Historia de Chile
Período
1958 / 2002
© Adolfo
Pardo

Artículo preparado para
"La Gran Enciclopedia de Chile", por encargo de
Editorial Océano
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Jorge Alessandri Rodríguez
Presidente de Chile entre 1958 y 1964 |
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Del "Frente
Democrático" a la "Unidad Popular" (1958-1973)
1.- ¡A Usted
lo Necesito!
Las elecciones de 1958
En septiembre de 1958, tras el fracaso del segundo gobierno del General
Carlos Ibáñez del Campo, gana con un estrecho margen las
elecciones presidenciales el entonces senador independiente por Santiago
Jorge Alessandri Rodríguez. Su candidatura había sido levantada
por la derecha agrupada en el FRENTE DEMOCRÁTICO, formado por los
partidos Conservador, Liberal y disidentes del Partido Radical, agrupación
política que comenzaba a declinar.
Jorge Alessandri Rodríguez era hijo del ex presidente Arturo Alessandri
Palma y sería motejado como "El Paleta", sobrenombre
derivado de la expresión chilena "paleteado", con que
se denominaba a quienes se preocupaban de los demás o a los que
eran buenos amigos. Chapado a la antigua, Alessandri, nacido en 1896,
era un ingeniero de reconocida seriedad, honradez y capacidad. Había
sido ministro de hacienda durante el período de Gabriel González
Videla y electo diputado en 1926, y senador de la República en
1956, y había sido presidente de una de las principales empresas
del país: la Compañía Manufacturera de Papeles y
Cartones, más conocida como "La Papelera" que, entre
otras cosas, debía su importancia al echo de que abastecía
de papel a todos los medios de prensa. Alessandri permaneció soltero
toda su vida y vivía solo a pocas cuadras de La Moneda, el palacio
presidencial, hasta donde se dirigía diariamente caminando con
su característica bufanda y abrigo hasta las canillas.
En la votación de 1958 obtuvo el segundo lugar Salvador Allende (ver +),
quien dos elecciones más tarde alcanzaría la Moneda. Socialista,
Allende encabezaba al creciente FRENTE DE ACCIÓN POPULAR (FRAP),
formado por los partidos Socialista de Chile, Democrático Nacional,
Comunista, Socialista Popular, Democrático, y del Trabajo. Los
otros candidatos fueron Luis Bossay, por el Partido Radical, y Antonio
Zamorano, sacerdote católico, conocido como "el Cura de Catapilco",
sobre quien se dice que fue apoyado por cierto sector del Partido Comunista
y también que su candidatura habría sido financiada por
la derecha para restarle votos al candidato socialista, debido a que la
mayoría de sus votantes serían de tendencia izquierdista.
De echo, si los votos de Zamorano hubieran sido para Allende, éste
habría ganado esa elección. El resultado de los escrutinios
fue el siguiente:
Elecciones presidenciales
de 1958 |
| Candidato |
Agrupación política |
Votos |
Porcentaje |
| Jorge Alessandri |
Frente Democrático |
389.909 |
31,6% |
| Salvador Allende |
FRAP |
356.493 |
28,9% |
| Eduardo Frei M. |
Falange Nacional |
255.769 |
20,7% |
| Luis Bossay |
Partido Radical |
192.077 |
15,5% |
| Antonio Zamorano |
- |
041.304 |
3,3% |
| Abstención |
|
274.552 |
|
Un dato no cuantificable, pero que con seguridad influyó en el
triunfo de Alessandri, fue el afiche emblemático de su candidatura,
inspirado en el famoso afiche con que el "tío Sam" llamara
a los estadounidenses a enrolarse cuando ese país entrara a la
Segunda Guerra Mundial. En este caso aparecía "el Paleta"
mirando y apuntando con el índice hacia la cámara y bajo
su imagen el slogan "a usted lo necesito".
1-1.- El gobierno de Jorge Alessandri
En el plano económico el programa de Alessandri apuntaba a frenar
la inflación —desbocada durante el período precedente
y que el año 59 llegó al 33%— y estaba centrado en
los siguientes puntos: aumento de la inversión en obras públicas,
vivienda, agro e industria; incremento de la producción y restricción
a los reajustes salariales. Para financiar este programa se recurrió
a créditos externos, especialmente aquellos en el marco de la "Alianza
para el Progreso", impulsada por el Presidente de los EE.UU., John
F. Kennedy frente al avance del socialismo en Latinoamérica. Para
la Derecha el objetvo político de ese gobierno era recuperar una
cierta tranquilidad indispensable para la industria y el latifundio, o
al menos poner coto a una fuerte efervencencia social en aumento desde
los años 50 y alimentada por las ideas y expectativas de inspiración
marxista, difundidas por el FRAP y los sectores más exaltados de
la entonces recién formada y pujante Democracia Cristina. Conviene
recordar que el año 1959 Fidel Castro derroca al dictador cubano
Fulgencio Batista y los ideales revolucionarios cobran mucha fuerza en
toda Latinoamérica y encienden la mentalidad de los estudiantes
e intelectuales chilenos. Paralela y progresivamente se está produciendo
una masiva emigración de campesinos hacia la ciudad, especialemte
hacia Santiago, dando lugar a populosos campamentos miserables a las afueras
de la capital. Las llamadas "poblaciones callampas".
El ministro de Hacienda Roberto Vergara asumió las carteras de
Economía y Minería e implementa una política de estabilización
de precios y salarios, incluyendo una reforma monetaria: el Peso fue reemplazado
por el Escudo y durante dos años la moneda gozó de estabilidad
cambiaria frente al dólar estadounidense.
Las medidas económicas implementadas por el gobierno de Alessandri
hicieron posible que en 1960 la inflación bajara al 5,4%. Pero,
según algunos historiadores, los especulaciones económicas
terminaron por alterar el equilibrio y el gobierno se vió obligado
a devaluar la moneda, relanzándose la inflación. Contribuyó
significativamente a estos resultados adversos un imprevisto digno de
mención. El 21 de mayo de 1960 sacudió la zona Sur del país
el terremoto más violento de la historia de Chile, seguido de un
maremoto. Las provincias de Ñuble, Concepción y Arauco fueron
las más afectadas hasta que una fuertísima réplica
remeció a las provincias de Valdivia, Osorno, Llanquihue y la isla
grande de Chiloé. El puerto de Corral, en la costa de Valdivia,
fue inundado por las aguas y gran parte de ese litoral se hundió
alrededor de un metro. Este cataclismo afectó seriamente la actividad
productiva de una extensa zona. De echo los pueblo de San Pedro, Calle
Calle y la ciudad de Valdivia estuvieron a punto de desaparecer cuando
un cerro se derrumbó sobre el desagüe natural del lago Riñigue,
formando una gigantesca represa que, a medida que subían las aguas
producto de las torrenciales lluvias, amenazaba desplomarse dejando escapar
un torrente de proporciones dantescas.
Los dos sismos sucesivos afectaron regiones densamente pobladas, sobrecogieron
al ánimo de la población y, naturalmente, afectaron seriamente
la agenda nacional.
En 1960 el gobierno creó el Ministerio de Economía, Fomento
y Reconstrucción que permitiría afrontar los desastres de
estos cataclismos. Las dificultades en la balanza de pagos, el excesivo
endeudamiento externo, producto de los créditos que financiaron
gran parte de las obras gubernamentales, y el drástico descenso
de las reservas de divisas —provocado no sólo por el terremoto,
sino también por el retiro de los depósitos de la empresa
privada— obligaron al gobierno a devaluar el escudo, en un esfuerzo
por detener el alza inflacionaria que se había desatado nuevamente.
Para tratar de frenar la cesantía se abrieron créditos
para la industria y en particular para la industria pesquera, en el Norte
del país, con el fin de reimpulsar el puerto de Iquique y de esta
manera compensar las bajas laborales producidas por el cierre en esa misma
zona de algunas Oficinas Salitreras. Además se impulsó el
desarrollo de la industria petrolera en el extremo Sur y al final del
mandato de Alessandri la extracciones nacionales satisfacían alrededor
del 75% de las necesidades del país.
1-2.- Política agraria
El gobierno de Alessandri incentivó la producción agrícola,
entre otros motivos, en un esfuerzo por detener el proceso migratorio
del campesinado. Con este fin promulgó, en 1962, la ley 15.020
de Reforma Agraria para modificar la tenencia de la tierra por medio de
expropiaciones y subdivisión de grandes extensiones inexplotadas
o deficientemente explotadas, para ser entregadas en arriendo a los campesinos,
dejando a los propietarios 80 has. de riego. Por esta misma ley se crearon
tres dependencias estatales: Corporación de Reforma Agraria (CORA),
el Consejo Superior de Fomento Agropecuario y el Instituto de Desarrollo
Agropecuario (INDAP), cuya función era regular la puesta en marcha
de la reforma agraria y otorgar créditos agrícolas. Si bien
la oposición de izquierda objetó que el proceso de implementación
de esta ley fue lento, al final del mandato de Alessandri se habían
entregado en arriendo aproximadamente 3 millones de hectáreas.
En 1962 el país se dió un respiro, entre el 30 de mayo
al 17 de junio (pleno invierno), para disfrutar del Campeonato Mundial
de Fútbol, copa Jules Rimet, jugado por primera y única
vez en Santiago y otras ciudaddes de Chile y en cuya organización
se destacaron entre otros los dirigentes Juan Pinto Durán y el
muy elogiado Carlos Dittborn, presidente del Comité Pro Mundial.
La selección chilena obtuvo el tercer lugar, Checoeslovaquia el
segundo y la selección Brasileña el primero, por segundo
vez consecutiva, con Garrincha y Edson Arantes do Nascimento, Pelé,
entre sus filas. Durante este evento comenzó a difundirse en Chile
la televisión, en blanco y negro, cuyos primeros pasos los diera
el Canal 5 de la Universidad Católica de Valparaíso.
1-3.- Problemas fronterizos con países
limítrofes
A raiz de las aspiraciones Bolivianas para conseguir una salida soberana
al Pacífico y del aprovechamiento de Chile de las aguas del Río
Lauca, que nace en Chile y luego corre hacia Bolivia, se rompieron las
relaciones diplomáticas con ese país. Por su parte, Argentina
reclamó soberanía sobre tres islas situadas el Sur del Canal
Beagle. Como no pudo llegarse a un acuerdo, esta disputa fue sometida
al arbitraje de la Corona Británica, la que falló en favor
de la tesis chilena. Esta decisión fue desconocida por Argentina
y se debió recurrir a la mediación de la Santa Sede, quien
comisionó al Cardenal Antonio Samoré lográndose un tratado
de paz y amistad que fue firmado recién en 1984.
1-4.- Logros y fracasos de la administración
de Alessandri
Durante ese gobierno se llevaron a cabo numerosas e importantes obras
públicas. Entre las más significativas destaca el mejoramiento
y electrificación del ferrocarril hacia el Sur y el término
de la pavimentación de la Carretera Panamericana (una pista por
sentido), entre las ciudades de Arica, al extremo Norte, y Puerto Montt,
a 1.000 Km al Sur de Santiago (3.235 Km en total) y la habilitación
de un transbordador para cruzar el Canal Chacao que separa al continente
de la Isla Grande de Chiloé.
En cuanto a la enseñanza, el gobierno entregó un total
de 1.000 nuevas escuelas primarias y aumentó en un 1.000.000 m2
la superficie destinada a la instrucción pública; estableció
mejoras en la alimentación escolar, logrando que un 77% de los
estudiantes de escuelas públicas y privadas recibieran desayuno
y un 35%, almuerzo.
En el área social, se impulsó el ahorro mediante la creación
de las Asociaciones de Ahorro y Préstamo y a través de la
Corporación de la Vivienda (CORVI), las Cajas de Previsión
y el Instituto de la Vivienda Rural. Entre 1959 y 1963, el gobierno entregó
130.000 nuevas viviendas, cumpliendo su promesa electoral.
Pero durante el período de Alessandri no se produjeron ajustes
salariales que permitieran a los trabajadores compensar la inflación.
Esto le costó al gobierno no sólo críticas de sus
antiguos aliados, sino también un creciente descontento expresado
en la férrea oposición de los sindicatos, agrupados en la
poderosa Central Unica de Trabajadores (CUT), presidida por el abnegado
y carismático sindicalista Clotario Blest.
Con la perspectiva del tiempo a Alessandri se lo asocia a su obra y al
temple moral que la inspiró, porque fue incansable y severo en
la fiscalización y no trepidó en alejar a los que obstaculizaban
la solución de los problemas nacionales. No obstante se le exigía
mucho más, porque se lo había elegido por su competencia
en materias económicas y financieras. Alessandri se defendió
argumentando que no podía hacer más sometido a la presión
de los mismos partidos que lo habían apoyado y a mecanismos constitucionales
que le ataban las manos. Tras esta autocrítica tomó distancia
de los sectores que lo habían llevado a la presidencia, en especial
de los grupos empresariales más favorecidos durante los años
59-62, cuando la industria aumentó su producción en un 39,3%
y la minería del cobre en un 23%. Aunque durante su gobierno se
elevó notablemente la extracción de petróleo, la
producción de trigo aumentó en 11,21% y la de leche un 10,8%,
globalmente estas cifras aparecían rezagadas con respecto al incremento
de la población. La excepción fueron los productos del mar.
Se duplicó el consumo interno y se triplicó la exportación.
Pero la simple comparación de los resultados conseguidos por algunas
empresas con el ingreso de los trabajadores plantea la hipótesis
de que el crecimiento industrial no implica necesariamente un mejoramiento
social si no operaran simultáneamente modificaciones en la distribución
del ingreso. De echo el gobierno de Alessandri desarrolló una reforma
tributaria, pero no alcanzó a ponerse en vigencia durante ese mandato.
Los éxitos de este gobierno no conducían a la anhelada
paz social. Las medidas para estabilizar los precios y los sueldos, y
mantener una moneda estable, fueron combatidas tenazmente por los sectores
asalariados y la clase media. Protestas sindicales aparecían por
todos lados y una ola de huelgas y paros se produjeron cuando el ministro
de Hacienda intentó fijar el aumento máximo de las remuneraciones
en un 10%, en circunstancias que el índice del costo de la vida
era muy superior. En septiembre de 1962 se encontraban en huelga más
de 150 mil obreros, profesores, empleados, estudiantes y otros, quienes
pedían el termino de la "dictadura económica"
Los políticos de centro y de izquierda aprovecharon para proyectarse
en vistas a las parlementarias del 61, donde el Partido Comunista fue
proporcionalmente el más favorecido. La Democracia Cristiana ganó
también muchos adherentes, especialmente entre la juventud y los
nuevos profesionales.
Hacia finales de su mandato, conservadores, liberales y fracciones del
radicalismo, se unieron en un Frente Nacional Antimarxista para combatir
a la izquierda, que organizada en el FRAP se había convertido en
un férreo opositor a las medidas de Alessandri. Por su parte, la
Falange y el Partido Social Cristiano, ahora unidos como Partido Demócrata
Cristiano, iniciaron su propia carrera presentándose como un sector
moderado cuyas propuestas en la práctica no diferían mucho
de las del FRAP. Distribución de la tierra con equidad entre los
que realmente la trabajaban, limitando la propiedad a 80 hectáreas
de riego, la necesidad de dar un techo propio a todos los chilenos mediante
ambiciosos planes de construcción masiva y nacionalización
de la gran mineria, especialmente del Cobre.
Entre tanto, un grueso sector del radicalismo continuaba apoyando las
medidas gubernamentales, desoyendo el descontento popular y preparándose
para las elecciones de 1964, en las cuales el Frente Nacional Antimarxista
lanzaría como candidato a Julio Durán, con la esperanza
de que la Democracia Cristiana se les uniera oponiéndose al FRAP.
Pero a la luz de los resultados de una elección complementaria
en el centro del país para reemplazar a un diputado que había
fallecido, y que adquirió el carácter de plebiscito, se
vio que habían dos grandes fuerzas con posibilidades de elegir
al próximo presidente: la Democracia Cristina y la izquierda agrupada
en el FRAP. Entre ambas fuerza, la derecha se plegaría a la Democracia
Cristiana, a la que veía como un "mal menor"
En síntesis, y con todos los problemas propios de cualquier período
y en especial de esos convulsionados años sesenta, los historiadores
parecen coincidir en que Jorge Alessandri hizo un gobierno más
que aceptable.
2.- Elecciones de 1964 y Gobierno de la Democracia
Cristiana
En vistas de estas elecciones los sectores más conservadores
de la política chilena iniciaron una agresiva campaña publicitaria
para asustar a la población ante el inminente «peligro comunista»,
campaña ilustraba con calaveras, mujeres siendo despojadas de sus
niños y horribles escenas de lo que supuestamente estaba ocurriendo
en Cuba o de los tanques Rusos entrando a Praga. Este campaña que
pretendía convencer al país que se encontraba ante la disyuntiva
de escoger entre la democracia y la vida o el comunismo y la muerte, fue
conocida como «campaña del terror».
Tres candidatos concurrieron a las elecciones: Salvador Allende Gossens por el FRAP, Julio Durán, por el Frente Democrático y Eduardo
Frei Montalva por la Democracia Cristiana. Ante el desconcierto generalizado
por el posible triunfo de la izquierda, algunos sectores del Partido Radical
se plegaron a Allende, mientras que importantes grupos de derecha apoyaron
al candidato de la Democracia Cristiana. En un clima de inquietud y violencia,
el 4 de septiembre de 1964 se realizaron las elecciones y arrojaron los
siguientes resultados:
Elecciones presidenciales de 1964 |
| Partido político |
candidato |
votos |
% |
| Democracia Cristiana |
Eduardo Frei |
1.409.012 |
56.1 |
| FRAP |
Salvador Allende |
977.902 |
38.9 |
| Frente Democrático |
Julio Durán |
125.233 |
5 |
| Abstención |
|
384.424 |
|
2-1.- La Revolución en libertad
Aunque contaba con una mayoría abrumadora, Eduardo Frei Montalva
—líder de la Democracia Cristiana e ideólogo de la
«Revolución en Libertad», política en la que
basaría su gobierno— inició su período con
minoría en ambas Cámaras; sin embargo la Democracia Cristiana
había llegado al poder sin necesidad de hacer ninguna concesión
a otros partidos y en las elecciones parlamentarias de marzo de 1965,
logró una mayoría aplastante en la Cámara de Diputados;
no así en el Senado; por lo tanto, para llevar a cabo su plan de
gobierno, Frei tuvo que actuar con suma cautela a fin de lograr que sus
proyectos fuesen refrendados por la Cámara Alta.
El programa de gobierno de Frei se centraba en lo que se denominó
«plan de promoción popular», que contemplaba, en el
campo social, un agresivo proyecto de disminución del analfabetismo,
que en ese momento ascendía al 16 por ciento de la población,
y en la creación de una Consejería Nacional de Promoción
Popular que desarrollara mecanismos de organización de la ciudadanía,
principalmente a través de cooperativas, Juntas de Vecinos y Centros
de Madres. En el terreno económico, este plan contemplaba la profundización
de la Ley de Reforma Agraria y la «chilenización» de
la gran minera del cobre, considerada por el presidente la «viga
maestra de la economía», rubro que debía financiar
los vastos programas sociales de su mandato.
2-1-1.- La Reforma Agraria
Si bien el gobierno de Alessandri había promulgado la Ley de Reforma
Agraria, ésta se había llevado a cabo con suma timidez.
En este campo, el plan de Frei requería de una reforma constitucional
que definiera claramente la función social de la propiedad y, segundo,
permitiera al Estado el pago diferido de las expropiaciones. La consulta
al Senado se realizó en 1965, pero éste sólo aprobó
las reformas, gracias al apoyo de la izquierda, en julio de 1967. A partir
de ese momento se aceleró el proceso, expropiándose 1.319
fundos con una superficie aproximada de 300.000 hectáreas de riego
y 3,1 millones de hectáreas de secano, lo que permitió la
creación de 910 «asentamientos campesinos» para 29.139
familias. Este proceso fue criticado por la izquierda, que consideraba
que el problema del latifundio aún no se había resuelto
y que, por lo tanto, la política gubernamental de Reforma Agraria
era insuficiente. Por su parte, la derecha, directamente afectada por
este proceso, centró sus críticas en la excesiva burocracia
y tardanza en el pago diferido de las expropiaciones.
2-1-2.- Chilenización del cobre
Este programa condujo, de un modo gradual, a la adquisición estatal
del 51% de la gran minería del cobre. A través de una inversión
del orden de los 650 millones de dólares, se pretendía,
por una parte, que el Estado chileno aumentara la producción y
refinara el metal en el país, y por otra, se buscaba incorporar
a Chile en la comercialización del cobre en el extranjero. Y mejorar
las condiciones de vida de sus trabajadores. La izquierda, sin embargo,
se opuso en las discusiones parlamentarias, por considerarla una medida
insuficiente ante las graves necesidades económicas que afligían
a la población.
El proceso se realizó en dos fases. «chilenización
del cobre», la primera, a partir de 1965. Consistió en tres
acuerdos que condujeron a la adquisición del 30% de las acciones
de Minera Andina, quedando el 70% restante para Cerro Corp. La compra
del 25% de las acciones de la mina Exótica, propiedad de The Anaconda
Company, y a la suscripción de un acuerdo con la Braden Copper,
para la adquisición del 51% de las acciones del mineral El Teniente,
que había sido traspasado a la empresa Kennecott Co.
La segunda fase, o «nacionalización pactada del cobre»,
llevada a cabo a partir de 1969, contemplaba la adquisición del
51% de las acciones de The Anaconda Company (minerales de Chuquicamata,
El Salvador y Potrerillos), y la adquisición pactada del restante
49% en 1972, ya en el siguiente período presidencial.
La Corporación del Cobre, (CODELCO), pasó a responsabilizarse
por las ventas y producción del mineral y, gracias a una política
de liberación de impuestos para la importación de maquinarias,
la pequeña, mediana y gran industria del cobre logró modernizar
sus instalaciones y yacimientos.
2-1-3.- Política educacional del gobierno
Demócrata Cristiano
Para entregar un educación mejor adaptada a la realidad chilena
y a los tiempos, la educación primera se prolongó dos años.
De seis a ocho. Gratuita en los establecimientos fiscales. Y se la llamó
Enseñanza Básica.
La educación secundaria se dividió en dos áreas:
científico-humanista y técnico-profesional y se redujo de
6 a 4 años, llamándola Enseñanza Media.
El 22% del presupuesto nacional se destinó a la educación,
lo que permitió levantar 2.987 escuelas nuevas durante este período.
Las matrículas de enseñanza básica aumentaron un
46%, y los matriculados en la enseñanza media se duplicaron.
El 70% de los profesores de la Enseñanza Media recibieron cursos
destinados al estudio de los problemas relacionados con la orientación
vocacional de los educandos. En ese mismo contexto, se creó el
Instituto de Capacitación Profesional, (INACAP), dedicado a la
preparación de obreros carentes de calificación.
2-1-4.- Política económica
Durante el gobierno de Eduardo Frei se inició un proceso de integración
a la comunidad comercial latinoamericana a través del Consenso
Latinoamericano de Viña del Mar y luego a través de la Comisión
Especial de Coordinación Latinoamericana del Pacto Andino.
El plan de chilenización del cobre surtió los efectos esperados,
y de este modo, se logró, en los seis años del gobierno
de Frei, un aumento del producto geográfico bruto de un 5% y produjo
a un superávit en la balanza de pagos equivalente a 168 millones
de dólares en 1969, y a un descenso en el endeudamiento de 200
millones de dólares, a sólo 91 millones.
Al igual que los gobiernos anteriores, el de Frei se esforzó por
frenar la inflación, la que había llegado a un 38,5 por
ciento en 1964. Para ello, implementó una política de reducción
gradual de los precios, que concedía reajustes similares a los
del año precedente; de esta manera se logró reducir la inflación
a un 17% en 1966. Sin embargo, esta política comenzó a naufragar
en 1967 y la inflación aumentó a un 21,9 por ciento, desbordándose
en 1968, cuando alcanzó un 27,9%, y al cerrar el período
presidencial, en 1970, un 34,9%.
Estos índices se tradujeron en una seguidilla de huelgas convocadas
por la Central Única de Trabajadores (CUT).
3.- Del FRAP a la Unidad Popular
Durante el mandato de Eduardo Frei se reorganizó el panorama
político nacional de la siguiente forma: el radicalismo, que había
continuado su política de apoyo a sectores incluso excluyentes
entre sí, se separó en 1969 del ala derechista y reapareció
como Democracia Radical, para luego unirse a la coalición de partidos
de izquierda. Esta, por su parte, que había estado actuando hasta
ese momento como Frente de Acción Popular (FRAP), se agrupa en
la alianza Unidad Popular (UP), que reunía a los partidos Socialista,
Comunista, Democracia Radical y al Movimiento Agrario Popular Unitario
(MAPU), que había nacido en 1969 de una escisión de la Democracia
Cristiana y seguía la línea del comunismo chino. La izquierda
más radicalizada, estaba representada por el Movimiento de Izquierda
Revolucionaria (MIR), que había nacido en la Universidad de Concepción
en 1965 de la unión de grupos procedentes de las Juventudes Comunistas
(JJ.CC) y del Partido Socialista. La derecha, por su parte, creó
en 1966 el Partido Nacional, el cual radicalizó su oposición
a las medidas sociales del gobierno de Frei.
Por otra parte, en 1968 se produjo la Reforma Universitaria, inspirada
en el movimiento del Mayo Francés, que condujo al estudiantado
a tener participación en los claustros universitarios.
3-1.- Pacto de garantías constitucionales
Con este marco de cambios políticos, el 4 de
septiembre de 1970 se llevaron a cabo las elecciones que arrojaron los
siguientes resultados:
 |
Salvador Allende Gossens
Presidente de Chile entre 1970 y 1973 |
|
Elecciones presidenciales de 1970 |
| Partido político |
candidato |
votos |
% |
| Unidad Popular |
Salvador Allende |
1.070.334 |
36,6 |
| Partido Nacional |
Jorge Alessandri |
1.031.159 |
35,3 |
| Democracia Cristiana |
Radomiro Tomic |
821.801 |
28,1% |
| Blancos y nulos |
|
31.505 |
|
| Abstención |
|
584.958 |
|
El 7 de octubre, Salvador Allende, candidato
de la Unidad Popular, debió firmar con la Democracia Cristiana
un Pacto de Garantías Constitucionales en un ambiente beligerante
y de gran inquietud, especialmente por la antagonismo de los sectores
en pugna: la Unidad Popular, el Partido Nacional, una Democracia Cristiana
debilitada por su reciente escisión y un sector de extrema izquierda,
el MIR; que se estaba definiendo por sus acciones armadas. El Pacto contemplaba
los siguientes puntos fundamentales en la vida política y social
del país: plena vigencia del Estado de Derecho; mantenimiento del
ejercicio de la autoridad a través de los tres poderes del Estado
(Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y preservación de su autonomía;
libertad de expresión; mantenimiento de la organización
y el funcionamiento independiente de los partidos políticos; preservación
de la libertad de reunión, asociación y circulación;
respeto a la autonomía de los sindicatos, juntas de vecinos y otras
formas de organización popular; mantención del carácter
pluralista y democrático de la educación primaria, secundaria
y superior; consideración de las Fuerzas Armadas y de Carabineros
de Chile como únicos garantes de la convivencia democrática
y custodios de la seguridad nacional; respeto y mantenimiento de su estructura
orgánica, jerarquías, sistemas de selección, requisitos
y normas disciplinarias, asegurándoseles, además, el equipamiento
necesario para resguardar el orden público y mantener la seguridad
nacional, no pudiendo el gobierno destinar parte de su presupuesto a la
formación de fuerzas armadas paralelas ni tampoco reorientar las
actividades de las Fuerzas Armadas ni de Carabineros hacia otras ajenas
a su función específica.
Debido a que Allende obtuvo un porcentaje de votos inferior al requerido,
el Congreso debió ser quien lo confirmara como Presidente de la
República, el 27 de octubre, con 153 votos a favor. El 3 de noviembre,
asumió la presidencia de Chile comprometiéndose a cumplir
con el programa de gobierno que había propuesto al electorado.
Este programa, basado en un ideario que se denominó «socialismo
en libertad», estaba centrado en la necesidad de disolver las estructuras
del subdesarrollo en el marco institucional democrático, por medio
de la utilización plena de los recursos e instalaciones ociosas
o subutilizadas, con el objeto de asegurar la satisfacción de las
necesidades de toda la población, sin exclusiones.
3-2.- El camino al cambio político y económico
El programa que Allende comenzó a implementar no bien asumió
el poder, y que recibió el sobrenombre de «las cuarenta medidas
fundamentales», puede resumirse en las siguientes grandes líneas
de acción: reajuste del salario mínimo en un 66 por ciento
y del sueldo mínimo en un 35 por ciento; congelamiento de precios
de artículos de primera necesidad; disminución de la cesantía;
programa de construcción de viviendas; control de la inflación;
estimulación a la producción nacional; mejoramiento de los
servicios estatales de salud; distribución gratuita de leche a
infantes y escolares; creación de un sistema único de seguridad
social; profundización de la Reforma Agraria; nacionalización
del cobre, el salitre, y el carbón; estatización de las
grandes industrias del acero y del cemento, de la compañía
de teléfonos y de la banca.
Para llevar a cabo la reorganización de la economía, el
programa contemplaba tres categorías de la propiedad: propiedad
social (el Estado estaba facultado mediante ley, y para cada caso, a estatizar
una empresa considerada de interés social); propiedad privada y
propiedad mixta (el Estado participa con un porcentaje de las acciones
de la empresa). Esta reorganización tripartita de la propiedad
fue confirmada por el Congreso mediante una reforma constitucional en
1972.
3-2-1.- Hacia la nacionalización del cobre
Entre 1965 y 1970, el Estado chileno había obtenido créditos
extranjeros por un monto de 580 millones de dólares destinados
a la modernización de las empresas y de las minas; figuraba como
aval de la deuda total, y había sido el único deudor que
había realizado desembolsos, mientras tanto las empresas habían
contabilizado ingresos por un total de 602 millones de dólares
y habían acumulado una deuda de 632 millones de dólares.
El programa de chilenización del cobre había pagado por
las acciones adquiridas un precio muy superior al fijado en los libros
de las propias empresas. Así, The Anaconda Company recibió
un total de 175 millones de dólares por Chuquicamata, en circunstancias
de que el valor total de la empresa fijado en libros era de 181 millones
de dólares; por su parte, The Braden Company, dueña de El
Teniente, cobró como The Kennecott Co. un total de 81 millones
de dólares, mientras que el valor en libros era de 72 millones.
Además, El Teniente, bajo la administración de la Kennecott,
había obtenido créditos del Eximbank por un total de 100
millones de dólares para ampliaciones del mineral, con una cláusula
que obligaba al Estado chileno a cancelar el total de la deuda en el caso
de que no se cumpliera el contrato de administración.
El gobierno de Allende consideraba que el primer paso en el camino hacia
la independencia económica con el exterior debía ser la
nacionalización del cobre, ya que éste constituiría
el «sueldo de Chile». El proceso se realizó mediante
Reforma Constitucional aprobada unánimemente por el Congreso Nacional
con ley de fecha 16 de julio de 1971, que fijaba la expropiación
de los derechos de las empresas The Anaconda Company y Kennecott Copper
Corporation, así como las minas de Chuquicamata, El Salvador y
El Teniente. El procedimiento y el pago de indemnizaciones a las empresas
generaron conflictos en las relaciones con los Estados Unidos, puesto
que contravenía el convenio establecido durante el mandato del
Presidente Frei, según el cual el Estado chileno adquiriría
progresivamente el porcentaje restante de las acciones de la gran minería
del cobre y mientras tanto, y por un período de once años,
ésta debería permanecer bajo la administración de
las empresas norteamericanas en cuestión.
3-2-2.- Estatización de la banca
La Corporación de Fomento (CORFO) llevó a cabo la estatización,
que contemplaba la adquisición de las acciones, y la intervención
de bancos e instituciones financieras, bajo la tutela del Banco Central,
de la CORFO y de la Dirección de Presupuesto, organismos que destinaron
su atención a los programas del área social, aunque el gobierno
tenía proyectada la creación de un «Banco Nacional»
que centralizaría las operaciones financieras y el control crediticio,
pero que nunca entró en funciones. El Banco del Estado, por su
parte, se dedicó a los créditos agropecuarios. A fines de
1971, el gobierno tenía el control del 95 por ciento de las colocaciones
y de los depósitos bancarios.
3-3.- Política social
3-3-1.- Salud
El programa en el campo de la sanidad tendía
a la creación del Servicio Unico de Salud (SUS), que vincularía
las actividades preventivas y las curativas apoyándose en la tesis
de que la salud es «un derecho inalienable del hombre». Con
este fin, el Estado realizó fuertes inversiones en equipamiento,
en instalaciones, a la vez que otorgó reajustes salariales para
los trabajadores de la salud, como incentivo para incorporarse a los servicios
del Estado. Así mismo se implementaron diversos planes de salud
infantil, materno-infantil y ocupacional. Entre los de mayor impacto,
estaba el programa alimentario, que contemplaba la entrega de un medio
litro de leche diario a cada niño chileno y que se cumplió
en un 81,7 por ciento, distribuyéndose un total de 42.594 toneladas
de leche en polvo que significaron el 1,6 por ciento del Presupuesto nacional.
3-3-2.- Educación
En este sector, la política gubernamental se centró en tres
reas: educación preescolar, educación primaria o básica
y educación industrial para trabajadores. En la educación
preescolar, se instauraron jornadas completas para niños de entre
0 y 6 años, que incluían alimentación, educación
y atención de salud. En la educación primaria, se aspiró
a la obtención del cien por ciento de escolaridad para los niños
de entre 6 y 14 años. Hacia fines de 1972 este objetivo se logró
casi en su totalidad gracias a la creación de 230 nuevas escuelas
entre las de reas urbanas y las rurales. El Estado mantuvo 6.784 colegios
con una matrícula de 2,3 millones de alumnos. Como complemento,
el gobierno se ocupó de actualizar a 2.000 profesores, además
de los 2.600 egresados de la Dirección de Educación Primaria
y Normal. Por otra parte, dotó a la población escolar de
6,5 millones de textos escolares. Para 1973, estaba previsto incorporar
al sistema educacional a otros 120.000 niños m s, mediante la creación
de 250 escuelas. En lo que respecta a la educación para trabajadores,
hacia finales de 1972 se pusieron en funcionamiento doce escuelas vespertinas
que atendían a un total de 3.306 adultos, y se logró dar
enseñanza a cerca de 100.000 trabajadores como medida para eliminar
el analfabetismo.
3-3-3.- Vivienda
Ante un déficit estimado en 700.000 viviendas que satisfarían
las necesidades habitacionales de 3,5 millones de habitantes, el Estado
ideó un programa por etapas, que incluía la urbanización
de vastas reas («proyecto sitio»); la edificación estatal
de viviendas y el otorgamiento de créditos para la autoconstrucción
dirigida por monitores especializados («proyecto emergencia»);
y el saneamiento o regulación de títulos de dominio por
ocupaciones indebidas. Por otra parte, el gobierno completó casi
en su totalidad el programa de construcción de viviendas inconcluso
durante el mandato del Presidente Frei, equivalente a 30.418 nuevas viviendas;
además, inició la construcción de 100.030 viviendas,
de las cuales alcanzó a entregar 28.626. Se urbanizaron vastas
reas, con 1.448.774 metros de colectores de alcantarillado, 494.271 metros
de redes de agua potable, 3.634.272 metros cuadrados de calzadas, 1.172.774
metros cuadrados de aceras y 581.080 metros de soleras.
Estos proyectos masivos de edificación y urbanización se
vieron obstaculizados tanto por el Congreso Nacional, que vetaba los presupuestos,
como por las compañías constructoras, que se vieron afectadas
por el paro de los camioneros o «paro de octubre» o que adherían
a las paralizaciones en contra del gobierno.
3-4.- Conflictos políticos, sociales y
económicos
El primer año de gobierno arrojó resultados positivos:
el producto bruto había aumentado en un 8,6 por ciento; la inflación
se había reducido de un 34,9 por ciento en 1970 a un 22,1 por ciento;
la Reforma Agraria había expropiado alrededor de diez millones
de hectáreas, equivalentes a casi la mitad de toda la tierra agrícola
del país, conservando los propietarios, las ochenta hectáreas
de riego contempladas en los gobiernos de Alessandri y de Frei. Es de
destacar el hecho de que el setenta por ciento de las expropiaciones agrarias
se realizaron durante el gobierno de Allende, en tanto que sólo
el treinta por ciento restante se realizaron en el gobierno de Frei.

Allende con François Miterrand
Pero en 1972 la crisis se hizo sentir, a través de la restricción
del crédito extranjero, proveniente especialmente de los Estados
Unidos, con lo que el gobierno se vio obligado a obtener créditos
en el bloque socialista. El país enfrentaba un déficit fiscal
de un 41,5 por ciento; el programa de estatización se había
reducido de 252 industrias del área social a sólo 91; la
producción industrial había caído en un siete por
ciento y los sueldos y salarios se habían reducido como medida
para contener la inflación, que a mediados de 1972 llegaba a un
163,4 por ciento. En 1973 la situación se tornó intolerable,
en el mes de julio la inflación había llegado a 323 por
ciento. Si bien el Estado manejaba la banca, los créditos no estaban
siendo utilizados en la producción sino en el consumo, de modo
que la producción industrial se reduce a un tres por ciento; a
pesar de controlar el 85 por ciento de las exportaciones, el sesenta por
ciento de la importación y el 30 por ciento de la distribución
industrial, el Estado no logra poner coto a la especulación, instituyéndose
el «mercado negro» que, en la práctica, condujo al
desabastecimiento incluso de artículos de primera necesidad, lo
cual, a su vez, generó un creciente descontento popular que se
expresaba en manifestaciones callejeras opositoras al gobierno e incluso,
al enfrentamiento callejero se sectores que ya eran definitivamente irreconciliables.
En el plano político social, uno de los primeros sucesos que debió
enfrentar el gobierno del presidente Allende, fue el asesinato del comandante
en jefe del ejército, general René Schneider, acaecido el
22 de octubre de 1970. Este acontecimiento llevó al General Carlos
Prats González, a hacerse cargo de la jefatura de las fuerzas armadas.
Algún tiempo después, el 8 de julio de 1971, un segundo
asesinato, esta vez del ex Ministro del Interior y ex Vice Presidente
de la República, el demócratacristiano Edmundo Pérez
Zujovic, marcó el inicio de la oleada de violencia en que se vio
sumergido el país con el consiguiente debilitamiento de las frágiles
relaciones entre la Democracia Cristiana y la Unidad Popular.
En marzo de 1973, la Unidad Popular obtuvo el 43,49 por ciento de las
votaciones en las elecciones parlamentarias, con lo que se esperaba agilizar
el desarrollo de los programas de gobierno, especialmente en lo concerniente
a las estatizaciones, puesto que se enfrentaba a una creciente presión
de los sindicatos. Por otra parte, la oposición sumada obtenía
el 56,51 por ciento de los sufragios restantes. La Unidad Popular había
gobernado con una minoría en el Senado, lo que condujo al presidente
a operar con vetos al Congreso y mediante decretos con fuerza de ley,
puesto que éste había impugnado sistemáticamente
sus ministros hasta el punto de hacer casi flaquear el gabinete presidencial
en abril de 1972.
Los disturbios, huelgas y movilizaciones generalizadas de octubre de
1972, que incluyeron a profesionales, estudiantes y obreros de casi todos
los sectores de la actividad del país, motivaron al gobierno a
formar, el 2 de noviembre, un gabinete cívico militar presidido
por el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Carlos Prats,
quien asumió la cartera del Interior. Las primeras medidas de este
gabinete estuvieron centradas en la restitución del orden público
y en lograr el abandono de la huelga en un plazo no superior a las 48
horas, de modo de iniciar conversaciones conducentes a la resolución
de los conflictos. Por su parte, el Ministerio de Hacienda, ante el desabastecimiento
de artículos de toda especie y la aparición de un creciente
mercado negro que se afirmaba en el acaparamiento de los mismos, propició
la creación de las Juntas de Abastecimientos y Precios (JAP) organizaciones
vecinales destinadas a cooperar con la Dirección de Industria y
Comercio (DIRINCO) la que, a su vez, fiscalizaba la acción del
comercio. Las JAP fueron duramente criticadas no sólo por la oposición,
sino también por sectores de gobierno, acusadas de acciones ilegales
tales como participar del mercado negro y de arrogarse funciones que por
ley sólo correspondían a DIRINCO.

Vista de la Moneda durante el 11 de Septiembre de
1973
3-5.- El final de un sueño
Ante el frustrado intento de golpe de Estado del 29 de junio,
conocido como «El Tancazo», el presidente Allende pidió
al general Prats que asumiera nuevamente el cargo de ministro del Interior
y que reorganizara un gabinete cívico militar; tarea que no pudo
cumplir porque las Fuerzas Armadas se negaron a participar en el gobierno.
Mientras tanto, para la ciudadanía se hacía evidente que
el país enfrentaba el serio riesgo de un golpe de Estado.
En agosto de 1973, el cardenal Raúl Silva Henríquez intentó,
sin éxito, lograr un entendimiento entre la Democracia Cristiana
y el gobierno, que llevara a la pacificación de los ánimos.
Patricio Aylwin Azócar, dirigente de la DC, rechazó la propuesta
de Salvador Allende, de crear un gabinete que satisficiera a su propio
partido, por considerarla una maniobra dilatoria. Por su parte, la propuesta
de Aylwin, también fue rechazada por la UP, ya que implicaba la
sumisión del Presidente de la República al comandante en
jefe de las Fuerzas Armadas.
Ante el fracaso en las negociaciones, Allende convocó a los comandantes
en jefe de las Fuerzas Armadas y al director de Carabineros para conformar
un gabinete que denominó «de seguridad nacional» y
que asumió funciones el 9 de agosto de 1973. Tres semanas después,
los comandantes en jefe presentaron al presidente sus expedientes de retiro
de las Fuerzas Armadas. Allende nombró nuevos comandantes en jefe
en el Ejército y la Aviación: Augusto Pinochet Ugarte y
Gustavo Leigh Guzmán, respectivamente. El 11 de septiembre de 1973,
encabezaban el golpe de Estado que daba fin al gobierno de Salvador Allende
y a la experiencia de un socialismo en libertad.
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Soldados apostados sobre el tejado de un edificio
aledaño a la Moneda durante el 11 de Septiembre de 1973. |
4.- El Gobierno de Facto
El 11 de septiembre de 1973 se constituye una Junta de gobierno
encabezada por el general Augusto Pinochet e integrada por el general
Gustavo Leigh, el almirante José Toribio Merino y el director general
de Carabineros César Mendoza. En un principio la dirección
de la Junta sería rotativa entre sus miembros, pero este acuerdo
desapareció en diciembre de 1974 cuando el general Pinochet se
autotituló Jefe Supremo del Gobierno, es decir, Presidente de la
República, delegando el poder legislativo a la Junta de Gobierno.
En 1978, fue removido el general Leigh y sustituido por el general Fernando
Mathei. El general Cesar Mendoza renunció como miembro de la Junta y
como director de Carabineros en 1985.
Entre las primeras medidas tomadas por la Junta estuvo la dictación
de sucesivos «bandos», a través de los cuales fueron
declarados el estado de sitio, el toque de queda, la censura de prensa,
la disolución del Congreso, el receso de los partidos políticos
y la prohibición de toda manifestación opositora al nuevo
gobierno. Además, se suprimió la Constitución de
1925 y se la sustituyó por Actas Constitucionales. En 1980, fue
dictada una nueva Constitución, o «Constitución del
ochenta», sometida a plebiscito ese mismo año, que rige al
país hasta la actualidad, salvo ciertas reformas llevadas a cabo
por los gobiernos democráticos posteriores a 1990.
4-1.- Un viraje en la economía
El gobierno golpista reemplazó la política estatista
de desarrollo, representada principalmente por la CORFO, por el establecimiento
de una economía de libre mercado, propugnada por un sector de economistas
vinculados a la Universidad de Chicago, conocido como «los Chicago
Boys». En este modelo económico, el Estado pasa a jugar un
rol subsidiario del sector privado y el desarrollo económico de
la Nación a estar regido por las «leyes del mercado».
En el marco de esta política económica, entre 1973 y 1980,
la Junta cambió el sistema monetario de escudo a peso, mantuvo
bajos aranceles para la importación y exportación de productos
no tradicionales, un dólar depreciado y equivalente a 39 pesos,
e inició una política de incentivo a la inversión
de capitales extranjeros. Una de las primeras medidas fue el retiro, de
Chile del Pacto Andino, en 1975, para poder ofrecer a la inversión
extranjera las mismas garantías que a los inversionistas nacionales,
lo que en la práctica se tradujo en la ausencia de restricciones
a la inversión extranjera.
Entre 1974 y 1988 el gobierno procedió a otorgar facilidades crediticias
y tributarias a la banca privada. El descenso de los impuestos para las
importaciones hizo pasar estos tributos del 220 por ciento al 10 por ciento,
con el consecuente aumento en las importaciones y la drástica reducción
en los puestos de trabajo. Así mismo, y como medida tendiente a
favorecer la descentralización y a dar mayor autonomía al
desarrollo, se reorganizó el país en 13 regiones, dejando
de lado la estructura provincial. Por otra parte, a través de la
CORFO, se inició una política de desestatización
de empresas, según los mecanismos de venta y «devolución»
de éstas, conocido como política de «modernización
del Estado». Entre 1974 y 1979 se traspasaron al sector privado,
incluyendo capitales extranjeros, 486 empresas de un total de 507 empresas
estatales. En 1980 sólo quedaban 15. Entre las empresas estatales
que se conservaron, est la Corporación Nacional del Cobre (CODELCO),
en particular por su aporte a la Defensa Nacional equivalente al 10 por
ciento de sus utilidades anuales. Las cifras oficiales indican que entre
1973 y 1974 y 1979, la inflación decayó del 600 por ciento
a un 39 por ciento. El sector de las exportaciones no tradicionales registra
en 1988 un aumento del sesenta por ciento de sus utilidades.
4-2.- El modelo de los Chicago Boys
Entre 1979 y 1983 el país atravesó una grave crisis
económica. Se inició con el descenso dramático de
la producción industrial, que condujo a la Sociedad de Fomento
Fabril (SOFOFA) a anunciar en 1980 la quiebra de 427 empresas. A inicios
de 1981, Chile contaba con una deuda externa de más de 11.000 millones
de dólares, lo que lo convertía en el país con la
deuda externa per cápita más alta del mundo. En 1982, ante
el virtual quiebre de la banca privada, el gobierno militar procedió
a conceder préstamos, por intermedio del Banco Central, estimados
en 5.000 millones de dólares repartidos entre 20 bancos, que se
encontraban técnicamente «quebrados». Estos préstamos
son conocidos hoy con el nombre de «deuda subordinada».
En junio de 1982, el Ministerio de Hacienda reconoció públicamente
que el país estaba al borde de la quiebra, indicando que la deuda
externa superaba los 16.000 millones de dólares, y procediendo
a devaluar el peso en un 18 por ciento, con una escala de devaluación
progresiva de un 0,8 por ciento diaria, si bien posteriormente procedió
a «congelarlo» por un período de tres años.
A partir de 1982 comenzó un lento proceso de recuperación
económica centrado principalmente en la exportación de productos
no tradicionales de origen agro-forestal. En el campo agrícola
se inició una agresiva política de investigación,
tecnificación e industrialización del agro con miras a generar
una producción competitiva en los mercados internacionales, especialmente
Europa, Estados Unidos y Asia. Uno de los factores que incidió
positivamente en este proceso fue, además de los bajos aranceles
y franquicias tributarias, la progresiva desaparición del latifundio
y su sustitución por pequeñas unidades productivas. El sector
forestal se vio impulsado gracias a la inyección de capitales extranjeros
y a la tecnificación de sus sistemas de producción.
Otro aspecto que incidió positivamente en la tecnificación
de los procesos productivos y en el auge de las exportaciones fue la fijación
de un dólar flotante a partir de 1985. Además, se reforzó
la política de modernización del Estado que contemplaba
la privatización de las empresas estatales y los servicios sociales,
de la salud y de la educación.
Estas medidas llevaron a que la economía chilena fuera considerada
a partir de 1988 sólida y rentable, lo que ha convertido a Chile
en un país atractivo para la inversión extranjera.
4-3.- La otra cara del Gobierno de Facto
A partir del 11 de septiembre de 1973, el Régimen de Facto
comenzó una política de persecución contra miembros
del gobierno depuesto y sus simpatizantes. Fueron conminados a presentarse
en el Ministerio de Defensa los miembros del gobierno del presidente Allende,
sus ex ministros, dirigentes políticos, periodistas, intelectuales
y otros, así como miembros de las Fuerzas Armadas leales al gobierno
derrocado, bajo amenaza de prisión por desacato. Se organizaron
cárceles en los cuarteles militares y campos de concentración
en varios puntos del país, siendo los m s importantes: la Isla
Dawson, ubicada en el Estrecho de Magallanes; el Estadio Nacional, que
cobijó aproximadamente tres mil detenidos, y el Estadio Chile,
ambos en la ciudad de Santiago. Otros campos de concentración fueron
Tres y Cuatro Alamos, Villa Grimaldi, Tejas Verdes, Ritoque, Melinka,
Chacabuco y Pisagua, situados en diversos puntos del país. Entre
los cuarteles militares, se cuentan el Regimiento Tacna y la Academia
de Guerra de la Fuerza Aérea de Chile. En estas prisiones los detenidos
fueron sometidos a torturas sistemáticas; algunos fueron asesinados,
otros partieron al exilio; otros constituyen el ingente corpus de los
detenidos desaparecidos. El Régimen instituyó el Servicio
Nacional de Detenidos (SENDET); sin embargo, no entregaba información
al público, puesto que se trataba de una repartición secreta
cuya finalidad se ignora.
A poco de iniciarse el Régimen Militar, se organizó un
aparato represivo dependiente del Ejército de Chile, denominado
Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), bajo el mando del General
Manuel Conteras Sepúlveda. Este organismo sería el responsable
de llevar a cabo las prácticas de intimidación y tortura
contra los civiles sospechosos de oposición al Régimen.
Presionado por el escándalo internacional y las órdenes
de extradición para Manuel Contreras por el homicidio en los EE.UU.
de Orlando Letelier, ex ministro de Relaciones Exteriores de la UP, el
Ministerio de Justicia declaró la amnistía para todos los
casos de violación de los derechos humanos acaecidos entre 1973
y 1977. Así mismo, disolvió la DINA y creó, en su
lugar, la Central Nacional de Información (CNI), bajo el mando
del general Humberto Gordon, cuyos miembros, prácticas y procedimientos
eran prácticamente los mismos de su antecesora.
Se estiman en veinte mil los civiles muertos durante 1973, en tres mil
los militares. Hacia 1988 se calculaba un total de 155.000 casos de violaciones
derechos humanos y de 2.400 detenidos desaparecidos a lo largo del régimen
militar.
Otro organismo de inteligencia dedicado a la represión ciudadana
fue la Dirección de Comunicaciones de Carabineros (DICOMCAR), sindicada
como responsable de las muertes de tres profesionales comunistas, o «caso
degollados», que motivaron la renuncia del general César
Mendoza a sus cargos de Miembro de la Junta de Gobierno y de Director
General de Carabineros. Al amparo de la CNI y de la DICOMCAR, funcionaron
varios grupúsculos formados por agentes de la CNI y oficiales del
Ejército y de Carabineros, dedicados al amedrentamiento y homicidio
impune en vastos sectores de las poblaciones marginales; entre ellos,
el «Comando 11 de septiembre», especializado en ataque a poblaciones
marginales, y «Los Gurkas», especializado en el ataque contra
manifestaciones callejeras.
Los principales organismos que dedicaron todos sus esfuerzos a la defensa
de los derechos humanos, fueron la Comisión Chilena de Derechos
Humanos, dependiente de la ONU, y la Iglesia Católica, que a través
de la Vicaría de la Solidaridad, prestó ayuda legal y humanitaria
a los detenidos y sus familiares. A través de los documentos «Reconciliación
en la Verdad», emitido en el marco de la Conferencia Episcopal de
1985, y «Felices los constructores de la paz», previo a la
visita Papal de 1987, los obispos cuestionaron la militarización
de la vida civil y la violación de los derechos humanos, invitando
a los responsables a la contrición, la declaración pública
de sus crímenes y a la reparación del daño causado,
así como a erradicar la violencia y las diversas formas de marginalidad
acrecentadas por el sistema económico y social del Régimen:
pobreza, alcoholismo, drogadicción, prostitución, tortura
y exilio.
La proscripción de los sindicatos y las políticas laborales
del Ministerio del Trabajo, expresadas en el documento «Plan Laboral»
redactado por el Ministro José Piñera, que entregaba a los
empresarios el control de las relaciones obrero-patronales, generaron
el clima ideal para la reducción drástica de los ingresos
de los trabajadores. Por otra parte, y ante el aumento descontrolado del
desempleo que alcanzó al 50 por ciento en el sector rural y al
30 por ciento en la Región Metropolitana, el gobierno creó
dos programas de empleo, el Programa de Empleo Mínimo y el Programa
de Ocupación de Jefes de Hogar.
En 1983 las cifras de distribución de la riqueza indicaban que
el veinte por ciento de la población se repartía el 71 por
ciento del total de los ingresos; la pobreza se estimaba en un 45 por
ciento, de los cuales un diez por ciento se encontraban en la miseria
crítica y un 25 por ciento en la indigencia.
El sector educación sufrió graves reveses, al disminuir
drásticamente la matrícula con cifras ilustrativas: en 1973
la matrícula total de la educación básica fue de
2.324.883 niños y en 1987, fue de tan sólo 2.007.503, lo
que significa una merma de 1,16 millones, considerando el aumento de la
población. La educación superior, por su parte, pasó
de 16,4 por ciento en 1973 a 12,6 por ciento en 1986. Mientras la educación
superior otorgada por las universidades estatales era privatizada con
miras al autofinanciamiento, parte de la administración de la educación
básica era municipalizada. Así mismo, la principal casa
de estudios del país, la Universidad de Chile, cuyo Rector había
sido sustituido por personeros de las Fuerzas Armadas, era desmembrada,
independizando sus sedes provinciales.
En el sector seguridad social, el Gobierno Militar reorganizó
el sistema de pensiones creando en 1981 las Administradoras de Fondos
de Pensiones (AFP), entidades privadas en las cuales el trabajador impone
según su capacidad y propia responsabilidad. Poco después,
sustituyó los aparatos de salud Servicio Médico Nacional
de Empleados (SERMENA) y Servicio Nacional de Salud, por las Instituciones
de Salud Previsional (ISAPRE), y por el Fondo Nacional de Salud (FONASA),
respectivamente, que operan como seguros médicos según el
modelo de las AFP.
5.- El camino para el Retorno a la Democracia
En la medida en que el régimen militar se afianzaba en
el poder, la izquierda desarticulada y la Democracia Cristiana se reorganizaban
en el exilio y dentro del país, para constituir una oposición
al gobierno, apoyados por algunos gobiernos extranjeros, principalmente
europeos, que rechazaban al régimen golpista. A través de
este movimiento, conocido como Solidaridad con Chile, se captaban fondos
para subvencionar a diversos Organismos No Gubernamentales (ONG), que
prestaban ayuda social y humanitaria, realizaban investigación
en el campo de las ciencias sociales, y actuaban en el ámbito de
los derechos humanos.
A partir de 1983, aprovechando cierta flexibilización por parte
del gobierno, se fue generando en la población un movimiento social
de resistencia éste, principalmente debido a la pauperización
creciente de la clase media y de los sectores m s desposeídos.
Su principal expresión fueron las manifestaciones callejeras, inicialmente
protestas pacíficas pero que se tornaron violentas en la medida
en que el gobierno respondía con la represión de la fuerza
pública. Otro mecanismo de rechazo popular al régimen fue
el golpeteo de ollas al anochecer, el cual envolvía las ciudades
del país en un ruido ensordecedor.
Mientras tanto, la oposición política, encabezada principalmente
por la Democracia Cristiana y el Partido Socialista, que a partir de 1979,
había comenzado un proceso de renovación ideológica,
producto de las experiencias vividas, fueron esforzándose progresivamente
por resolver la problemática por vías pacíficas.
Finalmente establecieron una alianza con otros partidos políticos
menores para impulsar el retorno a la democracia, a través de la
llamada «campaña por elecciones libres».
Todas estas acciones llevaron al gobierno a anunciar elecciones para
1989, pero previamente, el 5 de octubre de 1988, se realizaría
un plebiscito popular para determinar si el país quería
o no extender el período presidencial de Pinochet. Si la voluntad
popular indicaba se manifestaba por la negativa, el general Pinochet mantendría
la presidencia hasta marzo de 1990, fecha en la que pasaría a desempeñarse
únicamente como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas hasta
1998. El pueblo debía votar, por un «sí» o un
«no» al general Pinochet. La derecha apoyó la candidatura
de Pinochet, en lo que se conoció como «continuismo»;
la oposición, por su parte, se agrupó en la Concertación
de Partidos por la Democracia («la Concertación») constituida
por los partidos Demócrata Cristiano, Socialista, Demócrata
Social, la Alianza Humanista Verde y el Partido Por la Democracia (PPD).
Los resultados del plebiscito, que fue observado por enviados de las Naciones
Unidas, otorgaron el triunfo al «no», que contó con
un 55 por ciento de los sufragios.
5-1.- Las elecciones de 1989
Tras el fracaso de Pinochet, la derecha se reorganizó políticamente.
Sus principales agrupaciones fueron los partidos Renovación Nacional
(RN) de centro-derecha, que sustituyó al antiguo Partido Nacional;
la Unión Demócrata Independiente (UDI) y el nuevo partido
de centro derecha, de carácter populista, la Unión de Centro
Centro (UCC).
A las elecciones, efectuadas el 11 de diciembre de 1989, se presentaron
tres candidatos: Hernán Büchi, ex ministro de Economía
del general Pinochet, Francisco Javier Errázuriz, fundador de la
Unión de Centro Centro, y Patricio Aylwin Azócar, representando
a la coalición Concertación de Partidos por la Democracia
Los resultados de la elección, presidencial y parlamentaria, fueron
los siguientes:
Elecciones presidenciales de 1989 |
| Agrupación política |
Candidato |
votos |
% |
| Concertación |
Patricio Aylwin |
3.849.584 |
55,2 |
| Derecha pro Pinochet |
Hernán Büchi |
2.051.674 |
29,4 |
| Unión de Centro Centro |
Fco. Javier Errázuriz |
1.076.825 |
15,4 |
5-2.- El gobierno de Aylwin
El gobierno del presidente Aylwin, cuyo gabinete se constituyó
con políticos de la Concertación, se basó en cuatro
principios fundamentales: continuidad del modelo económico instaurado
por el gobierno militar, puesta en marcha de las instituciones democráticas,
promoción de la justicia social y logro de la reconciliación
nacional.
5-2-1.- Continuidad del modelo económico
Con el retorno a la democracia, el país gozó nuevamente
de la confianza internacional que le permitió la obtención
de nuevas líneas de crédito y programas donaciones, así
como un nuevo crecimiento del comercio exterior; así mismo, se
renovaron los esfuerzos por mejorar el comercio con los países
asiáticos. Así mismo, en el marco de la Asociación
Latinoamericana de Integración (ALADI), el gobierno logró
acuerdos bilaterales con México, Argentina, Bolivia y Venezuela
para desarrollar un programa de rebajas arancelarias puesto en marcha
en junio de 1991, e inició conversaciones con Colombia y el Brasil
para el mismo propósito. Por otra parte, el gobierno inició
la construcción de un oleoducto entre Argentina y Chile que uniría
las ciudades de Neuquén y San Vicente, respectivamente. Así
mismo, inició las conversaciones con esa República para
la construcción de un gasoducto que proveer a Chile de gas natural
para consumo urbano e industrial.
Por otra parte, el gobierno logró postergar el vencimiento de
los pagos de la deuda externa, que en 1991 alcanzaba a los 18.000 millones
de dólares, y creó una serie de Bonos que fueron vendidas
a un Club de Bancos extranjeros por un monto de 320 millones de dólares.
Al finalizar su mandato, el Producto Geográfico Bruto (PGB) había
crecido en un 10,4 por ciento, las exportaciones habían crecido
un 12,3 por ciento real y la inflación se había reducido
a un 12,7 por ciento anual en oposición al 39 por ciento heredado
del r,gimen militar. Por otra parte, el gobierno se esforzó en
impulsar el ahorro nacional, lográndose en este sentido una tasa
de ahorro del 18,7 por ciento del PGB, mientras que el ahorro total nacional
de la década de los ochenta no superó el 9,5 por ciento
del PGB. Así mismo, el gobierno cerró con un superávit
en la balanza de pagos equivalente a 2.500 millones de dólares,
en tanto que la inversión en capitales fijos había crecido
hasta llegar a un 23,3 por ciento del PGB, de los cuales el 5 por ciento
correspondió a inversión pública, el 14,8 por ciento
a la empresa privada y el 3,5 por ciento restante a inversionistas extranjeros.
Por su parte, el empleo había descendido a menos de un 5 por ciento,
el salario mínimo había ascendido a un 27,8 por ciento real
y se había rescatado de la extrema pobreza y de la marginalidad
a un total de 700.000 pobres. Sin embargo, a pesar de estas cifras alentadoras,
la distribución de la riqueza continuó siendo desfavorable
para aproximadamente un tercio de la población.
5-2-2.- Puesta en marcha de las instituciones democráticas
y promoción
de la justicia social
En este sentido, el gobierno de Aylwin se esforzó en profundizar
las instituciones democráticas, mediante la descentralización
regional y comunal del país. Para ello se creó tanto el
rol de los Concejales Municipales, quienes integrarían los Concejos
Municipales y cuyas elecciones se llevaron a cabo el 28 de junio de 1992,
entrando en funciones el 26 de septiembre de ese mismo año, como
el de los Concejales Regionales, cuyas elecciones se efectuaron el 3 de
abril de 1993, constituyéndose los Concejos Regionales el 23 de
abril de ese mismo año. En ambas instancias la Concertación
obtuvo amplia mayoría. Sin embargo, este esfuerzo por fortalecer
las instituciones democráticas se vio obstaculizado cuando en 1992
el Senado se negó a aprobar el proyecto de reforma constitucional
que eliminaba la figura de los senadores designados, según la cual
pasarían a formar parte de dicha bancada los ex presidentes de
la República, de la Corte Suprema y los ex jefes de las Fuerzas
Armadas y de Carabineros.
Así mismo, en un esfuerzo por integrar a la institucionalidad
democrática sectores largamente olvidados y promover la justicia
social, el gobierno creó en 1990 el Servicio Nacional de la Mujer
(SERNAM), dependiente del Ministerio de Planificación y Cooperación,
en cuyo programa inicial desarrolló los siguientes planes y programas:
Centro de Información de los Derechos de la Mujer, Plan Nacional
de Apoyo a las Mujeres de Escasos Recursos, Programa Nacional de Apoyo
a Mujeres Jefas de Hogar, Programa de Capacitación para el Trabajo,
Programa de Centros de Atención de Hijos de Trabajadoras Temporeras,
y el Programa Nacional de Prevención de la Violencia Intrafamiliar.
En el mismo sentido, el gobierno creó el Instituto Nacional de
la Juventud (INJ), también dependiente del Ministerio de Planificación
y Cooperación, dedicado al estudio, puesta en marcha en marcha
y desarrollo de políticas sociales dedicadas a los jóvenes,
entre las que se cuentan políticas de capacitación y servicio
social, y de recreación y uso del tiempo libre para jóvenes
de alto riesgo.
En el plano de la educación, el gobierno inició un doble
programa de mejoramiento de la misma. Por una parte, creó el Programa
de Modernización de la Escuela Media Técnico Profesional
y Capacitación de Jóvenes, centrado básicamente en
asegurar la inserción laboral de los educandos y que fue dividido
en tres subprogramas: Programa de Emergencia, en el que el gobierno contó
con el apoyo de donaciones extranjeras procedentes de España e
Italia por un monto total de 4 millones de dólares, y una línea
de crédito de 12 millones de dólares abierta por el gobierno
italiano, ambas con el objeto de financiar programas de modernización,
recuperación, e implementación de equipos, así como
el mejoramiento de infraestructura; Programa de Mejoramiento de la Calidad
de la Enseñanza, donde el gobierno se abocó a la tarea de
articular la curricula de la educación municipalizada con las exigencias
de los sectores productivos y empresariales, adquisición de equipos
y perfeccionamiento docente; y el Programa de Capacitación de Jóvenes
Desocupados, en coordinación con el Servicio Nacional de Capacitación
y Empleo (SENCE) y el Instituto Nacional de la Juventud, centrado en integración
de los establecimientos educacionales sobre la base de la modernización
de equipos, talleres y laboratorios, optimizando el uso de esos recursos.
Estos programas resultaron exitosos en la medida en que al finalizar el
gobierno de Aylwin, las matrículas en el campo Técnico profesional
se habían incrementado casi en un 30 por ciento, en tanto que las
matrículas en el campo científico humanista habían
descendido en un 24 por ciento. Por otra parte, el gobierno creó
el Programa de Mejoramiento de la Calidad y Equidad de la Educación
(Proyecto MECE), dividido en los siguientes planes: un Programa de 900
Escuelas, dedicado al perfeccionamiento docente y al mejoramiento de infraestructura
y mobiliario, por un monto de 4.600 millones de dólares y que cubrió
las necesidades de 1.400 escuelas de enseñanza básica y
media a lo largo del país; un Programa de Educación de Adultos,
dedicado a la alfabetización y a la creación de 23 centros
integrados de educación de adultos, cubriendo una demanda de 25.000
adultos de regiones; un programa de adquisición y donación
de textos escolares para la educación municipalizada, que sólo
en el primer año significó una inversión de 837.380
millones de pesos, y que al final del gobierno había llegado al
100 por ciento de los textos de uso escolar entre tercer año básico
y cuarto año de enseñanza media; y un programa alimentario
en conjunto con la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB)
por un total de 800 mil raciones de desayunos y almuerzos escolares. Finalmente,
en el campo de la educación parvularia y preescolar, el gobierno
finalizó con la atención a un total 123.534 niños
a lo largo del país y con la creación de 526 Centros Abiertos
para el cuidado de los niños de madres jefes de hogar.
En el campo de la vivienda, el gobierno obtuvo Fondo Internacional para
la Vivienda por un total de 41.686.509 millones de dólares en donaciones
procedentes de Dinamarca, Holanda, Suecia, Noruega e Italia, gracias al
cual el gobierno otorgó un promedio anual de 90 mil viviendas,
pavimentó 600 kilómetros y construyó 500 kilómetros
de calles, dejando iniciado un agresivo plan de satisfacción de
las necesidades de vivienda del país que habría de continuar
el siguiente gobierno.
En el campo de la salud, el gobierno entregó 3 nuevos hospitales
ubicados en regiones e iniciado la construcción de otros cuatro,
desarrolló programas de mejoramiento de los servicios de urgencia
y de la atención primaria por un monto de 75 millones de dólares
obtenidos de fuente bilateral y de 150 millones de dólares procedentes
del Banco Mundial.
5-2-3.- La reconciliación nacional
El gobierno democrático abocó sus esfuerzos a reencauzar
las relaciones cívico-militares. Por una parte, mediante la lucha
contra el terrorismo, a través del Consejo de Seguridad del Estado,
con la cooperación de Carabineros y la Policía de Investigaciones;
por otra, mediante el estímulo a los Tribunales de Justicia para
sancionar los delitos de violaciones a los derechos humanos. Para ello,
se constituyó la Comisión Rettig, dedicada a investigar
las denuncias al respecto, centrada en los casos de detenidos desaparecidos
y que evacuó sus informes en marzo de 1991. Como resultado de esta
gestión, el 8 de febrero de 1992 el gobierno creó la Corporación
Nacional de Reparación y Reconciliación destinada a la otorgación
de reparaciones a los familiares de las víctimas. Por este medio
se beneficiaron un total aproximado de 4.100 familiares entre cónyuges,
madres, padres e hijos de las víctimas. Así mismo, gracias
a la reforma constitucional que otorgó al Presidente de la República
el derecho a Indulto, el presidente Aylwin indultó a 141 presos
políticos con remisión o conmutación de las penas
y liberó a otros 224.
Por otra parte, en agosto de 1990, el gobierno creó la Oficina
Nacional del Retorno (ONR), dependiente del Ministerio de Justicia, dedicada
principalmente a la tramitación expedita de la recuperación,
en el caso de los chilenos exiliados, y obtención de la nacionalidad,
en el caso de cónyuges y familiares habidos en el extranjero; a
otorgar asistencia jurídica, a facilitar la reinserción
laboral y educacional, a otorgar equivalencia de títulos profesionales
y a otorgar asistencia en salud mental a los retornados. A fines de 1993
habían retornado un poco m s de 40 mil personas de las 250 mil
que se calcula que abandonaron el país rumbo al exilio.
5-3.- Continuación del proceso democrático
La voluntad democrática se mantuvo en las elecciones municipales
de 1994, en las que «la Concertación» triunfó
por amplia mayoría. Mediante reforma constitucional, se redujo
el período presidencial estipulándolo en cuatro años
y se convocó a elecciones presidenciales en diciembre de 1993.
A éstas se presentaron 6 candidatos, y los resultados fueron los
siguientes:
Elecciones presidenciales de 1993 |
| Agrupación política |
Candidato |
votos |
% |
| Concertación |
Eduardo Frei |
4.044.112 |
54,70 |
| Renovación Nacional |
Arturo Alessandri |
1.703.070 |
23,17 |
| Independiente (derecha) |
José Piñera |
431.176 |
5,84 |
| Independiente (ecologista) |
Manfred Max Neef |
387.371 |
5,25 |
| P. Comunista |
Eugenio Pizarro |
327.404 |
4,43 |
| P. Humanista |
Cristián Reitze |
81.814 |
1,11 |
El gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle (hijo del ex presidente), caracterizado
por una política de continuidad con el gobierno anterior, se abocó
a las siguientes tareas: asegurar el crecimiento económico, profundizar
la inserción internacional del país, avanzar en la modernización
del Estado y desarrollar políticas sociales dirigidas hacia los
sectores más vulnerables.
5-3-1.- En pos del crecimiento, la estabilidad
económica y la inserción internacional
En este sentido, el gobierno se dedicó a la tarea de lograr
nuevos socios comerciales. Con este fin inició conversaciones con
EE.UU., México y Canadá para asociarse a la North American
Free Traite Asociation (NAFTA). Así mismo, en 1996 Chile firmó
un convenio en calidad de socio con el Mercado Común del Sur (MERCOSUR),
un acuerdo marco para asociarse en 1999 con la Comunidad Económica
Europea, y pasó a integrar el Foro de Cooperación Económica
del Asia Pacífico, APEC. Por otra parte, el país pasó
a formar parte de la Organización Mundial del Comercio y aumentó
a 50 el total de países importadores de productos chilenos. Así
mismo, Chile firmó un Convenio de Complementación Económica
con Bolivia e inició conversaciones con Panamá y otros países
centroamericanos. En este mismo sentido, y tras el aumento de un 134 por
ciento en la inversión extranjera, Chile firmó convenios
con otros veinte países en materia de promoción y protección
de inversiones.
Hacia 1997 el país registraba una tasa inflacionaria promedio
de un 6,6 por ciento, el ahorro público era equivalente al 5,6
por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y el superávit global
sobre el mismo ascendió a un 2,2 por ciento. Por otra parte, el
gasto público ascendió a sólo el 25 por ciento del
PIB, en tanto que la deuda externa del sector público había
descendido a poco m s de 5 mil millones de dólares. En este sentido,
cabe destacar que el desempleo descendió a 5,8 por ciento, lo que
implica la creación de 160 mil nuevos empleos, y que los índices
de la pobreza extrema habían descendido de un 8 por ciento en 1994
a tan sólo un 6,4 por ciento en 1996.
5-3-2.- El avance en la modernización
del Estado
En 1996 el gobierno inició la modernización de la
justicia y, gracias al consenso en el Senado que en 1997 aprobó
las reformas al proceso penal, creó la figura del Ministerio Público
en la Constitución Política del Estado, la Defensa Pública
y estableció un juicio oral y público ante un tribunal compuesto
por tres jueces. Por otra parte, el gobierno enfrentó una difícil
situación cuando, ante la evidente falta de sustentabilidad económica
de la Empresa Nacional del Carbón (ENACAR) y de la Empresa de Ferrocarriles
del Estado (EFE), procedió al cierre de la primera y a la privatización
del sector de carga en la segunda. Así mismo, la casi totalidad
de obras públicas emprendidas por el gobierno de Frei se realizaron
por medio de licitaciones del sector privado; entre ellas se cuentan la
creación de aeropuertos, mejoras en la vialidad y mejoramiento
de infraestructura portuaria. Como parte de la política de construcción
de una ,tica pública y de lucha en contra de la corrupción,
en 1997 el gobierno creó el Consejo de Auditoría Interna
General del Gobierno destinado a ejercer férreo control sobre el
manejo de los fondos fiscales.
En diciembre de 1997, el país se volcó a las urnas para
renovar el parlamento. La Concertación sufrió un revés
en los resultados de las elecciones al elevar sus votaciones el partido
derechista Unión Demócrata Independiente (UDI) y al pasar
a retiro tanto el general Pinochet, como los otros jefes de las Fuerzas
Armadas y Carabineros, así como el presidente de la Corte Suprema,
asegurando la superioridad de la derecha en el Congreso.
5-3-3.- Continuidad de las políticas sociales
Como continuación del proceso de reconciliación
nacional, los Tribunales de Justicia dictaron fallos encarcelatorios en
contra del ex director de la CNI general Manuel Contreras y del coronel
Pedro Espinoza como culpables del homicidio de Orlando Letelier. En un
caso único en la historia chilena, el canal estatal de televisión
transmitió los alegatos de los abogados ante los jueces de la Corte
Suprema. Tras la elaboración de un proyecto de ley por parte de
los ministerios de Obras Públicas y de Justicia, el Senado dictaminó
la construcción de una cárcel especial para militares, o
cárcel de Punta Peuco, situada en la localidad de Colina, en la
que ambos oficiales, destituidos previamente de sus rangos, cumplen hoy
sus penas.
Por otra parte, el gobierno del Presidente Frei se ha caracterizado por
una agresiva campaña de erradicación de la extrema pobreza,
llamado Plan Nacional de Superación de la Pobreza. Ésta
puso en marcha, en una gestión interministerial, el programa Chile
Barrio dedicado a mejorar la calificación técnica del casi
un millón de personas que habitan en campamentos, resolver la situación
de los asentamientos precarios mediante el acceso de sus habitantes a
la vivienda y a los servicios básicos asociados (electricidad,
agua potable, alcantarillado y equipamiento comunitario) y fortalecer
el tejido social y la organización asegurando la participación
de la comunidad en el diseño y ejecución de medidas destinadas
a la superación de la extrema pobreza.
En el campo de la vivienda, el gobierno del presidente Frei ha continuado
la política habitacional del ex presidente Aylwin, logrando un
promedio de construcción de 128 mil casas anuales y aumentó
la superficie de la vivienda social de 38 a 42 metros cuadrados, concentrando
el 85 por ciento de sus esfuerzos en los sectores de menores recursos.
Así mismo, creó el Programa de Vivienda Básica de
Libre Elección que genera un mercado secundario de vivienda social
al permitir la compra y venta de casas con subsidio, posibilitando así
el mejoramiento de la vivienda de acuerdo a la situación de la
familia propietaria.
En la enseñanza, el gobierno aumentó progresivamente el
presupuesto destinado al sector, elevándolo en un 16 por ciento
en 1997. Así mismo, el gobierno se esforzó por llevar a
cabo una reforma del sistema educacional que contempló cuatro reas:
programas de mejoramiento e innovación en la educación básica,
que continúa el proyecto MECE del gobierno anterior, convierte
algunas asignaturas humanísticas obligatorias en optativas (específicamente
Filosofía y Sicología) e incluye la implementación
de nuevas tecnologías e informática en las aulas; reforma
curricular, que define los objetivos fundamentales y contenidos mínimos
en la enseñanza básica; fortalecimiento de la profesión
docente, que imparte cursos de capacitación para el profesorado;
y extensión de la jornada escolar, que aumenta al doble el número
de horas académicas de la enseñanza básica y media,
lo que equivale a un total de 1.100 horas anuales en la enseñanza
básica y a 1.200 en la enseñanza media. Para el financiamiento
de esta última reforma, el gobierno solicitó al Congreso
aprobación para mantener el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en
su valor actual, equivalente a un 18 por ciento, para así poder
destinar el 1 por ciento del IVA a la reforma educacional.
En el campo de la salud, la red asistencial pública implementó
7 nuevos programas: Programa de Salud del Niño, de la Mujer, del
Adulto, del Adolescente, del Adulto Mayor y de Violencia Intrafamiliar.
Así mismo, aumentó la inversión en infraestructura
y equipamiento en un promedio anual cercano a los 32 millones de dólares.
Como parte de este esfuerzo, el gobierno se ha esforzado por establecer
un programa de previsión de salud a través del Fondo Nacional
de Salud (FONASA) que incluya cobertura total de salud.
Bibliografía consultada ______________
Cronicón Histórico, de Mario Cannobbio.
História de Chile, de Sergio Villalobos, Osvaldo Silva, Fernando
Silva y Patricio Estelle.
História de Chile, de Luis Galdames.
Distintos medios prensa y páginas electrónicas.
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