motitas en la personalidad ajena. Se sientan
siempre en el mismo lugar, sin mover la cabeza; se había de creer
que son muebles, y que jamás haya escapado de sus labios sonido
alguno; pero en una región remota, en los cuartos de los criados
o en el cillero, ¡ya son otras!'
Y un rico cicatero: 'posee ochocientas almas, y come más mal que
cualquier pastor.' 'Los condenados a presidio comen mejor que él:
ha matado de hambre a todos sus siervos
'
-¡Uf! Verdaderamente
'Cree el ladrón que todos son
de su condición'
'¡Ah, aquí tenemos a un zapatero! 'Borracho como un zapatero',
reza el proverbio. ¡Ya te conozco, te conozco, chico! Si quieres
te puedo contar toda tu historia.'
'
Este seguramente sabrá leer y escribir; apuesto a que jamás
empuñaba una navaja, sino que realizaba sus asaltos de una manera
caballeresca.'
'Tchitchikof, con sus cualidades y modales encantadores, y su comprensión
real del gran secreto de agradar.'
'
la mujer, por débil e indefensa que sea, comparada con
el hombre, se torna de repente más dura, no ya que el hombre, sino
que ninguna cosa de este mundo.'
'Por estúpidas que sean las palabras de un necio, son capaces muchas
veces de turbar la serenidad de un hombre sensato.'
'¡Es monstruoso que una mujer despilfarre mil rublos en sus galas!
Y claro que es a costa del trabajo de los campesinos, o peor aun, de la
conciencia de sus vecinos.'
'Y ¿qué era, moral o inmoral? ¡Dios lo sabe! Se escupiría
y se cerraría el libro.'
'Pero el hombre es extraño: le mortificaba hondamente el haber
merecido la reprobación de las mismas gentes a quienes no respetaba.'
Sobre los varones soporta lo siguiente:
'Pero a pesar de la resistencia y de las luchas que sostenían los
hombres, no había en su bando la misma disciplina que regían
en el partido de las señoras. Entre ellos, todo parecía
tosco, discordante, desaliñado e imperfecto; en sus pensamientos,
se manifestaba la incoherencia, la discordia, la confusión, el
caos; en fin, se echaba de ver el carácter despreciable de los
hombres, su natural basto y torpe, incapaz de dirigir un hogar o de llegar
rápidamente a una conclusión, así como, falto de
fe, perezoso, siempre vacilante y presa de infinitas aprensiones.
'La generación actual todo lo ve claramente, se pasma de los errores
y se ríe de los disparates de sus antepasados, no percibiendo que,
en esa historia, brillan rayos de luz divina, sin observar que cada letra
de ella le habla a voces, que por todos lados se le apunta un dedo a la
generación presente. Pero la generación presente se ríe
y, orgullosa, confiada, inicia una serie de errores nuevos, de los que
se reirán, después, sus descendientes.'
DESCRIBE LA HISTERIA ANTES QUE FREUD
Y antes que Dostoievski.
-'No, Ana Grigoryevna, no es lo que supone usted. Fíjese: aparece
armado hasta los dientes, como algún Rinaldo Rinaldini, y le presenta
sus demandas: '¡Véndame todos los campesinos suyos que se
han muerto!' La Korobotchka le contesta con mucha razón: 'No se
los puedo vender porque están muertos.' 'No', responde él,
'¡no están muertos, son míos, y yo soy quien he de
decir si están muertos o no!', dice. '¡No están muertos,
no están muertos!', bramaba, '¡muertos no!' En una palabra,
arma un alboroto formidable; todo el pueblo acude corriendo, los niños
lloraban, todo el mundo gritaba, nadie sabía qué había
sucedido; en fin, un ¡horreur, horreur, horreur!
No puede
usted figurarse, Ana Grigoryevna, cómo me ha trastornado esta noticia.
'Señorita, querida', me dice mi Mashka, 'mírese al espejo,
mire qué pálida está.' 'No me hables de espejos',
le dije, 'he de correr a contársela a Ana Grigoryevna.' Inmediatamente
di la orden de enganchar los caballos; mi cochero Andryushka me preguntó
adónde había de llevarme, y yo no podía pronunciar
palabra; no hacía más que mirarle, como atontada; seguramente
pensaría que me había vuelto loca. ¡Oh, Ana Grigoryevna,
no puede usted figurarse qué trastornada me encontraba!'
IRONÍA, SARCASMO
Se adelanta a Melville, cuando comenta con sardonismo:
'especialmente
en nuestros tiempos, cuando hasta en Rusia empiezan a desaparecer los
gigantes.'
'Tchitchikof pasó la noche siguiente en casa del presidente del
Tribunal, quien recibió a su visitante en una bata grasienta y
en compañía de dos damas un tanto dudosas'.
Dice de su personaje que era un 'caballero cumplido': 'Si la conversación
giraba sobre la virtud, hacía pertinentes observaciones sobre la
virtud, con lágrimas en los ojos'.
Refiriéndose a un empleado, Gógol, dice: 'Si no fuera que
en Rusia los perros feroces hacen de porteros.' Con sorna, comenta: 'ejecutó
unos aullidos tan prolongados y laboriosos como si ladrara a sueldo'.
'Con las colas levantadas, según la etiqueta canina.'
'Parecía que había un regimiento de soldados acampados
en mi boca.'
'No, amigo, es usted quien es embustero, según creo yo; sólo
que no miente con mucho éxito.'
'Ahora es una niña; en ella es todo sencillez: dice todo lo que
se le ocurre, se ríe cuando se le antoja. Se podría llegar
a ser una mujer maravillosa, y podría resultar completamente inútil
-y resultará inútil, de seguro.-Esperad a que la mamá
y las tías empiecen a cultivarla. En el curso de un año,
le llenarán la cabeza de tantas fanfarrias femeninas que su propio
padre no la conocerá. Aparecerán la presunción y
la afectación; empezará a moverse y conducirse según
las reglas que haya aprendido; se devanará los sesos cavilando
con quién hablar y cuánto, cómo y a quién
ha de mirar; en todo momento temerá decir más de lo que
debe; por fin, ella misma caerá presa en la trampa, y acabará
por mentir durante toda su vida, ¡y sólo el demonio sabe
cuál será su fin!'
Dirigiéndose a Plyushkin: 'Mi honrado amigo -respondió
Tchitchikof,- con mucho gusto le pagaría, no cuarenta copecs por
alma, sino quinientos rublos. Se los pagaría gustoso, porque veo
sufrir, por su propia bondad, a un viejo bueno y noble.'
Y agrega: '¡Ya ve usted! He comprendido en seguida su carácter.'
'Se percató en seguida que los empleadillos eran curiosos, como
todos los funcionarios jóvenes, y querían darse mayor importancia
que la que correspondía a sus cargos.'
Ante la demora de atenderle, con excusas, replica: 'Yo mismo he estado
al servicio del Estado y comprendo estas cosas
' 'Tchitchikof extrajo
un billete del bolsillo y lo colocó delante de Ivan Antonovich,
quien, sin darse por enterado, lo tapó instantáneamente
con un libro.'
'Mande un recado al fiscal: es un hombre de pocas ocupaciones y sin duda
se hallará en casa. Le hace todos los trabajos ese Zolotuba, el
abogado, el pillo más ruin de la tierra.'
'La meta de la vida de un hombre queda nebulosa si éste no se
determina a basar sus anhelos sobre cimientas firmes y sólidas,
y no sobre una engañosa quimera de la juventud.'
'Peino canas, pero todavía no tengo sentido común.'
'Con objeto de refinar y perfeccionar la lengua rusa, desecharon por lo
menos la mitad de las voces que componen su vocabulario, por lo cual resultaba
necesario en muchas ocasiones, recurrir al francés; ahora que,
en francés, era cosa completamente distinta; en aquella lengua
se animaban a decir frases bastante más ordinarias que las arriba
mencionadas. He aquí cómo eran las damas de N., superficialmente
hablando.'
'
pero a partir del momento en que comenzaba a correr la voz de
que era millonario, descubrían en él otras cualidades. No
es que fueran interesadas las señoras de N.; de ninguna manera;
tenía la culpa la palabra 'Millonario'; no el millonario mismo,
sino sencillamente la palabra. Porque en el mero sonido de esta palabra,
y aparte lo que sugiera, hay algo que produce impresión en los
canallas, en personas que no ni son buenas ni son malas, y también
en personas que son buenas, o sea, en todos.'
'Las señoras estaban muy satisfechas con él, descubriendo
en nuestro héroe no sólo innumerables cualidades encantadoras,
sino también una expresión majestuosa de rostro, y aun algo
marcial que, como todos sabemos, atrae extraordinariamente al bello sexo.'
JUVENTUD, DIVINO TESORO, ¡YA TE VAS PARA NO VOLVER!
Almas muertas tiene variadas correspondencias, siendo la filosofía
una veta honda.
Al tema de la fugacidad de la vida y la juventud, le endosa el siguiente
consejo: "El impetuoso joven de hoy se sobrecogería de horror
si se le pudiera enseñar el retrato de lo que sería en la
vejez. Al pasar de los años sensibles de la juventud a los de la
madurez áspera y dura, ¡cuídate de llevar contigo
todas las emociones nobles; no las dejes en el camino, que luego no las
recogerás! ¡Tienes delante la vejez, terrible, amenazadora,
que nada te devolverá! Más piadosa es la tumba, en cuya
lápida se lee: 'Aquí yace un hombre', pero nada se descifra
en los rasgos fríos e insensibles de la vejez."
O bien, cuando reflexiona: 'Ahora entro con indiferencia en las aldeas
desconocidas, y también con indiferencia contemplo su exterior
vulgar; a mi mirada fría, es poco atractivo; no me interesa, y
lo que en otros tiempos habría animado mi rostro y excitado mi
risa, inspirándome comentarios sin fin, lo paso ya por alto, y
mis labios permanecen sellados en silencio impasible. ¡Ay, mi juventud!
¡Ay, mi entusiasmo infantil!'
Desengáñate, esos tiempos no volverán.
FUNDA UNA REFLEXIÓN SOBRE EL TIEMPO
Antes que Proust, Gógol medita sobre el tema del tiempo y sus implicancias
para el ser humano.
'Se observaban los estragos del tiempo y de la podredumbre en todos los
edificios que componían la aldea; los troncos, de que estaban construidas
las chozas, eran viejos y de color obscuro. Muchos de los tejados estaban
acribillados; de algunos no quedaba más que la emparrillada y los
traveseros, semejando a las costillas de un esqueleto.' 'Las ventanas
carecían de cristales, y algunas estaban tapadas con trapos o con
alguna prenda vieja. Los balconcitos, que, por algún motivo inexplicable,
se colocan, en algunas chozas rusas, justamente debajo del tejado, estaban
todos sesgados, y demasiados ennegrecidos para ser siquiera pintorescos.
En muchos sitios, se extendían por detrás de las cabañas
montones inmensos de maíz que, según indicios, habían
permanecido en el mismo lugar durante años enteros; eran del color
del ladrillo viejo y mal cocido; brotaba de la cumbre todo género
de mala hierba, y los árboles que crecían a un lado, se
enmarañaban con el grano. El maíz pertenecería, seguramente,
al amo. Detrás de estos montones de maíz y de los tejados
agujereados, se divisaban a la derecha o a la izquierda según la
dirección que seguía el calesín, dos iglesias lugareñas,
que se erguían, lado por lado, en el aire diáfano; la una
de madera caída en desuso, la otra de ladrillo, con paredes amarillas,
cubiertas de manchas y llenas de grietas'
'y a trechos rota. Este
extraño castillo, de una longitud desmesurada, tenía todo
el aire de un enfermo decrépito.' 'Sólo dos de las ventanas
permanecían practicables; las demás tenían echados
los postigos o hasta estaban condenadas. Y aun aquellas dos ventanas estaban
a medio cegar, luciendo una de ellas un parche triangular obscuro, donde
se había pegado un trozo de papel azul, de aquel que se emplea
para envolver azúcar.' 'A trechos, el verde matorral, iluminado
por el sol, descubría sus honduras tenebrosas, con un abismo sombrío.
Estaba todo sumido en tinieblas, y en sus negras profundidades se vislumbraba
un sendero estrecho, empalizadas derribadas, una glorieta destartalada,
un tronco de sauce podrido y horadado, una planta de follaje gris que
se precipitaba por detrás del sauce, como espeso arbusto; hojas
y ramitas entrelazadas y enredadas, marchitas por su sofocante proximidad,
y un joven ramo de arce, extendiendo hacia un lado sus hojas como garras,
a una de las cuales el sol, penetrando la espesura, la transformó
en una mano transparente y encendida, resplandeciente en la densa obscuridad.'
Así describe los páramos de Plyushkin, (poseedor de más
de mil siervos.) 'Tétricos'. 'Podridos'. 'Abandonados'. 'El muerto
lugar'. 'Colgaba un reloj, en cuyo péndulo parado, ya había
tejido una araña su tela'. 'Cargado de polvo'.
En otras líneas: 'Pero ¡adelante, adelante! ¡Desaparezcan
las arrugas que surcan la frente! ¡Lancémonos a la vida,
con todo su sordo clamor, con todo su retintín de cascabeles, y
vamos a ver qué hace Tchitchikof!'
"¡Dios mío, cuántos sois, amontonados aquí!
¿Qué hacías en vuestro día, mis queridas almas?
¿Cómo lo pasábais?'
¿Eras artesano o sencillamente labrador? ¿Y cuál
fue la causa de tu muerte?' '¿Dónde encontraste la muerte,
Stepan Probka?'
LA FASCINACIÓN DE LOS VIAJES
'¡Que especial, qué seductivo, qué estimulante y hechicero
es el sonido de la frase 'en camino!' '¡Y cuán maravilloso
es el camino! Los días de sol, las hojas de otoño, el aire
fresco
. Envolviéndote más cómodamente en tu
grueso abrigo de invierno, con la gorra tapando las orejas, te arrebujas
en un rincón del carruaje. Por última vez, recorre el cuerpo
un leve escalofrío, seguido de un placentero calor. Los caballos
vuelan por el camino
¡qué seductiva somnolencia se apodera
insensiblemente de los sentidos!; cierras los ojos, y oyes como a través
del sueño. 'No blancas eran las nieves', y los resoplidos de los
caballos, y el ruido de las ruedas, y comienzas a roncar, apretando a
tu vecino. Te despiertas: cinco pueblos han quedado atrás; luz
de luna; un pueblo desconocido; iglesias con cúpulas de madera
antigua, y agujas ennegrecidas; cabañas de troncos, obscuras; casas
de ladrillo, blancas; a trechos, manchas luminosas, como pañuelos
blancos colgados en las tapias, extendidos por las aceras, las calles;
sombras, negras como la brea, las atraviesan oblicuamente; los tejados
de madera resplandecen como metal brillante bajo los rayos de la luna,
y no se ve un alma; el pueblo duerme. Cuando más, brilla débilmente
en una ventana, una luz solitaria: ¿es que un obrero está
remendando sus botas, o que un panadero se ocupa de su horno? ¡qué
importa! ¡Y la noche!
¡Santos cielos! ¡Cuán
densa es la obscuridad de tu bóveda infinita! ¡Y el aire,
y el cielo, altísimo, lejano, extendiéndose, en abismos
insondables, en todas direcciones, infinito, armonioso, radiante! Pero
el aliento frío de la noche sopla, arrullador sobre los párpados,
y dormitas, te hundes en el olvido, roncas, y tu pobre vecino, apretado
en el rincón, se vuelve enfadado, sintiendo tu peso encima. Te
despiertas: y otra vez campos y llanuras; no se ve nada; todo es llano
y desierto. Un poste, con número, cruza, volando, la vista: se
acerca el alba; en el frío horizonte blanquecino, se extiende una
cinta pálida, dorada; el viento sopla más frío, más
recio: te envuelves mejor en tu abrigo. ¡Qué fresco tan delicioso!
Qué placentero es el sueño que vuelve a cerrar tus ojos.
Una sacudida; otra vez te despiertas. El sol está alto. '¡Cuidado,
cuidado!', exclama una voz; el calesín está bajando una
pendiente; abajo, se ve un dique, y una laguna, ancha y reluciente, brillando
como cobre bajo los rayos del sol; una aldea; chozas esparcidas por el
declive; el crucifijo de una iglesia lugareña, centelleando como
una estrella; se oye la charla de campesinos, y se siente un apetito voraz
para el desayuno
¡Dios mío, cuán glorioso es
a veces el largo camino! ¡Cuántas veces, pereciendo, desesperado,
me he agarrado a ti, y siempre me has salvado! ¡Y cuántos
proyectos maravillosos y sueños poéticos has suscitado en
mí, cuántas emociones intensas he experimentado en el camino!'
'¡Ah, troika, troika alada! ¿Quién fue el que te inventó?
Cierto es que sólo podías nacer de un pueblo de bríos'
'Y la troika se lanza lejos, lejos
Y ya no se ve más que
un objeto que va girando por el aire, despidiendo nubes de polvo.'
DISCURRE SOBRE LA LITERATURA FANTÁSTICA
'Me pongo a inventar unas historias fantásticas, y luego me
entrego al ensueño'
'Porque le atormentaba el pensar que las almas eran una ficción;
más valía poner fin a esa preocupación.'
PROPAGANDA NACIONALISTA Y LIBERTAD
'Brotarán emociones rusas. Sí; cada vez que surge en Rusia
una corriente de pensamiento, se hace evidente que esa tendencia espiritual
arraiga en las profundidades eslava, y que apenas ha rozado la superficie
de otros pueblos. Pero ¿para qué hablar de lo que pertenece
todavía a lo porvenir?'
'En este punto, Tchitchikof se detuvo, sumido en ensueños. ¿Qué
soñaba? ¿Soñaba sobre la suerte de Abakum Fyrof,
o soñaba sencillamente porque sí, como sueñan todos
los rusos, sean cualesquiera sus años, su posición y su
condición, cuando meditan en la belleza imponderable de la vida
libre?'
'¡A trabajar, como antes os divertíais! ¡A trabajar
con sudor y fatigas, tirando de las correas, al compás de una canción
interminable como las tierras de Rusia!'
'
aludiendo al Imperio ruso en general, mencionando con entusiasmo
su vasta extensión y afirmando que ni el Imperio romano eran tan
vasto, por lo cual bien podían los extranjeros maravillarse de
Rusia' 'y que, en armonía con el Gobierno, cuya fama no tenía
límite'.
'Y qué acertados son los refranes que nacen en el corazón
de Rusia, donde no existen ni alemanes, ni finlandeses, ni extranjero
alguno, sino solamente la nativa inteligencia rusa, viva y despierta,
que nunca se ve en el caso de rebuscar palabras ni incubar frases, como
una gallina que empolla, sino que te pega el apodo, como pasaporte, para
llevártelo contigo toda la vida.'
Hoy a nuestros ojos parecen ridículos estos nacionalismos, al
afirmar: 'Como la multitud incontable de iglesias y monasterios que, con
sus cúpulas, domos y crucifijos, se esparce sobre la superficie
de la santa Rusia, pulula sobre la faz de la tierra la multitud abigarrada.
Y cada pueblo, llevando en sí la potencialidad de grandeza, lleno
de facultades creadoras y espirituales, pleno de su inconfundible individualidad,
y de infinitos dones del cielo, se distingue de los demás por sus
refranes peculiares, en los que se refleja, sea cual fuera su tema, un
rasgo de su propio carácter.'
'¡Rusia! ¡Rusia! Te contemplo desde mi lejano paraíso
florido, ¡te contemplo!'
'Pero ¿qué fuerza misteriosa, inexplicable, nos liga a ti?
¿Por qué resuena constantemente en los oídos la melancólica
tonada que ondea sobre tus tierras, de mar a mar? ¿Qué cualidad
posee esa canción? ¿Qué es eso que me llama, y solloza
y llena de nostalgia mi corazón? ¿Qué melodía
es esa que vibra en mis oídos, que penetra en mi alma, que palpita
en mi corazón? ¡Rusia! ¿Qué es lo que deseas
de mí? ¿Cuál es el lazo misterioso y oculto que nos
une? ¿Por qué me miras así? ¿Por qué
se refleja tu alma toda en tus ojos, que vuelves hacia mí, plenos
de expectación?
Perplejo, permanezco inmóvil; y ya
se cierne sobre mi cabeza un nubarrón amenazante, cargado de la
lluvia cercana, y el pensamiento se embota ante tu inmensidad ilimitada.
¿Qué presagia esa vasta extensión? ¿No será
que aquí, no será en ti que surgirán ideas ilimitadas,
como ilimitada eres tú?
¿No es aquí donde algún
día volverán a la vida los héroes antiguos, cuando
ofrezcas de nuevo el escenario para sus hazañas? Y tus tierras
infinitas me envuelven, amenazadoras, reflejadas con fuerza pavorosa,
en lo hondo de mi ser; con esplendor sobrenatural, rompe el día
ante mis ojos
¡Ah, horizontes radiantes, maravillosos, de
los cuales nada sabe el mundo! ¡Rusia!'
'Y tú, Rusia, ¿no vas volando también, como troika
veloz que nada puede alcanzar? ¡La carretera humea bajo tus plantas,
retumban los puentes, todo retrocede, quedando atrás! El espectador
se detiene, atónito, ante el milagro divino: ¿será
un relámpago lanzado del cielo? ¿Qué significa esta
carrera aterradora? ¿Qué fuerza misteriosa, nunca vista,
se oculta en esta troika? Y los caballos, ¡qué caballos!
¿Lleváis el torbellino en las crines? ¿Son acaso
las venas de vuestros cuerpos oídos alertas que captan el mensaje
celestial que les envían? ¿Se agita en venas algún
sentido delicado? Escuchan sobre sus cabezas la familiar tonada; con un
esfuerzo de sus férreos músculos se transforman simultáneamente
en líneas horizontales que vuelan por el aire, apenas rozando con
sus cascos la tierra, y la troika los sigue, plena de inspiración
divina
¡Rusia!, ¿adónde vas? ¡Responde!
No responde. El retintín de los cascabeles se funde en música;
el aire, desgarrado, zumba y sopla como recio viento, el mundo pasa volando,
y los otros Estados y naciones, con su mirada de recelo, se apartarán
a darte paso.'
LA AUTOCRÍTICA Y SOLEDAD DE UN ESCRITOR DE VERDAD
'Feliz el viajero que, al cabo de un viaje largo y pesado, con su frío
y nieve, su lodo y sus jefes de casas de postas, despertados de sus sueños;
con sus cascabeles discordantes, sus reparaciones y disputas, sus cocheros
y herreros y demás pillastres de la carretera; feliz el que al
fin vislumbra el hogar, con sus luces, que parecen volar a su encuentro,
que ve en su imaginación las habitaciones conocidas, que oye la
algarabía de los niños que corren a abrazarle, y que escucha
las palabras tiernas y consoladoras, entremezcladas con besos apasionados,
capaces de borrar toda tristeza de la memoria. Feliz el hombre de familia,
con un rinconcito suyo, pero ¡ay del soltero!'
'Feliz el escritor que, pasando por alto los individuos vulgarotes y
repulsivos, que nos producen impresión por su dolorosa realidad,
se liga a aquellos otros, que están dotados de las más altas
virtudes de la humanidad; que del vórtice de figuras que todos
los días remolinan a su alrededor, escoge sólo las preclaras;
que nunca ha templado su lira a un tono menos exaltado; que jamás
ha descendido de su pedestal al nivel de sus semejantes, humildes y despreciables,
sino que, remontándose a esferas más sublimes, se ha dedicado
exclusivamente a la representación de las imágenes elevadas.
Su hermosa porción es digna de envidia; vive entre sus protagonistas
como en el seno de su familia, mientras su fama se extiende por todas
partes. Anubla, con incienso hechicero, la vista de los hombres; los halaga
hábilmente, tapando el lado triste de la vida, y enseñándoles
al hombre noble. Todos corren tras él con aclamaciones, y siguen
afanosos su carroza triunfante. Le llaman el poeta grande, de fama mundial,
que se remonta sobre todos los genios como se cierne el águila
sobre otras aves. Los corazones jóvenes y ardientes se conmueven
de emoción al son de su nombre; lágrimas de simpatía
brillan en todos los ojos
¡Nadie le iguala, es un Dios! Otra
es la porción, y bien distinta, del autor que se atreve a hacer
resaltar lo que se halla siempre a la vista de los hombres, aunque no
percibido por sus ojos indiferentes: todo el repugnante fango abrumador
de las vulgaridades en que se atolla nuestra vida, todo lo que yace oculto
en los individuos mezquinos, y muchas veces fríos, que pululan
en nuestro sendero, escabroso y estrecho; que, con la mano firme de un
escultor despiadado, osa presentarlos, claros y distintos, a la vista
de todos. No son para él las aclamaciones de la multitud; no le
corresponde contemplar las lágrimas de gratitud y el éxtasis
ingenuo de los corazones estremecidos de emoción de sus palabras;
no vuela a su encuentro, con desenfrenado entusiasmo, ninguna muchacha
de dieciséis años, cuyo seso ha sorbido. Jamás podrá
embriagarse con el dulce embeleso de los armónicos sonidos que
él mismo ha evocado. Y, por fin, le caerá en suerte escurrirse
de manos del crítico contemporáneo, del falso e insensible
crítico contemporáneo, que calificará de mezquinas
e insignificantes sus más queridas creaciones, que le señalará
un lugar humilde en las filas de los escritores que han insultado a la
humanidad, que le achacará las cualidades de sus protagonistas,
que le despojará de corazón y alma, y del fuego divino del
genio. Porque el crítico contemporáneo no se da cuenta que
el telescopio con que contemplamos el sol, y el microscopio que nos revela
la estructura de los organismos inadvertidos, son igualmente maravillosos.
Porque el crítico contemporáneo no sabe que hace falta una
profunda comprensión espiritual para iluminar el cuadro de la vida
mezquina, y transformarlo en una joya del arte creador. Porque el crítico
contemporáneo no concede que la risa del elevado deleite sea digna
de ocupar un lugar al lado de la emoción lírica exaltada,
ni que entre aquél y las payasadas de un bufón de la feria,
mida un abismo. Todo eso no lo concede el crítico de nuestros días,
y todo lo utilizará para censurar y desairar al escritor sin nombre.
Sin simpatía, sin comprensión y sin conmiseración,
le abandona en medio del camino, desamparado, como el viajero sin familia.
Amarga es su porción y dolorosa su soledad.'
'Y desde ha muchos años, estoy destinado por un sino misterioso,
a caminar en compañía de mis singulares héroes, a
contemplar la vida en su agitación perpetua, a contemplarla a través
de la risa, percibida por el mundo, y a través de las lágrimas
en que estas nubes cargadas de inspiración estallará en
una tormenta nueva, en que mi cabeza la enguirnaldará el fulgor
pavoroso de mi nueva divinidad, y los hombres escucharán, con confuso
temblor, el trueno majestuoso de otras palabras
'
Y sobre los doctores en letras, sobre la teoría literaria, manifiesta,
siguiendo a Erasmo: 'Que ambas señoras acabasen por convencerse
de la verdad de lo que habían expresado como hipótesis,
no tiene nada de particular. Nosotros, los doctos, como nos llamamos,
nos conducimos de una manera muy parecida, y prueba de ello son nuestras
sabias teorías. Al principio, nuestros eruditos examinan el problema
con humildad, partiendo tímida y discretamente de una modesta suposición:
'¿No será éste su origen? ¿No es posible que
tal y tal país derive su nombre de tal y cual lugar?' '¿No
tendrá este documento alguna relación con aquel otro de
un periodo posterior?', o '¿No debemos entender por tal y cual
pueblo, ese otro pueblo?' Acto seguido, cita a tales y cuales escritores
de la antigüedad, con preguntas que contesta él mismo, olvidando
por completo que ha partido de una tímida hipótesis; ya
se figura que lo comprende todo, que todo está bien claro, y concluye
su argumento con la declaración: 'Es así: ¡este es
el pueblo a que se refiere ese nombre! ¡Así es como debemos
mirar el asunto!' Y luego lo proclama a todos desde la tribuna. Y la verdad
que acaba por revelarse, comienza sus andanzas por el mundo, conquistando
satélites y discípulos.'
-SIC-.
EL PIERROT INMORTAL
'
Pues de otro modo resultará, como siempre sucede en este
mundo, que lo divertido se convierte en triste, y entonces Dios sabe qué
ideas se nos pueden meter en la cabeza.'
Con lo que Gógol prefiguró su propia muerte, al caer en
unos años en manos de un sacerdote que le hizo recriminarse de
sus obras por 'anticristianas', con lo cual se hundió en una depresión
que lo condujo a desaparecer y a la quema de gran parte de su trabajo.
PALABRAS FINALES
La grandiosa universalidad de la novela, publicada en 1842, tiene dos
vertientes, la realista y la simbolista. Están pintados los seres
de provincia, en sus detalles, y con un conocimiento cabal, con todas
sus bajezas, dobleces y pequeñeces, sus hipocresías y sus
explotaciones y sus imitaciones toscas de la gran ciudad que les llegaba
de lejos. A la vez todos, incluidos por cierto Tchitchikof son 'almas
muertas', gentes ruines, sin vida, aunque aparenten tenerla, y en esto,
en la mascarada que encubre el tedio, Gógol se adelantó
a toda la literatura contemporánea, convirtiendo a su novela en
un poema dramático. El estilo es un de lirismo suave, pero profundo,
y hay una defensa de la lengua rusa llevándola a una universalidad,
llena de gloria y supremacía, no deteniéndose, a toda velocidad
como la troika, que corre por las carreteras dejando atrás a lo
desventurado y va tras los mejores cielos.- |