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Raquel Pardo
Chilena, funcionaria de la U. de Chile, licenciada y magister en historia de esa misma universidad.
Este trabajo fue hecho en 1982, en el contexto de un curso en licenciatura en historia (U. de Chile) con el geógrafo Eduardo Zapater.
art. publicado 09/09/2007 | LAS CULTURAS FUEGUINAS: KAWÉSKAR, YAGÁN Y SELK-NAM
EN RELACIÓN CON EL MEDIO AMBIENTE

Objetivo de esta tesis
Conocer las culturas de los Kawéshkar, Yámanas y Selk-nam. Comprobar hasta que punto éstas se vieron influidas por el medio en que se desarrollaron. Si fueron lo suficientemente aptas como para proporcionarles una larga existencia. Identificar los motivos de su extinción ¿Fallaron sus culturas o bien se trató de una causa externa?
1. HABITAT
¿Dónde vivieron los yámanas, kawéshkar y selk-nam?
El extremo austral del Continente Americano, se divide en dos mundos bien distintos: “al este, el lado Atlántico, las inmensas Pampas de la Patagonia que se prolongan hasta Tierra del Fuego, al oeste, bordeando el Pacífico, las alturas rocosas de los Andes que terminan en el Océano con un fantástico desparramamiento de islas y de islotes montañosos”. (J. Emperaire, p. 24). Los glaciares, conforman unos obstáculos infranqueables entre las dos vertientes, que, “... por más de 12 grados de latitud, no se comunican sino por la única ruta marítima del Estrecho de Magallanes. (Emperaire p. 24).
El gran glaciar cuaternario, cubre las partes más elevadas de la Patagonia Occidental y la Cordillera en forma continua, entre los grados 46 a 52 de latitud sur, reapareciendo en el borde meridional de Tierra del Fuego.
La Cordillera Patagónica, es más baja que esta misma cordillera más al Norte. La altura sigue descendiendo y en Tierra del Fuego las cumbres más altas, apenas sobrepasan los 2.000 metros.
La Cordillera es una “muralla que determina dos climas bien diferentes hacia las dos faldas...” (Emperaire p. 49). En los Archipiélagos, el viento contorsiona, empobrece e impide la vegetación forestal, mientras que en la vertiente atlántica, deseca, erosiona y esteriliza el suelo de las pampas. En ambos lados el viento es muy violento, durante casi todo el año, la máxima violencia, de ellos, se da en el Archipiélagos Adelaida. Son vientos predominantemente del oeste. Estos vientos, producen un clima muy lluvioso a occidente, un ciclo cerrado y grandes olas.
La ciudad de Punta Arenas, situada en la costa norte del Estrecho de Magallanes, señala un límite entre estos territorios marítimos, montañosos y boscosos del oeste de las Pampas del llano Atlántico.
Los Andes, en esta región, han constituido una barrera, la muralla verde del bosque Magallánico, obstruye los valles desde el nivel del mar, hasta una altura de 400 metros. Más arriba, se extiende, por unos 300 metros, una zona de rocas desnudas, de líquenes y de musgos. Aún más arriba, hay una gigantesca extensión de nieve y de hielo. Todo lo cual impide el paso a todo ser viviente.
En las islas, estas zonas de vegetación, son idénticas, “Penetrar en el interior de las grandes islas es tan imposible como atravesar la Cordillera." (J. Emperaire p. 27). Por esto la única vía de penetración, es marítima.
Los Archipiélagos de la Patagonia occidental, se extienden a lo largo de 15 grados de latitud, destacándose del resto de América del Sur, muy nítidamente. A partir del paralelo 41°, la Cordillera se divide en una serie de bloques separados por inmensos fiordos y se disloca en un laberinto de canales marítimos. A partir del Estrecho de Magallanes, los archipiélagos que bordean la gran isla de Tierra del Fuego, se desvían hacia el este, en un inmenso arco que desaparece en el Cabo de Hornos. El lado Occidental de los Andes meridionales, es abrupto y contrasta con la falda atlántica, que consiste en un escalonamiento de terraplenes llamados “meseta patagónica”.
RESEÑA SOBRE EL CLIMA, EL RELIEVE, LA FLORA Y LA FAUNA EN:
2.1. La Isla Grande de Tierra del Fuego:
En esta isla, hay dos climas distintos:
La región norte, es estepárica, azotada por fuertes vientos a menudo huracanes, sobre todo en verano. Es una región muy fría y con poca precipitación, además presenta alta presión.
La región suroeste y sur, es tormentosa, con muy bajas temperaturas todo el año. Su cielo cubierto por estratos de nubes casi permanentemente, se transforman en tempestades muy violentas, aguaceros precedidos de fuertes huracanes. Recibe la influencia de una corriente marítima, que procede de regiones polares y que va de oeste a este. Masas cargadas de humedad provenientes del suroeste, se adentran en esta porción de la isla. Esta zona, se encuentra más protegida de los vientos, por bosque y cadenas montañosas, las cuales actúan como un factor desencadenante, de las precipitaciones.
En invierno, las tempestades se reducen, prolongadas nevadas, cubren el suelo con una espesa capa de nieve, las temperaturas oscilan entre 15 a 20 grados Celsius bajo cero. Martín Gusinde, se refiere a Tierra del Fuego como “la temida y helada...” Respecto del relieve la ribera norte, es plana en cambio el sur es montañoso.
Primero nos encontramos con la pampa arenosa, que es la continuación de la Patagonia que pasa a través del Estrecho de Magallanes, es “... de tal forma llana que el nivel del agua entre flujo y reflujo se separa unos tres kilómetros.” (Gusinde p. 90). Adentrándose más comienzan algunas onduladas colinas de hasta 300 metros, ríos y riachuelos, que corren en dirección oeste a este, éstos nacen en los numerosos lagos y lagunas. En el suroeste de la Isla Grande, se levanta, en dirección este-oeste la más grande cadena montañosa, la cordillera de Darwin, que termina muy al oeste, en el Macizo Sarmiento de 2.404 metros.
La flora:
La región norte es pobre en especies vegetales, lo cual la hace monótona. Ya en la región del Río Grande (cerca del paralelo 54° latitud sur), comienza la zona central húmeda, donde existen pantanos con grupos de árboles aislados, sotos y bosquecillos más o menos extensos. “El haya antártica (Nothofagus antártica)...predomina...” (Gusinde pp. 90-91). En el suroeste existen hayas siempre verdes (Nothofagus betuloides), en esta zona encontramos bosques, muy tupidos.
La fauna:
Según M. Gusinde, en la región norte, es una... fauna muy pobre en especies...” (p. 90) la que se ha adaptado a esta región estepárica, por lo cual sus colores son semejantes al color del cielo y del paisaje, es decir grisácea. “El guanaco vivía en grandes rebaños, a veces de varios centenares de cabezas, en los llanos orientales de la Patagonia y de Tierra del Fuego...” (J. Emperaire p. 40-41). Este animal ha sobrevivido más tiempo en el sur de la Isla Grande, gracias a que se ha refugiado en los bosques, y también en la isla Navarino.
Existe así mismo, el ñandú, el puma, en las regiones con bosque poco espeso, el zorro rojo o culpeu, el cururu, que vive en galerías a flor de tierra, este mamífero pululaba en toda la Patagonia y Tierra del Fuego. Se ha extinguido debido al incesante pisoteo del ganado ovino, llevado a la región. Aves terrestres, son el cisne de cogote negro y la avutarda gris.
2.2. Región de Los Archipiélagos.
El clima:
Durante el estío, es decir, de mediados de noviembre hasta abril, los promedios diarios de temperatura son de alrededor de 8° C. rara vez llegan a los 10° C. En invierno, casi nunca este promedio baja de 0° C, y es excepcional un promedio diario, de 5° C. bajo cero. Es decir la región, no presenta ni un frío intenso ni tampoco calor.
La lluvia es un acontecimiento cotidiano, las tasas de humedad inferiores a 70%, sólo cubren un 15% del año. La región presenta una nubosidad constante. La presión media es siempre relativamente baja, lo que nos está indicando que el nivel de precipitación será alto,
Se puede decir que su clima es suave, fijándose en la temperatura, pero la región está sometida a un régimen de fuertes vientos del oeste, todo el año, cargados de humedad.
No existen las estaciones de transición, el invierno se caracteriza por lluvias torrenciales y es frecuente el granizo. Las nevazones empiezan en mayo, y como ya se mencionó, la temperatura, es bastante uniforme todo el año. Hay escasos días de sol. Este clima tan influenciado por la acción del mar, es totalmente distinto del de la Patagonia, a igual latitud.
El relieve:
Esta zona, es un laberinto de miles de islas y de islotes, de rocas a flor de agua, canales y fiordos, el relieve submarino es igualmente complicado. Este territorio, ocupa 12° de latitud. Las playas y las terrazas son pocas, la roca granítica aflora por doquier. “Las masas terrestres de la Patagonia Occidental están ampliamente quebradas,... abiertas a la influencia del Pacífico, que actúa como regulador de las temperaturas,... los vientos que de allí traen sin interrupción enormes masas de vapor de agua... La influencia reguladora... se prolonga hasta muy adentro...” (J. Emperaire p.51).
Los acantilados tan frecuentes, son de granito desnudo, al igual que las paredes abruptas de los fiordos.
Es visible por todas partes, el paso de gigantescos glaciares que han socavado la roca produciendo cientos de canales. Sobre el granito circulan pequeños ríos, que se transforman en cascadas, en las aguas pendientes. El agua corre sobre esa superficie de roca, sin penetrarla. A los 700 a 800 metros de altura aparecen las primeras nieves eternas.
La flora:
“Es imposible circular entre la costa y las cumbres desnudas”. (J. Emperaire p. 36). Debido a la existencia del tupido bosque. Este bosque es muy denso y forma una muralla compacta y continua, y es relativamente bajo.
El bosque Magallánico “forma parte de agrupaciones forestales que se extienden desde la Costa a la Cordillera, en todo Chile Austral desde el grado 37 de latitud, es decir desde Concepción hasta el Cabo de Hornos”. (J. Emperaire p. 34). Este denso mundo vegetal no recibe los rayos de sol, el suelo permanentemente húmedo, lo hace muy exuberante.
La pequeña capa de tierra vegetal que cubre la roca, es constantemente arrastrada, pero también se enriquece sin cesar por los nuevos aportes. Este suelo aparentemente pobre permite que se elaboren lentamente maderas muy duras, los árboles extienden sus raíces superficialmente, los de mayor tamaño demoran siglos en crecer.
En la región más austral a pesar de ser el mismo bosque que más al norte, el desarrollo vegetativo de los árboles es diferente. robles, canelos y coigües, se dan débiles y retorcidos, de poca altura y con los matorrales forman un vigoroso entrelazamiento. Del Estrecho de Nelson hacia el Norte se hace rápidamente más vigoroso el bosque.
Las especies arbóreas más comunes del bosque magallánico son “el coigüe (Nothofagus betuloides)... el ejemplar más extendido. (Hoja perenne)... Los robles comunes (Nothofagus antártica) de hoja caduca son poco numerosos... (Nothofagus pumillo)... es... abundante... El canelo (Drimis winteri), es abundante y de gran tamaño hasta el estrecho...” (J. Emperaire p. 36). El ciprés (Libocedrus tetragona) aparece donde el bosque empieza a escasear. El mañío es escaso, es un árbol alto y muy duro. El tepu (Tepulia stipularis) posee una madera incorruptible aunque se deje sumergido años bajo el agua.
No posee este bosque muchas especies de gran tamaño. Los cipreses, su abundancia y estatura van disminuyendo hacia el estrecho de Magallanes. Bajo el bosque crecen especies menores, tales como helechos, con ellos se forman las asociaciones vegetales fundamentales. Cubren el suelo algunas hierbas a nosotros nos interesará el apio silvestre que es comestible y las callampas de gran tamaño, comestibles también: tal como el políporo, que crece en el coigüe y otras dos especies más de callampas, todas comestibles también, crecen en los robles y en ramas secas. Existen algunas algas marinas, en las rocas, el Wiro (Macrocystes pirifera) sólo se lo encuentra, hasta el Archipiélago de los Chonos y no más al sur.
La fauna:
“El bosque magallánico está prácticamente desierto, tanto al borde del mar como hacia el interior... Las especies de aves son bastantes numerosas, pero el número de individuos es... muy reducido... los mamíferos terrestres son escasos...” (J. Emperaire p. 38. Las aves más comunes, son el hued-hued (Pteroptupus tarni) y un pájaro carpintero, menos comunes, son aves rapaces tales como el carancho, el jote, el tiuque y dos nocturnas: el buho magallánico y una lechuza (Glaucidium namun). Si hay un día de sol, en el verano, aparece gran cantidad de pajarillos.
Donde el bosque se ralea, es decir, a algunos centenares de metros de altitud, aparece el huemul y algunos roedores pequeños. No hay reptiles en los archipiélagos. Abundan los sapos, insectos tales como tábanos y mosquitos, son excepcionales y aparecen en los veranos secos, junto con algunos coleópteros. Existen unos gusanos del grosor del dedo, en los troncos caídos, éstos constituyeron alimento para los indígenas.
Hay una gran desproporción, entre la fauna terrestre y la marítima, ésta segunda es mucho más abundante en especies e individuos.
Las aves marinas de los archipiélagos, son los cormoranes, los pingüinos y los gansos marinos, el pato a vapor o pato quetro y la avutarda, el fil-fil, dos variedades de somorgujos, el colimbo, la garza gris, el martín pescador, la gaviota, los petreles, el albatros y la golondrina de mar migratoria.
Existe una gran cantidad de mariscos, los más comunes son los choritos, cholgas, un mytilus de hasta 20 cm., dos variedades de lepadas (machas) y fisurelas (lapas), locos, picos, pecten y ostiones, erizos en gran cantidad: algunas centollas.
Entre los peces costeros, tenemos el róbalo y el pejerrey. Mamíferos marinos: las ballenas, casi todas pertenecen a la especie “con barbas”, dos especies de pinnípedos: .lobo común o lobo de mar, y la foca de dos pelos o de piel fina, otros dos pinnípedos, se encuentran casi totalmente extinguidos, el elefante y el leopardo de mar. Coexisten dos variedades de nutrias, el “gato de mar” y el “huillín” y el coipu.
Se puede decir, que se trata de una región inhóspita y fría, continuamente azotada por fuertes vientos aguaceros y nevazones. Pero en este medio ambiente, se desarrollaron tres pueblos, en una unión tan íntima entre ser humano y naturaleza, adaptando y orientando toda su cultura a ese medio, lo que les permitió vivir en él durante diez mil años.
Pueblos:
Se denomina fueguinos a tres tribus locales, situadas en el archipiélago que se encuentra en la terminación meridional del continente americano, estos pueblos son:
Los selk-nam, conocidos comúnmente con el nombre de “onas”, según M. Gusinde, esta palabra pertenece al vocabulario yámana y significa “gentes del norte”, dado a que los selk-nam se ubicaban al norte de ellos. Los selk-nam fueron cazadores nómades terrestres.
Los yámanas, denominados también yaganes, son nómades canoeros.
Los kawéshkar son igualmente cazadores nómades del mar.
Cada uno de estos pueblos, consideran como suya una dilatada comarca. Se produce una aparente incongruencia entre espacio y número de habitantes, sin embargo, esto se debe a que sus economías son de libre recolección y así lo requiere. Cada tribu se desarrolló en un área distinta y los inconvenientes geográficos, explican por que no mantuvieron estrechos y regulares contactos, entre ellos. Esto se refleja en que cada grupo poseía su propia lengua.
Para comprender a los selk-nam, es necesario conocer algo sobre los tehuelches. Ese pueblo vivía en la meseta patagónica austral, estepas de coirón, entre el norte del Estrecho de Magallanes, la costa Atlántica y la precordillera. Eran de elevada estatura, su actividad principal era la caza del guanaco y el ñandú, ignoraban el arte de navegación. Estaban en contacto por el norte con los indígenas pampeanos. Los primeros europeos que los conocieron, a los Tehuelches, los denominaron “Patagones”. Los nómades canoeros, poblaban toda la falda occidental de los Andes, desde el Archipiélago de Chiloé hasta el Cabo de Hornos, vivían esencialmente de la caza de focas, y la recolección de mariscos y la pesca.
Se dividían en varios grupos, de norte a sur:
* Los chonos
* Los kawéshkar o alacalufes
* Los yámanas
En esta oportunidad se aborda a yámanas y kawéshkar exponentes de los grupos de los archipiélagos.
Los selk-nam, eran nómades terrestres que recorrían la parte norte y oriental de Tierra del Fuego, podemos distinguir tres grupos entre ellos:
El grupo de la zona norte, que se alimentaban casi exclusivamente de roedores.
El grupo del sur llamado Haus, dependía de la caza de animales marinos cazados desde la rocosa costa.
El grupo del sur vivía de la caza del guanaco.
Cada grupo adaptó su modo de vida y de subsistencia a las posibilidades que le ofrecía el medio. Los que tuvieron extensas planicies pobladas con animales suficientes para vivir, fueron cazadores terrestres, en cambio aquellos que vivieron entre las islas donde podían circular sobre una región muy angosta, entre el mar y el bosque, esos pueblos que vieron que el mar ofrecía muchos más medios de subsistencia que la costa, prefirieron la vida en el mar.
Los yámanas estaban asentados en la parte más austral del continente americano y se pueden dividir en cinco unidades. Cada unidad estaba compuesta por un conjunto de familias que compartían un territorio y cazaban o pescaban exclusivamente en el territorio de su unidad.
La primera unidad la encontramos entre las islas Wollaston y el Cabo de Hornos. La segunda ocupó las islas de Picton, Lennox, Nueva y parte Oriental de Navarino. La tercera en el occidente de dicha isla. La cuarta en el occidente del canal de Beagle y la quinta en las tierras situadas al poniente de Bahía Nassau.
Los habitantes de cada uno de estos distritos, poseían un dialecto y tenían algunas diferencias en sus costumbres ya sea por influencia de selk-nam o de kawéshkar. El pueblo yámana, es primer y único poblador del archipiélago del Cabo de Hornos, por lo menos así lo ha demostrado la arqueología hasta ahora y los relatos y mitos no hablan de ningún pueblo anterior a ellos en la zona.
Yámana, en su lengua significa, “nosotros”, “nuestro pueblo”. Estas tribus o mejor dicho estos grupos de familias yámanas, porque es este el nivel de desarrollo que lograron. Desde nuestro punto de vista se puede decir que habitaron uno de los lugares más hostiles, tristes y duros de la tierra, sin embargo gracias a la cultura que desarrollaron, lograron vivir varios miles de años.
Los kawéshkar vivían entre los canales, fiordos y archipiélagos que se encuentran al sur de la península de Taitao y el Estrecho de Magallanes. El grupo más meridional de ellos recorría todo el conjunto de canales situado entre la península de Brecknoch y el Cabo Tamar, incluyendo el Estrecho de Magallanes.
Kawéshkar y yámanas conforman los “nómades del mar”, o “canoeros”. Ambos pueblos coinciden mucho en su forma de vivir y en su economía, costumbres pero poseen idiomas completamente distintos, lo que indica la antigüedad de estas dos culturas independientes.
Existe gran diferencia en el aspecto, de los hombres que pertenecen a los nómades del mar y las arrogantes figuras de los cazadores nómades terrestres de la isla Grande de Tierra del Fuego. En cambio hay un gran parecido físico y cultural entre selk-nam y patagones del continente, ambos son de gran altura.
En 1579, la primera referencia de un europeo que se encontró con los selk-nam, fue Pedro Sarmiento de Gamboa, enviado a la zona por el Virrey Toledo del Perú, los describe como hombres de gran estatura. Igualmente opina Frederick A. Cook, quien tuvo contacto con este pueblo, en 1897 y 1899, relata que son unos gigantes, su altura media alcanza los 6 pies (183 cm. Este único y singular desarrollo se debe a la caza que requiere grandes caminatas a pie (M. Gusinde p. 48, citando a Cook). Son excelentes corredores, de fuerte complexión y muy derechos. Para Gusinde la elevada estatura del selk-nam y del patagón se debe a que son habitantes de la estepa, porque sus vecinos yámanas y kawéshkar, son de baja estatura aunque su alimentación es similar.
Los kawéshkar de ambos sexos, son de espaldas anchas y de cuerpo muy derecho nunca obesos. Más derechos y estables al andar que los yámanas. Las personas de edad avanzada, son de regular corpulencia, apenas presentan manifestaciones de vejez, incluso los ancianos son muy ágiles.
Los yámanas también son de baja estatura, andan descalzos aún sobre la nieve, son ágiles para recorrer su escabroso y accidentado país, aventajando en sus rápidas marchas a sus vecinos los Selk-nam (M. Gusinde p. 44). Yo creo que esto sólo puede suceder, en la zona rocosa costera y en un corto trecho dado que los selk-nam están en su elemento corriendo por la planicie y no así sus vecinos sureños.
Cada uno de estos pueblos estaba adaptado perfectamente a este medio ambiente, adecuando sus instituciones a las variaciones locales del espacio en que vivían. Sus territorios satisfacían en tal forma todas sus necesidades que “no cambiarían sus patrias por ningún otro lugar en la tierra” (M. Gusinde pp. 169-170).
3. ¿DE DONDE PROCEDIERON ESTOS PUEBLOS?
La población americana primitiva es en su mayoría de origen asiático. Es posible que además, hallan llegado vía Pacífico, algunos grupos malayo-polinésicos y australoides al extremo sur de nuestro país. Ello habría sucedido, sin embargo, en épocas más recientes (O. Silva p. 9).
El paso de grupos cazadores asiáticos, hacia América se cree que se produjo durante el último glacial, llamado Wisconsin y Wurm, momento en que los dos continentes quedaron unidos por un puente terrestre llamado Beringia, alrededor de 50.000 años atrás. Estos grupos siguieron avanzando cada vez más al sur, persiguiendo a los animales que les permitían subsistir.
Se supone que ha Chile llegó el ser humano, más o menos hace 17.000 años. Grupos más fuertes, que también ingresaron por la ruta norteña, habrían empujado posteriormente a éstos hacia las zonas más meridionales de América, obligándolos a permanecer en estas inhóspitas regiones. Esta ha sido la explicación que se ha dado al hecho de encontrar pueblos asentados allí. La ocupación del extremo sur estuvo sujeta a una serie de fluctuaciones, debido a los cambios geomorfológicos y climáticos que la afectaron en los cinco milenios anteriores a Cristo (O. Silva p. 17).
4. ÁREAS CULTURALES
Ya Hipócrates (460-77 a.c.) creía en la influencia inmediata del medio ambiente sobre los hombres que en él viven.
En Chile podemos distinguir 4 áreas culturales,
Área norte, hasta el río Copiapó.
Área de los valles transversales hasta el río Aconcagua.
Área central hasta el canal de Chacao.
Área sur, hasta el Cabo de Hornos, existiendo zonas de transición entre ellas.
Un área cultural se define como aquella zona geográfica en donde las características ecológicas favorecen la adaptación de ciertos modos de vida (O. Silva p. 12).
Dentro de cada área cultural, hay muchos sistemas ecológicos, de acuerdo a ellos surgieron culturas dispares, adaptadas a las condiciones locales dentro de una misma área, todas las culturas conservan rasgos comunes que las unifican.
Para comprender en que medida, el medio ambiente está relacionado con la cultura debemos saber ¿Qué es cultura? Aquellas cosas creadas por el hombre, conjuntamente con sus costumbres, hábitos, conocimientos, ideas y creencias (O. Silva p. 5).
Nos ocuparemos de tres pueblos que pertenecen a la cuarta área cultural, trataremos de comprobar sí efectivamente el paisaje, clima, relieve, vegetación etc. Influyeron o no en la cultura de nuestros pueblos en estudio.
5. DESARROLLO CULTURAL
En la tierra hay distintos medios físicos y bióticos, los pueblos al adaptarse a ellos conforman su cultura.
En zonas de clima rígido, con escasa vegetación y animales, el hombre se ve obligado a recorrer extensas superficies para lograr recolectar su alimento (O. Silva p. 6). Poseen una cultura muy simple, son nómades, viven en pequeños grupos familiares, para guarecerse en sus caminatas ocupan cavernas o construyen simples refugios, no pueden llevar consigo gran cantidad de utensilios, ni muy pesados, dado que los deben transportar constantemente.
En cambio, en las zonas donde la tierra es buena, hay agua permanentemente, buen clima, es decir un lugar donde durante todo el año se puede obtener alimentación o producir su alimento, allí se establece, construyen aldeas, aparecen diversos especialistas, la sociedad se hace más y más compleja, elaboran calendarios para saber en que momento se debe sembrar y otras labores agrícolas, observan los astros, confeccionan sistemas de escritura etc. Estos pueblos pueden permitir que la población y las áreas cultivadas crezcan, así también sus ciudades, llegando a conformar civilizaciones.
Es interesante conocer las distintas etapas del desarrollo cultural, para comprender hasta que nivel de desarrollo, les fue posible llegar, dado el medio ambiente en que se desarrollaron los tres pueblos involucrados en este estudio.
Etapa Paleo India: Representa la coexistencia, en Chile y en América, de culturas nómades con grandes animales hoy extinguidos.
Arcaica: Época experimental, los hielos han retrocedido y los pueblos debieron adaptarse a nuevas condiciones climáticas, recolectaron vegetales y animales, y trataron de cultivar especies vegetales.
Formativa: Aparecen aldeas agrícolas.
Clásica: Las aldeas se han convertido en ciudades.
Postclásica: Existen civilizaciones militares que conforman imperios.
En Chile sólo se desarrollaron las tres primeras etapas, antes de que parte de nuestra geografía, cayera bajo el dominio Incaico.
En la Patagonia, hay evidencias del hombre Paleo Indio, en la Cueva Fell. Hace unos 11.000 años, los humanos que habían alcanzado los parajes que hoy se encuentran en la ribera norte del Estrecho de Magallanes, se alimentaban de milodones, caballos y probablemente, tigres dientes de sable, guanacos y huemules (O. Silva p. 10), se supone que fueron capaces de cazar estos animales porque fabricaron una punta llamada “cola de pescado”.
No hubo grandes cambios hasta más o menos el 8.000 a.C. El último glacial empezó a derretirse, subió el nivel de las aguas del mar, el hielo erosionó la corteza terrestre, hubo un cambio en el clima y en la vegetación, se extinguió una fauna y aparecieron animales más pequeños y móviles. El ser humano debió readaptarse. Comenzó a fabricar otras puntas de proyectil, boleadoras para cazar la nueva fauna, carnearon las ballenas varadas en la playa, ocuparon sus huesos y barbas para hacer arpones, que utilizarían en la caza de la abundante fauna marina.
En el extremo sur del Chile la etapa arcaica perduró hasta su colonización en el siglo pasado.
Los tres pueblos a los que se alude en este estudio, de esta área, pertenecen al nivel cultural prealfarero, no conocían los metales y no desarrollaron actividad agrícola alguna. Y no contaron con una organización política ni jefes tribales.
Los archipiélagos, fueron recorridos por familias nómades, que se desplazaban en canoas de corteza de árbol, levantaban campamentos en las islas, poseían una economía marítima.
En la vertiente atlántica se desarrolló otra cultura de cazadores, los cuales fabricaron armas apropiadas para dar caza al guanaco y ñandú, se desplazaban a pie, en grupos familiares. De todos estos, derivaron las bandas canoeras y pedestres, es decir, kawéshkar, yámanas y selk-nam y tehuelches. Son dos diferentes líneas de desarrollo cultural (G. Mostny p. 33).
Estos pueblos empleaban como material prima, el hueso, la madera, las conchas y las pieles y en muy poca proporción la piedra.
Cada familia conformaba una unidad social independiente, autosuficiente económicamente, unidos a su pueblo por sólo una lengua en común, así como iguales costumbres y tradiciones. Se reúnen durante contadas ocasiones del año.
Mientras menos cosas posee el nómade, más fácil se hace su eterno peregrinar, por eso estos pueblos redujeron al mínimo la posesión de objetos.
¿Cómo se explica la presencia de los selk-nam en Tierra del Fuego?
Este pueblo, tan parecido física y culturalmente al tehuelche, ¿cómo llegó a esta isla? No parece posible este pueblo en otro tiempo conociera la navegación y la canoa, o que haya sido transportados, por los nómades de los archipiélagos. (J. Emperaire p. 58). La hipótesis que parece más acertada, dado que ellos desconocían la navegación, es que el Estrecho de Magallanes, es el vestigio de un rosario de antiguos lagos glaciales cuya comunicación con el mar es acaso bastante reciente, algunos miles de años (J. Emperaire p. 58). Entonces los antiguos pueblos pampeanos, en sus correrías llegaban hasta esos lagos y pasaban hacia la actual Tierra del Fuego, algunos grupos se encontraban en ella cuando se produjo la ruptura, fuese esta progresiva o catastrófica.
Este pueblo por lo tanto es de origen Patagónico.
6. EL NOMADISMO
Una de las principales ocupaciones del fueguino fue buscar la necesaria alimentación para él y su familia, labor aunque dura, para ellos la caza y la recolección ofrecía un gran atractivo y fuente de satisfacciones.
El caso ona, muestra muy claro esta necesidad de deambular, es imposible el asentamiento fijo, debían moverse constantemente para realizar la caza. No era posible una larga permanencia en un mismo lugar y menos aún la reunión de varias familias establecidas ya que se verían amenazados por el hambre rápidamente. Lo mismo sucedería entre los grupos canoeros que debían ir tras la fauna marina.
Todos ellos para sus correrías debían disponer de una dilatada extensión, el guanaco por ejemplo, cambia constantemente de lugar, buscando el pasto necesario y el cazador debe ir tras él. Por este motivo, sus escasísimas pertenencias las transporta en bolsas de cuero o en cestos de fibras vegetales y el agua se acarreaba en vejigas de animales.
7. LA CHOZA
¿En qué forma el medio geográfico, influyó en la construcción de su aparentemente rudimentario refugio ocasional?
La choza era construida cuando se tenía alimento suficiente como para detenerse, o como un refugio en momentos de tormenta, éstas se usaban por un corto espacio de tiempo.
¿Cómo fue la choza de los grupos canoeros?
Ellos pasaban en sus canoas, días y días, cuando ya era posible descansar, desembarcaban y levantaban sus chozas con una armazón de ramas cubiertas por pieles. Las ramas eran obtenidas fácilmente del bosque magallánico y las pieles las traían consigo, producto de sus cacerías, principalmente pieles de foca.
7.1. La choza yámana: Era cónica, de base circular, muy liviana, de fácil y rápida construcción, se ocupaba por un corto tiempo. Consistía en palos sin amarrar, rellenadas con musgos, terrones, algas etc., encima de la cual colocaban pedazos de corteza y pieles de foca. (J. Philippi p. 21). Esta choza resguardaba del frío, dentro de ella se protegía el fuego del viento y de la nieve o lluvia, musgos, cortezas y pieles impedían el paso del aire frío y la salida del calor, así como se protegían del paso del agua. Se armaba fácilmente y todos los elementos los proporciona el medio. Luego de su uso se abandonaba.
7.2. La choza kawéshkar: Cumplía funciones similares, su base era elíptica y su tenia la forma de cúpula aplanada, recubierta de pieles. Ofrecía la mejor protección contra la intemperie y permitía una distribución uniforme del calor del fuego. Sus dimensiones variaban según el número de personas que la ocuparían. Como en toda la choza reinaba una misma temperatura, todos sus habitantes fácilmente podían secar sus mojados cuerpos, por la acción de la lluvia o las olas.
La cabaña normal, medía 3 por 2 metros y 1.80 metros de altura al centro. Es decir, las dimensiones justas para que quepa toda la familia cómodamente acurrucada junto al fuego, y lo suficientemente pequeña, como para que sea rápida y fácil de calefaccionar.
La estructura de la choza se lograba con pértigas de más o menos 4 metros de largo, delgadas y flexibles, estas se enterraban en el suelo para dar firmeza a la choza, se unían unas con otras por medio de lianas con las que se amarraban también las pieles que las cubrían.
Para aislarse del húmedo terreno, se cubría el piso con una espesa capa de ramajes verdes, tapiz poco inflamable, fácil de conseguir y muelle. Al centro se deja un lugar sin tapar para el fuego. El contorno de la cabaña se cubría a nivel del suelo, con un rodete espeso de follajes para que el frío no penetre. Las aberturas para entrar, eran bajas y estrechas y se cerraban con un cuero de foca suspendido.
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