| Nicolás
Poblete
Chileno (1971),
Master en Literatura Hispanoamericana, periodista y redactor de discursos,
ha trabajado en diversas revistas en Santiago y ha participado en diversos
talleres literarios. Su novela "Dos Cuerpos" fue publicada por
editorial Cuarto Propio el año 2001. Actualmente cursa un doctorado
en la Washington University, St. Louis.

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Engendrando
el texto posthumano en Lóbulo, de Eugenia Prado (*)
La
división que se presenta en Lóbulo (Eugenia Prado, 1998) se hace
irrefutable desde los primeros párrafos que presentan a la protagonista,
Sofía, a partir de una doble perspectiva. Sofía se ve como yo y ella,
mezcla de narrador y personaje, y a lo largo de la novela el lector
se encuentra a merced del camino que la narradora/personaje va eligiendo,
en un juego de planos que hace cambiar el foco narrativo de manera permanente
y enloquecedora. Este doblez también se descubre de manera implícita
en las conexiones que se generan en el cuerpo de Sofía, un cuerpo mediado
por la tecnología y que circula en un escenario crecientemente consumista.
La inquietud que se desprende de este constante oscilar toma
forma no sólo en la producción del texto mismo como discurso textual,
(la protagonista deambula en su propio texto alejándose, acercándose
a sí misma, girando en torno al eje que es su propia materia y psiquis)
sino que también se potencia con la mirada dominadora de Sofía que se
encuentra cercada a nivel físico (en el escenario de su pieza, dentro
de la casona que comparte con su madre). Los espacios que se solapan
y descubren van mutando y entremezclándose en el texto de Sofía: un
texto que es materia, cuerpo, y que terminará engendrando dentro de
su mismo marco el texto póstumo que la sobrepasa y aniquila.
Rápidamente surge la tentación de psiquiatrizar el texto con
los contundentes datos que Sofía va revelando a través de su habla y
movimientos simbólicos. La relación madre-hija, un ambiente de depresión
y la precariedad psíquica que acompaña a ambas mujeres en esta casona,
son constantes a lo largo de toda la novela y alcanzan puntos importantes
para el desarrollo de la trama. Sofía permanece en cama,
la madre la calma mandándola a comprar, la incentiva a salir y quebrar
el aire viciado de la casa y el teléfono. Estos datos hacen pensar en
la imagen del esquizofrénico, concebida por Gilles Deleuze y Félix Guattari
como una figura simbólica dentro del mundo de las máquinas deseantes:
A schizophrenic out for a walk is a better model than a neurotic
lying on the analysts couch. A breath of fresh air, a relationship
with the outside world (Anti-Oedipus, 2).
Es
en este contexto donde se desarrolla el despliegue obsesivo de las llamadas
telefónicas que mantienen a Sofía en un estado de tensión y emoción
continuas. La madre, que duda de la veracidad de estas llamadas, aparece
como una figura amenazante e incluso difusa. Esto se espesa con la misma
descripción que Sofía proporciona, siempre dentro de los límites textuales
que van tejiendo su entramado: Mi madre va borrándose y no me
deja un espacio para enunciar, para enunciarla. Pasa cerca de mi escritorio,
como una extraña, busca rastros inalcanzables (45).
La madre juega un papel importante en el texto, ya que es ella
la creadora de este monstruo [1] . Sofía es el cyborg, circula en el mundo tecnológico
y en las calles, y retorna a la seguridad de su habitación y su teléfono
que le permiten entrar en contacto con una suerte de libertad que vendría
a brindar el aparato telefónico pegado al lóbulo de su oreja. La oreja,
el lóbulo en contacto con el aparato tecnológico se transforman en una
especie de prótesis que llena, literal, físicamente, un vacío. El hueco
que es la oreja, requiere de un conducto externo, de un tapón
que le permita calmar las alucinaciones que la atormentan. Precisamente
es esta prótesis que cubre la oreja la que va llenando su cabeza de
historias, de textos. Estos textos la terminarán invadiendo hasta que
su cuerpo no resista más, hasta que los textos avasallen el cuerpo,
presionando por todos los puntos para hacerse camino hacia el afuera.
El cuerpo de Sofía, taponado de discursos, es ya un contenedor inservible
que no puede sostener ya ningún texto más, ninguna palabra, ninguna
letra. Los papeles comienzan a expandirse dentro de sus entrañas advirtiendo
que las letras ya han entrado a dominar a la protagonista, han entrado
a dominarlo todo.
Pero volvamos a la madre y a la producción de su monstruo. La
madre colecciona muñecas:
Saca
una a una todas las muñecas, incluso las más antiguas, cuatro muñecas
de loza que eran de su madre
Ir haciéndose a pedazos entre los
fragmentos, deshaciéndose en imágenes desmembradas, apartarse de la
ficción. Sólo fragmentos, destellos
luego sombras (47).
La
madre siente el deseo de generar un cuerpo a partir de retazos, un cuerpo
coherente y completo, a partir de esos fragmentos, al igual que el doctor
Victor Frankestein, que ensambla todos los miembros de cuerpos muertos
(muñecos) para formar un cuerpo completo. Como el doctor, la madre debe
hacerse cargo de su creación sola. Se trata de un proceso de creación
a partir de retazos. Acá tenemos a estos productores, a estos recolectores
de retazos, de miembros, que se encargarán de insuflar la vida a sus
proyectos, de la misma manera en la que Sofía intentará dar cuerpo (y
sentido) a sus conversaciones que decantan en la producción de un ser
vivo, pero en su caso, el ser germina dentro de sus propias entrañas.
La autonomía en el proceso creador es indispensable también para
que se desarrolle el monstruo. La figura paterna debe encontrarse
aislada o relegada a un plano inaccesible. Sabemos que la madre de Sofía
nunca habló de su padre. Hay algo bastardo también en la identidad de
Sofía, algo confuso y tabú en su ser: Luego de su nacimiento Sofía,
la verguenza, la rabia, después, sin más remedio, a cambio del silencio,
acceder a sus fijaciones(59). -La relación con el padre es conflictiva
en ambas novelas: El monstruo de la novela de Shelley, que carece de
nombre, dice: Of my creation and creator I was absolutely ignorant
(136).
En una de las pocas escenas que transcurren en espacios abiertos,
se hace evidente la presencia del universo automático y posthumano que
invade los lugares por los cuales transitan los personajes de Lóbulo.
Los espacios comienzan a ser avasallados por los encuentros externos
que empiezan a degenerar las identidades; es precisamente esto lo que
hace que Sofía busque refugio en sus cuatro paredes que la mantienen
protegida de la creciente expansión que experimenta la ciudad. (Esto
está marcado por los capítulos que designan lugares físicos concretos:
Plaza Italia, Fuente Alemana, etc, pero que no relevan la concreción
de sus nombres, sino que son señales difusas que intentan plasmar una
materialidad que no existe en las divagaciones de Sofía). Schizophrenia
is the universe of productive and reproductive desiring-machines, universal
primary productions as the essential reality of man and nature,
explican Deleuze y Guattari (AO, 5). Sofía experimenta la invasión no
sólo en su propio espacio, a nivel personal, sino que es víctima de
ella en el exterior. En la parte cinco del capítulo primero, Interferencias/Interrupciones,
describe la voz: En el estómago, un dolor como de máquinas me
hostiga; Tú estás sentado sobre la cama, besas tus piernas
y te lames, haces de tu boca una caricia más, como simulando los sonidos
del viejo aparato (39). Luego, los cuerpos mediados por la tecnología
respiran profundo, haciéndose, ambos, al amor a través del cable
(41). Posteriormente se muestra a Sofía agobiada y [t]ambién harta
de su madre, es por eso que el día 24 de diciembre, decide salir del
escondite (51). Es importante notar que Sofía decide salir de
su casa en una fecha tan particular como ésa, una fecha que designa
el día perfecto para atestiguar el espectáculo de consumo que despliegan
las calles. En el afuera Sofía siente miedo de la gente, percibe que
algo enfermo rodea a la ciudad... todos van demasiado rápido,
comprando desesperadamente, gimotean por el calor (55). Pero más
adelante Sofía reconoce la atracción que le provoca el espectáculo y
reconoce también el deseo de su búsqueda: Sabe lo que busca, ahora
lo sabe, busca algo que pueda atraer a ese hombre. Un objeto (58).
Sofía conecta el espacio íntimo de su hogar, mediado por el teléfono,
con el espacio de consumo externo que ostenta la ciudad, y no es capaz
de alienarse, no es capaz de excluirse de la dinámica avasalladora que
proyectan los objetos.
Desiring-machines
are binary machines, obeying a binary law or set of rules governing
associations: one machine is always coupled with another. The productive
synthesis, the production of production, is inherently connective in
nature... There is always a flow-producing machine, and another machine
connected to it that interrupts or draws off part of this flow (the
breast-the mouth)... Desire causes the current to flow, itself flows
in turn, and breaks the flows (AO, 5).
Los movimientos que ejercitan los protagonistas de ambas novelas
(Sofía y el monstruo) en su entorno social, aunque borrosos y atomizados,
son elocuentes. En Lóbulo se puede palpar una determinada crítica
a la sociedad de consumo que se presenta a través de una estética de
consumismo y mercancía, bosquejada como la invasión neoliberal que comienza
a apoderarse de la ciudad. Es así como vemos emerger la figura cyborg
a través de un niño autómata. En el escenario urbano de transacciones
y comercio Sofía se encuentra con este niño al cual le pregunta la hora,
el niño responde mecánicamente sin mirar el reloj en su muñeca. Sofía
piensa que el reloj es además una calculadora, y es entonces cuando
recuerda las palabras dichas en el teléfono, y es ahí mismo
cuando tiene la seguridad de que [sus] percepciones están en peligro(60).
Paralelamente se habla de una mecánica existencia.
En Frankestein ocurre un fenómeno semejante. La novela,
escrita por Shelley en 1818, refleja un momento emergente en cuanto
a la expansión industrial y a la avidez de nuevas tecnologías y poderes
que se estaban desencadenando en dicha época. Victor, el científico
que se encarga de producir su monstruo, viene a ser una sinécdoque,
una muestra de esa élite que empezaba a tener acceso a los avances técnicos.
Entonces, en la sociedad crecientemente consumista ¿Quiénes son los
que se encargan de marginalizar y consumir? El decorado que instala
una serie de movimientos de transacciones (de producción y consumo)
resulta revelador para extrapolar a los sujetos que, como contraposición,
se deslindan de los centros de poder. The
development of modern industry
cuts from under its feet the very
foundation on which the bourgeoisie produces and appropriates products.
What the bourgeoisie, therefore, produces, above all, is its own gravediggers (Marx
and Engels : 1968, 46) (The Horror reader, 22).
Los
artefactos que se encarga de producir la industria moderna van dejando
huellas en los cuerpos por los cuales circulan. La exposición continua
a estos avances desencadena una serie de actitudes a nivel social, favoreciendo
la gestación de seres mutantes que, a modo de accesorios, experimentan
las novedades a su alcance como si se tratara de miembros extra. Reduciendo
dramáticamente, llegaríamos a la concepción de Katharine Hayles, para
la cual the posthuman view thinks of the body as the original
prostheses we all learn to manipulate, so that extending or replacing
the body with other prostheses becomes a continuation of a process that
began before we were born (How We Became Posthuman, 3).
La
mutación por excelencia, sin embargo, no se reduce al plano físico,
sino que se propone actuar de manera holística. Frankestein (monstruo)
no es sólo un producto de la tecnología, resultado de los avances científicos,
sino que también es una proyección psicológica. Asimismo, el trayecto
que ejecuta el monstruo, además de retrazar las rutas invadidas por
Napoleón, se encarga también de representar el impacto que su mera presencia
monstruosa causaba en los sitios que aún eran administrados por pequeños
burgueses o campesinos, metaforizando la destrucción que vendría a
producir el auge industrial en esta clase. Así, como
sugieren Marx y Engels,
The weapons with which the bourgeoisie felled feudalism to the
ground are now turned against the bourgeoisie itself. But not only has
the bourgeoisie forged the weapons that bring death to itself; it has
also called into existence the men who are to wield those weapons the
modern working class- the proletarians (Marx and Engels: 1968,
41)(HR, 24).
Sofía
también se encuentra atrapada en un universo donde las máquinas han
empezado a sobrepasar a los seres, donde las prótesis comienzan a ser
necesarias para el funcionamiento cotidiano, ya no como herramientas
externas y prescindibles, sino que como ejes esenciales que se han adherido
firmemente en las psiques y que son inseparables de su identidad. Sofía
reflexiona sobre las conversaciones telefónicas que la embargan: Resulta
estúpido que un desconocido pueda arrastrala hasta el quiebre y abandonarla
en la confusión. ¿Será tan sólo su voz la que produce el verdadero impacto?
¿O es él y su distancia lo que logra sacarla de su mecánica existencia?(63).
Pero
a pesar de su confusión constante, Sofía tiene una cierta seguridad
de que estos encuentros con la voz representan un peligro, cree pertinente
Olvidar a ese hombre por un tiempo y rehacer la vida sin el acoso
constante. Lo primero será desconectarse, deconectar el aparato(64).
Pero, como su estado de ánimo es fluctuante, desconcertante, Sofía tiene
cierta confianza en lo mismo que intenta eliminar, puesto que su reunión,
aunque furtiva, acontece en la plástica armonía del teléfono(66).
Las conversaciones telefónicas le abren un espacio sugerente e
inevitable. En él, encuentra paradigmas, desafíos. El teléfono se transforma
en una suerte de oráculo cuando Sofía admite: Tengo miedo.
La voz dice: Temor a convertirse en uno (69).
Hayles insiste: The posthuman subject is an amalgam, a collection
of heterogeneous components, a material-informational entity whose boundaries
undergo continuous construction and reconstruction (HWBP, 3). Por eso, si el sujeto posthumano es una amalgama, una conflagración
de factores heterogéneos, precisamente el temor a convertirse en uno
se lleva al extremo y entra a desarmar cualquier intento de unificación.
El descentramiento es la amenaza que yace en la mente de Sofía.
En
el artículo de Marlene Goldman (De Eating their words. Cannibalism
and the boundaries of cultural identity, edited by Kristen Guest),
se hace mención a una charla dada por la escritora canadiense Margaret
Atwood. Atwood hace referencia a la figura Wendigo, monstruo caníbal
que merodea por el norte de los bosques canadienses. Atwood señala que el miedo que genera este monstruo is twofold:
fear of being eaten by one, and fear of becoming one
(168). Transformarse en uno vendría a ser el terror, ya que como explicita
Atwood if you go Wendigo, you may end by losing your human
mind and personality and destroying your own family members, or those
you love most (168). Atwood propone una explicación
psicológica para la aparición del monstruo. Esta podría representar
a fragment of the protagonists psyche, a sliver of
his repressed inner life made visible (168). Frankestein,
el monstruo, puede verse así, como un reflejo de la mente de Víctor,
una mente obsesionada con la creación. Y Sofía, con su producción textual
que se va acumulando dentro de su cuerpo y que se transforma en un ser
que se revuelca en sus entrañas, también revela una tajada de su vida
interna a través del teléfono que actúa como un parlante que dinfunde,
de manera dosificada, los mensajes que circulan en su cerebro.
El
temor a convertirse en uno es el temor que ronda en el relato. Nuevamente
las resonancias psicológicas se hacen evidentes en esta sección: el
afán normador y unificador de la voz se materializa en estos consejos
intermitentes, pero condensados. La voz, otra vez transformada en oráculo,
augura: Todo ha sido programado, tarde o en algún momento, serás
parte de esto(69). ¿Parte de un destino irrevocable? ¿Parte
de un sistema que terminará por consumirlo todo?
Es
acá donde se puede presumir el cruce de estas aristas: es el capital
el que ha permitido la introducción de los distintos artefactos y tecnologías,
esparciéndose vertiginosamente en todo plano social. Las redes que se
arman para tejer el complejo entramado que mantiene a la sociedad bajo
un determinado poder de control, pueden verse a la sombra de lo que
proponen Hardt y Negri en Empire, donde se explica que el poder
is now exercised through machines
that directly organize the brains (in communication systems, information
networks, etc.) and bodies (in welfare systems, monitored activities,
etc.) toward a state of autonomous alienation from the sense of life
and the desire for creativity (23).
Es
el capital el que ha permitido la producción del monstruo en Frankestein
y es la presión del consumo social lo que hace que Sofía corra hasta
la casona para protegerse del consumo que ha vulnerado a los cuerpos
callejeros. Esta sociedad de control, dicen Hardt y Negri, se caracterizaría
por una intensificación y generalización de los aparatos normalizadores
y disciplinarios que animan internamente nuestras prácticas cotidianas,
pero al contrario de la disciplina, this control extends well
outside the structured sites of social institutions through flexible
and fluctuating networks (23). Y es por eso que cualquier intento
de escapar, de aliensarse, resulta infructuoso; toda empresa escapista
es fútil y el destino que casi se puede asir en el comienzo de ambas
novelas, está profetizado como un callejón cuya salida es la destrucción
total.
En
el personaje de Sofía se hace evidente, por una parte, la plástica armonía
del teléfono (que le permite el contacto con otro u otros) y, también,
el temor a ser uno. La conexión máquina-cuerpo se expande hacia las
cavidades cerebrales de la protagonista a través del aparato, hasta
alcanzar lugares que la sobrepasan, que están fuera de su alcance. Se
presenta una máquina de construcción (posiblemente una grúa): Un
brazo mecánico se desliza desde lo alto dejando caer una pesada estructura,
para analogarla a un miembro humano. A Sofía le duele uno de sus
brazos
con el golpe(70).
Esta
conflagración de miembros, aparatos, de amalgama carnal y técnica se
hace extrema en la parte 9, Palabras para una novela y al lector,
donde se presenta un conflicto narrativo a partir de la estructura de
los personajes. Acá se le da un espacio al lector para que intervenga,
y al mismo tiempo, se le pide, arbitrariamente, que imagine el aparato
telefónico como un aparato rojo. Luego hace su aparición Javier, una
compañía posible(80). Por algún motivo Sofía piensa en Javier
como una solución, aunque sabe que se trata de un hombre difícil
(80), fortaleciendo aún más su naturaleza contradictoria, compleja y
doble, naturaleza ya contaminada por las máquinas y los cuerpos que
han gestado una serie de síntomas a partir de este control ineludible
que opera de manera fluctuante. Paralelamente se desencadenan las disputas
con la madre, lo cual lleva a una inversión de roles. Pero a pesar de
toda la fascinación y delirio que le producen a Sofía estas llamadas
telefónicas, de la seguridad que le proporcionan, ella siente la necesidad
de estar cerca de un hombre de carne y hueso(94). Es el
intento por sentir el cuerpo de manera orgánica, física. Sofía se resiste
a sumergirse de lleno en el mundo tecnológico y, al igual que Frankestein
creado, busca el contacto humano en un universo que comienza a posthumanizarse.
Esta empresa está llena de obstáculos; los impedimentos se presentan
al instante en el circuito más cercano. La madre es un sujeto importante
en este sentido; su poder es impresionante y ejerce una fuerza considerable
en Sofía, por más que ésta intente evadirlo: ¿Qué puede temer
de su madre? ¿Qué poder se esconde detrás de su madre? La ausencia(98).
Acá se produce otra de las inversiones, la madre enferma aparece despojada
de fuerza y se resiste a sentir, oler, respirar, tocar(98).
Es lo opuesto a lo que le ocurre a Frankestein monstruo, que es comandado
por una avidez de conocimiento, y que relega a un plano secundario a
su creador, sobrepasándolo. Pero ambos personajes persiguen la destrucción
de sus progenitores.(Algunas interpretaciones se han dirigido a la relación
madre-hijo para abordar la interacción entre Victor Frankestein y su
creación. La maternidad sería el hilo central y Victor jugaría el rol
de una pésima madre. Es únicamente Victor el que escucha el largo monólogo
por boca del monstruo).
Nuevamente la interpretación del flujo materno sale a flote.
Marie-Hélene Huet toma esta matriz refiriéndose a la mujer maternal
y a la idea renacentista de que la progenie monstruosa sería
resultado de los deseos y traumas experimentados por la madre durante
el embarazo. The monstruos child was one who
did not resemble its parents, and the mother was to blame (HR,
82). Recordemos que Sofía carece de imagen paterna y su madre
se presenta como un ser difuso al cual siente deseos de mutilar. Huet
dice que las mujeres were thus credited with enough imaginative
power to repress paternal influences altogether but
only in the production of monstrosity. Pero, al contrario
de lo que ocurre en Lóbulo, en Frankestein los románticos
hicieron la inversión al situar la imaginación monstruosa en el artista
y procreador masculino, como se ve literalmente en la novela de Shelley.
La destrucción de Sofía está lejos de ser un acto de autodestrucción.
La madre, Javier, las llamadas, la invasión del entorno, la ausencia
del padre (que hace presión precisamente por su inexistencia) la llevan
al descalabro y la transforman en esta amalgama que sería el sujeto
posthumano. Esto se vincula con la tesis de Shelley que (contraria a
las versiones fílmicas, principalmente a la de Universal, Whale, 1931)
enfatiza la violencia, la venganza del monstruo, como productos que
se deben exclusivamente a las circunstancias sociales que lo han degenerado. El mismo monstruo dice: I was benevolent and good; misery made
me a fiend. Make me happy and I shall again be virtous (180).
A
pesar de que Sofía es víctima de sus alucinaciones que acontecen
en la línea telefónica, ella afirma que distingue sus fantasías(108).
Esta extraña lucidez toma forma cuando ella asegura que Puede
verse
a su imagen y semejanza, como el deseo de Frankestein.
(Previamente Sofía ha actuado como un robot descompuesto en la Fuente
Alemana). ¿Se trata de un deseo de sí misma?
Otro
narrador (semejante al que interviene en la página 71) cuestiona su
alcance. Interpela al lector y lo hace dudar de la veracidad de su escritura:
Pero no se equivoque, ella no busca nada(115). Aquí comienzan
a complejizarse las relaciones, los personajes se movilizan como víctimas
de un sistema entrópico que los hace actuar como poseídos y que tiene
su correlato con el texto mismo que empieza a tambalear en sus comandos
y estructura. Sofía ya está poseída y la creación se transforma en un
presagio donde se regenera la serpiente. De acuerdo a la leyenda, la
serpiente es un ser inmortal, el cambio de piel le permite traspasar
interminablemente las vidas, gozando de la eternidad.
En
estos párrafos se da rienda suelta a la gestación del engendro que terminará
(des) compaginando todos los textos dentro de uno, todos los cuerpos
dentro del cuerpo de Sofía. La edición de todos los discursos dentro
de uno se hace imposible y el cuerpo implosiona. Vemos, en la relación
sexual, que el hombre gime en principio fuimos ambos uno
solo(134). Se alude a la creación a partir de la costilla, con
imágenes de serpientes y escamas que permanecerán hasta el final de
la novela. Luego del rito, que mezcla el relato erótico con un baile
indígena, Sofía afirma que es la primera vez que sient[e]
a la serpiente agitándose en [su] estómago(139), Una bestia
se aloja en una parte de mis vísceras (139).
En
el capítulo siete, titulado Es el número de la bestia, Sofía
comienza a sentir que la bestia
está queriendo salir
(149) Al momento de la mutación (149).
Sofía
establece un diálogo con la bestia que lleva en su vientre, le dice:
Sólo me place imaginar cómo será su pelo (153). Tal como
cuando afirma que busca un hombre de carne y hueso, aquí Sofía hace
evidente la invasión posthumana que uniforma a los sujetos y por eso
busca un detalle diferenciador, un fragmento orgánico característico
de un ser vivo: Sofía siente el deseo de un detalle corporal.
A
medida que Sofía experimenta los cambios corporales propios del embarazo,
tiene la seguridad de que sus actos no han sido imaginarios. Las transformaciones
en su cuerpo convierte[n] al hombre en una certeza(155),
aunque la evidencia principal sea aquella voz que la envuelve
por completo [y que] va dando cuerpo en ella a ese niño (156).
El triángulo amoroso que generan Javier, la madre y Sofía es relevante.
(Y delata el juego social que vendría a vulnerar al sujeto). En el acto,
Sofía ve a su madre como una bestia a punto de devorar(166).
Las referencias bíblicas son contundentes; la serpiente es la que tienta
al pecado, la madre es también la serpiente que repta por la casa, que
no le permite a Sofía la libertad y que la acecha incluso desde dentro
de su propio cuerpo. El y su madre
Javier y su madre
se besan (169).
Sofía
siente la amenaza que representa su madre, sabe que la eliminación es
una de las posibilidades que tiene a mano (en la mente); la madre es
un ser peligroso que es necesario liquidar:
Madre quisiera
trozar tu cuerpo, cada parte(170). Quizá por eso Sofía
llega al nivel de servilismo, con tal de acceder a la satisfacción que
le proporcionaría el contacto con el mundo masculino, en cuanto posible
contacto carnal, una pulsión que no esté mediada por prótesis, en un
mundo que ya ha sido invadido por la sombra materna. Sofía le ruega
al hombre: Conviérteme en lo que quieres que sea, tu costilla,
tu hembra(187). Tu costilla, tu hembra, o sea, lo arcaico, lo
primitivo. Sofía quiere deslindarse del universo automatizado para retornar
a lo que considera un paraíso básico, sencillo.
Para
autores como Julia Kristeva, las mujeres tendrían una relación especial
con lo abyecto a través de la menstruación y la función materna [2] . La mujer en estado materno permanece atada a
la naturaleza y es, de esta forma, arcaica. Algunos ritos de pasaje
permiten al niño hacer su salida hacia el afuera, pero la madre arcaica
puede mostrarse reticente a liberar al niño. Como la madre de Norman
Bates, en el filme Psicosis, puede incluso impedir la separación
y anular la integración social. Para Barbara Creed, es ahí donde reside
el monstruo femenino. La autoridad materna de la mujer es poderosa y
actúa sin culpabilidad o verguenza, lo cual genera un conflicto con
la ley del padre. Creed habla de femme castratice, sádica
y vengativa (En The horror reader). Creed
dice que en este sentido lo fantástico se encontraría al servicio del
orden simbólico que finalmente ayudaría a preservar, asegurando que
el monstruo femenino permanezca monstruoso. (51).
En el capítulo tercero de Lóbulo se presentan algunos
Escenarios para un final y el primer escenario que se ofrece
propone: La única alternativa es arrancarte de mi piel. La sangre
que derramo ya no me pertenece, derramo tu propia sangre para acabarte(191).
El segundo escenario se llama Mutaciones; es aquí cuando
Sofía grita: Tengo el mal adentro, así es como comienza
el párrafo. La serpiente está mordiendo mis intestinos, me duele,
sáquenla de adentro, ella quiere acabar conmigo (195), susurra
Sofía.
En
un estado de delirio, Sofía se encuentra con la voz masculina a través
del teléfono: Duele el nacer dice la voz del extraño- el
hombre trae consigo el dolor. No desesperes, el momento se aproxima(201).
Sofía comprueba: El está adentro de su vientre. El, el hombre
del teléfono. Sin embargo la narración explica que al otro lado
de la línea, el sonido es cada vez más intenso (201). La narración
se hace más confusa y el entramado de voces se complejiza cuando entra
en escena otra voz. Esta comanda: No te dejes asustar dice
una segunda voz(202). Luego, ambos cuelgan el aparato. Acá la
duplicidad esquizofrenizante que proyecta la novela está en uno de sus
puntos paroxísticos. Georges Bataille dice: Being is indeed constantly
enticed in two directions, one leading to the formation of durable organizations
and conquering forces, the other leading, through the intermediary of
expenditures of force and of increasing excess, to destruction and death (Visions of excess, 252).
La
madre sería la causante de la duplicidad de Sofía. En el delirante proceso
de gestación y expulsión del bebé, Sofía proclama: Madre, siempre
quieres quedarte con todos mis pensamientos, para nacer tengo que acabar
contigo en nombre de este amor que nos tenemos, sin ti puedo construirme
como un organismo perfecto, sin dobles estructuras(204-205). Como
el monstruo en Frankestein, que no puede vivir sin eliminar a
su creador. En ambas novelas vemos que las creaturas protagónicas, enloquecidas
por los discursos externos que los han degenerado, mueren. Los monstruos
deben morir para permitir el desarrollo de la sociedad de consumo que
no sólo los ha creado, sino que se ha solidificado a través de un proceso
de marginalización. (Acá viene a la mente el concepto de víctima
o scapegoat, desarrollado por René Girard) [3] . La sociedad busca a sus chivos expiatorios dirigiendo
la violencia hacia ellos para, de esta manera, impedir que ella (la
violencia) se expanda en el resto. Bataille también da varias luces
bajo la idea sacrificial; argumenta: this eruption of force out
of oneself, produced for the benefit of social power (VE, 251).
La
madre intenta entrar a la habitación de Sofía; no puede y va a la calle
en busca de ayuda, ahí encuentra a una mujer que va cruzando la calle.
Es esta mujer anónima la que se encarga de extraer los papeles que van
saliendo de la boca de Sofía. La madre, mientras tanto, permanece acurrucada
de rodillas junto a la cama de su hija(212-213). La mujer, como
en un parto inducido, comienza a sacar los papeles, las palabras, las
letras, toda la historia que es Sofía, todos los textos que la han transformado
en cuerpo, que la han anulado como cuerpo. Pero en el tercer escenario
el hilo telefónico reaparece con una voz:
todos estamos
temblando al otro lado de la línea telefónica
el aparato es apenas
un pretexto que impide conexiones(218). La voz psicotizante comanda:
Acepta que nunca existió ese teléfono, que lo inventaste para
permanecer expuesta (218). Luego, Dejémonos de esta farsa,
deje ya de pensar en Sofía. La he muerto. Ahora un lóbulo, un espacio
cerrado, no me defraude. He esperado este momento por más de siete años
(219). Es en el aparato telefónico donde recae la pregunta por la búsqueda
del origen. La máquina se ha transformado en una entidad protagónica,
al investirse de un poder trascendental, que sería la mediación (y consumisión)
entre todos los cuerpos vivientes.
En Frankestein también podemos atestiguar la confusión en la que
entran los poderes y la ambigüedad originaria. El monstruo ya se ha
preguntado quién es su creador. Se va haciendo difícil saber quién tiene
el mando, el doctor que ha utilizado una tecnología increíble, o el
monstruo, producto de esa maquinaria. Creador y creado entran en una
zona de peligro, en una zona que solo se despejará con la eliminación
de uno de ellos, o, idealmente, de los dos. En la novela de Shelley
se sugiere que ambos mueren, aunque en realidad el final queda relativamente
abierto y el lector no sabe con certeza si el monstruo ha muerto. En Lóbulo Sofía es sobrepasada por sus textos, mientras la madre
permanece acuclillada e impotente. Es una mujer anónima, una mujer que
iba cruzando la calle, la que presencia el espectáculo final. Al igual
que en Lóbulo, en Frankestein el peligro de la creación
es inminente, Sofía con sus escritos que la terminan aniquilando por
dentro, y Victor cuyo corpus, su texto, que es el monstruo, también
lo ultima.
¿A
qué voz debemos seguir? La voz desconcertante enturbia toda posible
certeza e impide cualquier interpretación unívoca. El párrafo final
de Lóbulo es pronunciado por una voz ambigua: Abramos el
laberinto que nos teje la historia, una posibilidad para ser más que
dos. Evitemos a los intrusos que nos irrumpen. Con aceptarlo me devolverás
las palabras, después de eso, todo dará lo mismo(221).
Entonces
nos encontramos con un callejón implacable donde las máquinas han avasallado
los cuerpos hasta anularlos. Los protagonistas de estas novelas han
sufrido una serie de intervenciones posthumanas que han modelado sus
integridades, haciéndolas transitar en el espacio social para finalmente
descartarlos. Siguiendo a Deleuze y Guattari, es posible ver el arribo
de nuestras identidades al espectro maquinal y deseante. Somos máquinas
que producimos: el pecho produce leche, la boca es otra máquina conectada
a este pecho; producimos deseos, producimos mercancías. Producing
is always something grafted onto the product; and for that
reason desiring-production is production of production, just as every
machine is a machine connected to another machine (AO, 6).
Y,
también, producimos textos. The schizophrenic is the universal
producer (AO, 7). Si las máquinas deseantes funcionan sólo cuando
caducan and by continually breaking down (AO, 8), el texto
que emana de Sofía puede verse como el producto final, como el deseo
final que conduce a la anulación. El acto terminal de Sofía es el acto
esquizoide por excelencia, pues epitomiza el recorrido que ha experimentado
a lo largo del texto. La muerte de Sofía se sustenta en los pilares
de una estética sagrada, la producción del texto adquiere un tono sacrificial,
al transformarse en el producto que sobrepasa todas las funciones corporales.
Este sería el logro que justificaría el sacrificio. Dice Bataille: ...it
appears that sacred things are constituted by an operation of loss:
in particular, the success of Christianity must be explained by the
value of the theme of the Son of Gods ignominious crucifixion,
which carries human dread to a representation of loss and limitless
degradation (119).
Obras
citadas:
-Bataille,
Georges. Visions of Excess. Selected writings 1927-1939.
Universityt of Minessota Press, 1985.
-Deleuze,
Gilles; Guattari, Félix. Anti-Oedipus, Viking Penguin Inc., 1977
N.Y.
-Gelder, Ken. The horror reader. Routledge, 2000, New York.
-Guest,
Kristen (edit). Eating their words. Cannibalism and the
boundaries of cultural identity, New Yor University Press, 2001.
-Hardt,
Michael; Negri, Antonio: Empire. Harvard University Press, 2000.
-Hayles,
Katharine. How we became posthuman: virtual bodies in cybernetics,
literature and informatics. U. Of Chicago Press: Ltd. London, 1999.
-Prado,
Eugenia. Lóbulo. Editorial Cuarto Propio, Santiago, 1998.
-Shelley,
Mary. Frankestein. Barnes & Noble, USA, 1993.
- Desiring-machines
work only when they break down, and
-el texto que sale The body without organs now falls back on desiring-production,
attracts it, and appropriates it for its own (11).
desire is a machine, and the object of desire is another machine connected
to it (26).
Anti-Oedipus, Viking Penguin Inc., 1977 N.Y.
Georges Bataille. Visions of Excess. Selected writings 1927-1939. Universityt
of Minessota Press, 1985
the
sacred is communication between things, and thereby the
formation of new beings (251)
the
erotic world itself has been careful to designate the act in which it
is fulfilled as a little death [petit mort] (251)
But a connection with another machine is always established, along a transverse
path, so that one machine interrupts the current of the other or sees
its own current interrupted (6)
Producing, a product: a producing/product identity (7).
De Frankestein, Mary Shelley. Barnes & Noble, USA, 1993.
-El
libro comienza de manera retrospectiva, el doctor Frankestein huye por
el ártico y encuentra a un grupo de expedicionarios. Es entonces cuando comienza su relato,
anticipando « nothing can alter my destiny : listen to my
history, and you will perceive how irrevocably it is determined » (19).
-Un
profesor en particular es el que detona el deseo de poder en Victor.
Retándolo y descalificando los conocimientos del joven científico, expresa :
« The ancient teachers of this science
promised impossibilities,
and performed nothing » (40). Victor reflexiona : « I
will pioneer a new way, explore unknown powers, and unfold to the world
the deepest mysteries of creation » (40).
-La imagen del clon viene a la mente en el momento en el que Victor se plantea
intelectualmente su empresa : « I doubted at first whether
I should attempt the creation of a being like myself, or one of simpler
organisation
» (47). Finalmente, decide crear « [a]
being of a gigantic stature
» (47). Mientras relata su historia,
Victor reflexiona sobre las condiciones en las que tiene que ocurrir
el conocimiento, « If the study to which you apply yourself has
a tendency to weaken your affections, and to destroy your taste for
those simple pleasures
then that study is certainly unlawful,
that is to say, not beffiting the human mind. If this rule were always
observed
Greece had not been enslaved
America would have
been discovered more gradually ; and the empires of Mexico and
Peru had not been destroyed » (49-50).
-« I had worked hard for nearly two years, for the sole purpose of infusing
life into an inanimate body » (51).
-La
venganza de Frankestein comienza a desplegarse; su objetivo es eliminar
a todos los seres queridos de su creador. En el enfrentamiento que acontece
cuando creador y creado se encuentran, Frankestein le pide a Victor
que cree otro ser para que lo acompañe, una mujer, semejante a él. Su
intención es huir con esa mujer a sudamérica o a algún otro lugar, lejos.
Lo único que Frankestein desea es una compañía femenina, alguien que
comprenda su peculiaridad y que sea igual que él. Victor se opone inicialmente
a esta idea, luego la intenta llevar a cabo: Frankestein lo ha amenazado
con eliminar a todo su circuito afectivo: If you refuse, I will
glut the maw of death, until it be satiated with the blood of your remaining
friends(100). Victor lo ataca, pero Frankestein se desprende fácilmente. Dice: Life, although it may only be an accumulation
of anguish, is dear to me, and I will defend it. Remember, thou hast
made me more powerful than thyself (101).
-Frankestein : « I am miserable, and they shall share my wretchedness » (102).
-« You accuse me of murder ; and yet you would, with a satisfied conscience,
destroy your own creature » (102).
-Frankestein
escapa del pueblo y, en las afueras, en los bosques, se cobija, cerca
de una choza en la que vive una familia. Es ahí donde constata la pobreza
de esta familia y desarrolla una cierta solidaridad. Dice que periódicamente
sacaba alimentos, vegetales del jardín para su consumo, pero cuando
se da cuenta de la precariedad en la que viven estos seres, « I
abstained, and satisfied myself with berries, nuts, and roots, which
I gathered from a neighbouring wood » (114). Además, su generosidad
se expande a la recolección de maderos y troncos, que luego deja en
la puerta de la choza. Este proceso moral y de aprendizaje va a acompañado
de un nacimiento de la conciencia que se produce a partir del reflejo
de su propia imagen : « I had admired the perfect forms of
my cottagers their grace, beauty, and delicate complexions :
but how was I terrified when I viewed myself in a transparent pool ! » (117). Entonces, piensa que es evidente que la familia lo rechace en
el momento en que lo vean, y se aboca a la empresa de adquirir el lenguaje
para, de esta manera, acceder a ellos con palabras conciliadoras.
-Uno
de los miembros de la familia, Felix, le enseña historia y otras materias
a una amiga, Safie. Es así como Frankestein va aprendiendo a la par,
sólo escuchando los relatos que Felix lee de un libro : « Volneys
Ruins Of Empire ». Frankestein se entera de ciertos aspectos de
la historia universal y, entre otras cosas, se muestra acongojado al
escuchar el relato del descubrimiento de América. En este momento : « [I] wept with Safie over
the hapless fate of its original inhabitants » (124). Reflexiona :
« These wonderful narrations inspired me with strange feelings.
Was man, indeed, at once so powerful, so virtuous and magnificent, yet
so vicious and base ? » (124).
-Como
Sofía, Frankestein se encuentra en la intemperie, afectivamente. Frankestein se pregunta:
And what was I? Of my creation and creator I was absolutely ignorant ;
but I knew that I possessed no money, no friends, no kind of property(124).
-Etapa
de cultivo de F. Lee El Paraíso Perdido, Las vidas de Plutarco, Las
desventuras del joven Werther. Leyendo el libro de Milton, F. se encuentra analogándose a Adán : « Like
Adam, I was apparently united by no link to any other being in existence
»
(135). Posteriormente F es capaz de leer el diario de Victor, que ha llevado
consigo, y donde se relata la descripción del trabajo que el doctor
había realizado para crear a F. Este llega incluso a identificarse con
Satanás, dada la envidia que le producía ver la armonía de la familia
de la choza, pero luego diferencia : « Satan had his companions,
fellow-devils, to admire and encourage him; but I am solitary and abhorred » (136).
-F : « I demand a creature of another sex, but as hideous as myself
It is true we shall be monsters, cut off from the world ; but on
that account we shall be more attached to one another. Our lives will
not be happy, but they will be harmless, and free from the misery I
now feel » (154).
-Victor
accede y comienza su labor. El monstruo, su creación, lo está comandando. Victor dice : « It was, indeed, a filthy process in which I was engaged
I went to it in cold blood, and my heart often sickened at the work
of my hands » (175).
-F.
va matando a todos los seres cercanos a su creador. Victor se siente responsable
de estos crímenes : « I called myself the murderer of William,
of Justine, and of Clerval ». Todos estos muertos por mano de F se transforman en
un acto de expiación. Victor está pagando el precio de su creación.
Es como si estos muertos estuvieran vengando todos los miembros, todos
los cuerpos muertos que Victor ocupó para generar su creatura. En un
instante de lucidez, Victor se pregunta : « ?Why did I not
die ?
Of what materials was
I made, that I could thus resist so many shocks, which, like the turning
of the wheel, continually renewed the torture ? » (190). El es el monstruo, él es el
invencible que una y otra vez se alza frente a la muerte.
-Pero
la creación de F. se mantiene como secreto a lo largo de la novela.
Victor
necesita de su otro yo para matar a los que están cerca, a sus seres
queridos.
« The death of William, the execution of Justine, the murder of Clerval,
and lastly of my wife
» (213).
-Victor : « Once I falsely hoped to meet with beings who, pardoning
my uotward form, would love me for the excellent qualities which I was
capable of unfolding. I was nourished with high thoughts of honour and
devotion. But now crime has degraded me beneath the meanest animal » (240).
-Después de matar a su creador, F. explica : « I shall die, and what
I now feel be no longer felt
I shall ascend my funeral pile triumphantly,
and exult in the agony of the torturing flames » (242).
De « The horror reader », edited by Ken Gelder (Routledge, 2000, New
York).
-« The various monsters mobilized in horror texts can find themselves right
at the centre of semiotic attention: as Judith Halberstam has noted,
Monsters are meaning machines (Halberstam : 1995, 21). » (6).
-« This internalization of monstrosity by the dominant culture would still
maintain, during the major part of the nineteenth century, a certain
ambivalence, as if the social imagination hesitated and was incapable
of deciding what image to assign to unreason : either to completely
mask otherness or to blur the lines of separation between the self and
the other » (22).
-« The dream of reason definitely produced monsters » (22), remitiendo
a Goya.
-« Frankesteins creature is thus not only a psychological projection
but also, as Franco Moretti (1983) has shown, the embodiment of industrial
production: he was built, literally, as a result of scientific and material
advances. Movies has given us a monster tailored to a proletarian image
which does not correspond with the novels depiction. Such a transformation
which is in itself revealing about the perception of monstrosity
during the first decades of the twentieth century- was possible in part
because Shelleys book already alluded to this question. Frankesteins
monster traveled through the European countryside not only retracing
the Napoleonic invasions but also incarnating the incursions of industrialism
into the harmonic universe of peasants and fishermen, inspiring
fear and chaos by his mere presence » (23).
-« For S. L. Varnado, Mary Shelley suggests, in fact, that some of
the evil nature of the monster is the result of economic and moral dislocations
in society » (23).
-idea :
el peligro de un cuerpo de ese tipo es evidentemente un mal de nuestra
propia creación.
-« Victor Frankestein discovered an identical truth. If Shelleys
novel, on the one hand, leaves no doubt as to the criminality of the
monster, since he kills innocent people, his monstrosity, on the other
hand, could no longer be neatly attributed to external causes and had
to be shared by Frankestein himself » (23).
-« This definite internalization of otherness, this final inclusion of
unreason within the parameters of reason, implied not only that monstrosity
was real, but that it actually formed part of reason. The
monsters were possible because we were the monsters.
Victor and his creature, the representation of science and progress,
and the projection of crime and destruction were all part of a single
unit standing in a precarious equilibrium. The final elimination of
the monster would inevitably mean the death of the doctor. They represented
a single system in which evil and good intermingled, in which the separation
of characteristics was difficutl to grasp : I [Victor] wandered
like an evil spirit, for I had committed deeds of mischief beyond description
horrible, and more, much more (I persuaded myself) was yet behind » (23).
-« When I [the monster] run over the frightful catalogue of my sins,
I cannot believe that I am the same creature whose thoughts were once
filled with sublime and transcendent visions of the beauty and the majesty
of goodness. But it is even so ; the fallen angel becomes a malignant
devil » (24).
-« This uncertainty gave expression to the dichotomy that confronted the
representation of the epoch. They, as Victor, were forced to choose
between the happiness of their creations and the protection of their
own species that is, between accepting the consequences of their
philosophical principles and defending their class interests » (24).
--« For Hobsbawm, all the 1848 revolutions were, in fact or immediate
anticipation, social revolutions of the labouring poor » (24).
-« Thus, the implantation of peace and order through unreasonable
repressive measures would be preferred to the ultimate development of
democratic theories when these meant an assault on the socioeconomic
organization of the bourgeoisie » (24).
-« But what definitely blurred bourgeois perception was the fact that unreason
had acquired a discourse a fact that in itself was contradictory,
since discourse implied, by definition, the discourse of reason » (24).
-« Je est un autre, Rimbaud would affirm later in the century,
expressing an identity crisis that would progressively exacerbate the
difficulty in distinguishing the double from its referent » (25).
-« Unreason had infiltrated the space of order and offered itself as an
alternative » (25).
-« Once the vestiges of the old economic system promoted by the ancient
régime had been demolished, once the traditional depository of otherness
had been eliminated, any contradiction, any questioning of the new terms
of reality had to lead necessarily to a self-questioning. How to reconcile
the image of the Restoration with the egalitarian vision of the Enlightenment ?
The pages of the fantastic, with their diffuse contours, shadows, and
uncertainties, would be traversed precisely by a problem of vision,
of recognition » (25).
-Frankestein es el paradigma del hombre moderno: « While it gives reign
to the fantasy that things might have turned out otherwise, that society
would have been spared the monsters maleficence if only it had
treated him with more kindness
» (Acá escena en la que está
a punto de revelar su verdad al ciego de la choza) « Frankestein
also exposes the truth on which this fantasy depends : the monster
is, constitutionally, he whose character cannot be revealed. He, like
the modern subject in general, is located there where knowledge of him
is omitted. His monstrosity is therefore structural, not accidental » (57).
-Al
igual que en LOBULO, la muerte debe eliminar a los sujetos de manera
coordinada. « The novel could
only have ended as it did with Frankesteins melancholy journeying
to the ends of the earth
The subject is condemned to wander in
pursuit of one thing after another, without any hope of choosing a path
that is not dictated by the objects themselves. At one point Frankestein
refers to the monster as my own vampire. We know that what
he had in mind was closer to the vulgar image of the child sapping its
mothers strengh with its demands than to the horrifying Gothic
image of the menacing double » (63).
-Ya
es casi un lugar común en las humanidades las aproximaciones que se
abocan al estudio de conceptos como « hibridez », « identidad »,
etc. Frankestein (1818) debe ser una de las primeras novelas que nos
lleva a pensar en la noción de monstruo con cierta simpatía. Ya no es
ninguna novedad que el monstruo goce de un puesto determinado en
estos
estudios ; el monstruo exige que se le comprenda, exige análisis.
-« Mary Shelleys gothic novel was published anonymously in 1818 ». (114).
-LOBULO :
A esto se suman otras ideas como interpretaciones que permite la
novela, la experiencia femenina del patriarcado, la familia y el trauma
de dar a luz.
-; but I knew that I possessed no money, no friends, no kind of property ». Alegoría de clase.
-
En F. se sugiere que el conocimiento puede ser letal
-la
naturaleza del monstruo, la versión fílmica (Universal, 1931) inventa
su propio relato, donde se destaca la función que le correspondería
al cerebro. , asistente de F que roba un cerebro de un laboratorio,
normal, anormal
-Pero
la tesis de Shelley es justamente lo opuesto : su énfais recae
en que la violencia del monstruo, su venganza, son producto y se deben
exclusivamente a las circunstancias sociales que han degenerado al monstruo.
El mismo dice : « » (p ?).. El filme omite este factor
(crucial), insistiendo en que la conducta maligna del monstruo no se
debe a su experiencia, sino que está biológicamente determinada, es
resultado de su naturaleza.
-El monstruo no tiene nombre, « the book ends with the death of Frankestein,
and possibly of the monster, near the North Pole » (130).
-Todorov dice que lo sobrenatural « often appears because we take a figurative
sense literally » (Todorov : 1975, 76-7). Taking the figurative
literally means considering the metaphor as an element of reality. It
means, in other words, that a particular intellectual construction the
metaphor and the ideology expressed within it- really has become a material
force, an independent entity, that escapes the rational control
of its user. The intellectual no longer builds the cultural universe ;
rather, this universe speaks through the intellectuals mouth
»
(158). En F. la metáfora se transforma
en realidad
-« For fear to arise, reason must be made insecure » (159).
Nicolás -LINEA ARGUMENTAL A PARTIR DE CITAS
Lóbulo
y textos críticos
Mi
madre va borrándose y no me deja un espacio para enunciar, para enunciarla.
Pasa cerca de mi escritorio, como una extraña, busca rastros inalcanzables
(Lóbulo 45).
Saca
una a una todas las muñecas, incluso las más antiguas, cuatro muñecas
de loza que eran de su madre
Ir haciéndose a pedazos entre los
fragmentos, deshaciéndose en imágenes desmembradas, apartarse de la
ficción. Sólo fragmentos, destellos
luego sombras(Lóbulo
47).
Luego de su nacimiento Sofía, la verguenza, la rabia, después, sin más
remedio, a cambio del silencio, acceder a sus fijaciones(Lóbulo
59).
The development of modern
industry
cuts from under its feet the very foundation on which
the bourgeoisie produces and appropriates products. What the bourgeoisie,
therefore, produces, above all, is its own gravediggers (Marx
and Engels : 1968, 46) (22).
Katharine Hayles: the posthuman
view thinks of the body as the original prostheses we all learn to manipulate,
so that extending or replacing the 3body with other prostheses becomes
a continuation of a process that began before we were born (3).
Resulta estúpido que un desconocido pueda arrastrala hasta el quiebre
y abandonarla en la confusión. ¿Será tan sólo su voz la que produce
el verdadero impacto? ¿O es él y su distancia lo que logra sacarla de
su mecánica existencia?(Lóbulo 63).
The posthuman subject is an
amalgam, a collection of heterogeneous components, a material-informational
entity whose boundaries undergo continuous construction and reconstruction (Hayles 3).
Todo ha sido programado, tarde o en algún momento, serás parte de esto(Lóbulo
69).
(Hardt,
Michael y Negri, Antonio: Empire. Harvard University Press, 2000) el
poder :
is
now exercised through machines that directly organize the brains (in
communication systems, information networks, etc.) and bodies (in welfare
systems, monitored activities, etc.) toward a state of autonomous alienation
from the sense of life and the desire for creativity (23).
Preguntas para posible discusión: ¿Cómo se presenta este destino irrevocable?
¿Parte de un sistema que terminará por consumirlo todo? ¿Cómo entra
el concepto de neoliberalismo?
[1] Tomo como paradigma del monstruo
moderno la figura de Frankestein (el monstruo) que surge en la novela
de Mary Shelley (1818).
[2] Para mayor información sobre
este punto, ver Julia Kristeva Powers of horror. New York:
Columbia University Press, 1982.
[3] Para mayor información sobre
este concepto, acudir a The Girard Reader Columbia University
Press, 1990.
(*) Eugenia Prado Bassi
Nace en Santiago de Chile en 1962. Se titula como diseñadora gráfica en la Universidad Católica en 1987. El mismo año publica su primer libro, "El cofre", novela experimental que "atentando contra una escritura/lectura lineal, se burla del estereotipo de los géneros literarios" (Ediciones Caja Negra) . En noviembre de 1996 publica su segundo libro, "Cierta femenina oscuridad" (Editorial Cuarto Propio) , en el que se interna por una diversidad de territorios lingüísticos donde se ancla obsesivamente lo femenino. En diciembre de 1998, publica su novela "Lóbulo" (Editorial Cuarto Propio) , situada en el cotidiano claustrofóbico de Sofía, construyendo un mundo que se desdibuja por las obsesiones creadas por una voz telefónica desconocida, no solo perturbando la mente femenina, sino que invadiendo todo el espacio narrativo. En el año 2000 publica una re-edición de su primera novela "El cofre", (Surada Gestión Gráfica y Editorial), incorporando el diseño y la gráfica en una re-escritura del texto original.
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